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Los Cedears se presentan como una de las alternativas preferidas para invertir en compañías del exterior sin necesidad de abrir una cuenta fuera del país. A través de estos certificados, los inversores pueden acceder desde el mercado local a acciones de gigantes de Wall Street, además de dolarizar parte de su cartera.

Sin embargo, quienes buscan construir patrimonio a largo plazo saben que no alcanza con elegir las empresas que hoy están de moda. Una estrategia con un horizonte de diez años requiere identificar compañías capaces de atravesar distintos ciclos económicos, sostener su crecimiento y adaptarse a los cambios tecnológicos.

En ese contexto, Nicolás Parreira, asesor financiero y Director Financiero en Grupo Sigma, explicó cuáles son las características que busca en una empresa antes de incorporarla a una cartera de largo plazo, qué Cedears considera más atractivos para mantener durante la próxima década y cuáles son los riesgos que no deberían perderse de vista.

Qué debe tener una empresa para ser una buena inversión durante diez años

“Para pensar una inversión a diez años, no alcanza con elegir una empresa que esté creciendo hoy. Tiene que contar con una ventaja competitiva difícil de replicar, una demanda que pueda sostenerse en distintos ciclos económicos y capacidad para generar caja de manera consistente”, señaló Parreira.

Además, sostuvo que también prioriza compañías con balances sólidos, niveles razonables de endeudamiento y una administración capaz de reinvertir las ganancias sin destruir valor.

Otro aspecto clave es evitar negocios excesivamente dependientes de un solo producto, un único cliente o una regulación específica, ya que esos factores pueden aumentar el riesgo a largo plazo.

El especialista también advirtió que la calidad de una empresa no siempre garantiza una buena inversión, sino que el precio de entrada también importa.

Una gran empresa puede convertirse en una mala inversión cuando se paga cualquier valuación por ella. Por eso, aun con un horizonte de diez años, considero más prudente construir las posiciones de manera gradual”, explicó.

Asimismo, explicó que invertir con un horizonte de diez años no significa comprar una empresa y olvidarse de ella, sino monitorear periódicamente que la tesis de inversión siga vigente.

Los Cedears para mantener durante la próxima década

Pensando en una cartera diversificada, Parreira aseguró que el núcleo estaría integrado por Microsoft, Alphabet, Amazon, Visa y Berkshire Hathaway, aunque aclaró que cada una cumple un rol distinto dentro del portafolio.

En el caso de Microsoft, destacó la combinación de ingresos recurrentes provenientes del software empresarial, los servicios en la nube y la inteligencia artificial. Además, señaló que Azure mantuvo un crecimiento del 40% interanual durante el tercer trimestre fiscal de 2026, aunque recomendó seguir de cerca cómo impactan las fuertes inversiones en infraestructura de IA sobre los márgenes de la compañía.

Respecto de Alphabet, resaltó la fortaleza de sus negocios tradicionales de búsquedas, publicidad y YouTube, junto con la expansión de Google Cloud y sus desarrollos vinculados con inteligencia artificial. No obstante, consideró que uno de los principales desafíos será demostrar que las inversiones en IA continúan generando altos retornos. “En 2025 superó por primera vez los u$s 400.000 millones de ingresos y Google Cloud creció 48% interanual en el último trimestre del año”, indicó.

En cuanto a Amazon, explicó que ofrece exposición a tres grandes motores de crecimiento: el comercio electrónico, la publicidad digital y Amazon Web Services (AWS). Según indicó, la compañía mantiene una importante capacidad para seguir expandiendo sus negocios gracias a su histórica política de reinversión. “Durante 2025, las ventas de AWS crecieron 20% y el segmento generó u$s 45.606 millones de resultado operativo”, reveló.

Para quienes buscan diversificar más allá del sector tecnológico, el especialista destacó a Visa. Según explicó, su fortaleza radica en la escala de su red global y en el crecimiento estructural de los pagos digitales, una tendencia que considera todavía tiene un amplio recorrido. “En 2025 procesó 329.000 millones de transacciones y alcanzó casi 5.000 millones de credenciales de pago”, explicó.

La lista se completa con Berkshire Hathaway, el holding creado por Warren Buffett, que aporta una visión más defensiva gracias a su exposición a múltiples industrias, entre ellas seguros, energía, transporte ferroviario e inversiones financieras. “Cerró 2025 con aproximadamente u$s 369.000 millones entre efectivo, equivalentes y letras del Tesoro, aunque la transición de liderazgo exige monitorear cómo evoluciona la asignación de capital”, concluyó.

Además, Parreira incorporaría Nvidia, aunque con un peso menor dentro de la cartera. Según explicó, la compañía es una de las principales beneficiarias del desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial. De hecho, sus ingresos fiscales crecieron un 65% durante 2026, mientras que los provenientes del segmento de centros de datos aumentaron un 68%.

Sin embargo, advirtió que también es una empresa más sensible a las valuaciones, la concentración de clientes, las restricciones comerciales y la velocidad de los cambios tecnológicos.

Los sectores con mayor potencial para los próximos diez años

Parreira consideró que una de las grandes oportunidades estará en toda la infraestructura que hace posible el desarrollo de la inteligencia artificial. “Semiconductores, servicios de nube, centros de datos, software empresarial, ciberseguridad y generación y distribución de energía”, nombró.

En ese sentido, recordó que el crecimiento de la inteligencia artificial no depende únicamente del desarrollo de nuevos algoritmos, sino también de una enorme infraestructura tecnológica y energética.

Además, destacó el potencial de los pagos digitales y de la infraestructura financiera, debido a que una parte importante de las transacciones globales todavía se realiza fuera de las redes digitales más eficientes.

Otro sector que considera atractivo para la próxima década es el de salud, biotecnología y tecnología médica, impulsado por el envejecimiento de la población y el aumento de la demanda de tratamientos, diagnósticos y servicios sanitarios. “La OMS estima que para 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más”, destacó.

En cambio, más que descartar industrias completas, el especialista recomendó evitar empresas con alto endeudamiento, poca capacidad de diferenciación o excesiva dependencia de un solo cliente o regulación. “En una estrategia de diez años importa más la calidad de la empresa que la etiqueta del sector”, remarcó.

Cuándo conviene vender un Cedear antes de que pasen diez años

Aunque la estrategia esté pensada para el largo plazo, Parreira explicó que existen situaciones en las que mantener una inversión deja de tener sentido.

Uno de los principales riesgos, según indicó, es pagar un precio demasiado elevado por una empresa, ya que incluso un buen negocio puede atravesar varios años de malos rendimientos bursátiles si la valuación inicial era excesiva.

También llamó a monitorear los riesgos tecnológicos, regulatorios y geopolíticos, especialmente en compañías ligadas a la inteligencia artificial y los semiconductores. “Hay que seguir la competencia, las restricciones comerciales, la disponibilidad de energía, la concentración de clientes y la velocidad de obsolescencia tecnológica”, explicó.

Además, recordó que, a diferencia de una acción que cotiza directamente en el exterior, el rendimiento de un Cedear para un inversor argentino no depende únicamente de la evolución de la empresa, sino también del tipo de cambio y del ratio de conversión del certificado.

Por último, señaló que vendería una posición antes del plazo previsto cuando cambian los fundamentos que justificaron la inversión. “Cuando cambia el negocio y deja de cumplirse la razón por la cual se compró, el plazo original deja de ser relevante”, concluyó.