En esta noticia

Fernando Marull y Asociados (FMyA) y el Banco Comafi coinciden en que la escalada del conflicto en Medio Oriente genera un efecto inesperadamente favorable para la economía argentina.

Sucede que el salto del petróleo y de otras materias primas impulsa las exportaciones y el ingreso de dólares, aunque el endurecimiento de las condiciones financieras globales limita parte de ese beneficio.

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a poner en alerta a los mercados internacionales. El petróleo regresó a la zona de los u$s 100 por barril, el dólar se fortaleció a nivel global y los bonos de los mercados emergentes volvieron a sufrir ventas.

En ese contexto, dos de las principales consultoras de la City argentina sostienen que el impacto para la economía local no es tan negativo como podría suponerse.

Por el contrario, creen que Argentina aparece entre los pocos países que podrían obtener un beneficio económico de la suba de las materias primas.

En su último informe semanal, Fernando Marull sostiene que la guerra genera un “trade-off” para la Argentina.

Si bien encarece la energía y agrega presión sobre la inflación, también mejora los precios de exportación y aumenta el ingreso de divisas. “Hasta ahora vimos que el impacto es más positivo que negativo para Argentina”, resume la consultora.

Más petróleo, más dólares

La explicación es que la Argentina hoy exporta mucho más petróleo que hace apenas unos años y, con Vaca Muerta acelerando su producción, cada dólar adicional en el precio internacional del crudo tiene un efecto cada vez mayor sobre la balanza comercial.

Ese diagnóstico encuentra respaldo en los datos que publicó Banco Comafi.

Según el equipo de Research de la entidad, junio dejó un superávit comercial récord de u$s 2.194 millones, el más alto para ese mes desde que comenzó la serie histórica en 1990.

Buena parte de ese resultado estuvo explicada por el sector energético, que aportó u$s 612 millones de saldo positivo, mientras sus exportaciones crecieron 31% interanual.

Comafi incluso señala que los mayores precios internacionales derivados del conflicto fueron uno de los motores de ese desempeño.

Las exportaciones totales avanzaron un 24,5% interanual, traccionadas en gran medida por los altos precios internacionales vinculados al conflicto en Medio Oriente”, destaca el informe.

El petróleo desplazó a la soja

El cambio de escenario internacional también comenzó a modificar el mapa exportador argentino.

De acuerdo con Comafi, los aceites crudos de petróleo representaron el 10,1% de todas las exportaciones argentinas, desplazando a las harinas de soja (9,7%) como principal producto vendido al exterior. Se trata de una señal del creciente peso que adquirió Vaca Muerta dentro de la generación de divisas del país.

Para FMyA, esa dinámica seguirá favoreciendo a Argentina mientras el petróleo permanezca en niveles elevados. La consultora sostiene que el nuevo escenario implica “más oferta de dólares de las energéticas”, aunque reconoce que también aumenta el riesgo de una mayor aversión global al riesgo.

El costo: más inflación

El beneficio externo llega acompañado de un costo doméstico.

Con el Brent nuevamente muy cerca de los u$s 100 por barril, FMyA estima que los combustibles quedaron aproximadamente un 10% atrasados respecto del precio internacional.

Si ese atraso se corrigiera, el impacto sobre el índice de precios rondaría 0,5 puntos porcentuales de inflación.

Pese a ello, la consultora mantiene su proyección de 1,8% de inflación para julio, apoyada en una inflación núcleo que continúa desacelerándose y en regulados relativamente estables.

No alcanza para resolver el problema de los dólares

Sin embargo, Banco Comafi introduce un matiz importante.

Aunque reconoce que la continuidad del conflicto mejora todavía más las perspectivas del comercio exterior, advierte que ese efecto positivo no será suficiente para cubrir toda la demanda de divisas prevista para el segundo semestre.

Por ese motivo, el banco mantiene su escenario de un tipo de cambio oficial más depreciado hacia adelante, aun con un mejor desempeño de las exportaciones.

La otra cara de la guerra: Wall Street castiga a los bonos

El conflicto también tiene un efecto claramente negativo para los activos financieros argentinos.

La suba del petróleo elevó nuevamente las expectativas de inflación en Estados Unidos, impulsó el rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano y fortaleció al dólar frente al resto de las monedas.

Como consecuencia, los inversores redujeron exposición a mercados emergentes.

Comafi señala que los bonos Globales argentinos terminaron alineándose con esa corrección internacional y acumularon una caída promedio del 1,8% en la semana, mientras el riesgo país volvió a ubicarse alrededor de 435 puntos básicos.

FMyA llega a una conclusión similar. Y es quela nueva escalada bélica perjudicó a los bonos soberanos, aunque benefició a las compañías vinculadas al petróleo. En particular, destaca que acciones como YPF y Vista Energy fueron favorecidas por el salto del precio del crudo.