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Nucleoeléctrica Argentina busca transformar la experiencia acumulada en la operación y extensión de vida de centrales nucleares en un negocio de exportación de mayor escala. Con es objetivo en la mira, la empresa estatal firmó un Memorándum de Entendimiento con Nucleareléctrica -de nombre similar-, la operadora de las plantas atómicas de Rumania, con la intención de participar en la renovación de dos de sus reactores a partir del know how local, como parte del resdiseño del sector en el gobierno de Javier Milei.
La iniciativa tiene como objetivo que la compañía argentina intervenga en la extensión de vida de las unidades 1 y 2 de la central de Cernavoda, un proceso cuyo comienzo está previsto aproximadamente para diciembre de 2027. Hace una semana se sellaron las bases con el intercambio de documentos digitales para avanzar por ese camino.
“El acuerdo ya fue suscripto por ambas partes y apunta a que Nucleoeléctrica tenga un rol significativo en la extensión de vida de las unidades 1 y 2 de la central de Cernavoda”, afirmó el presidente de la empresa, Juan Martín Campos, en un adelanto en exclusivo para El Cronista Stream.
El memorándum establece un marco de cooperación entre ambas operadoras, pero todavía no equivale a un contrato comercial ni garantiza la adjudicación de tareas. Durante los próximos meses, las compañías deberán definir qué servicios podrá aportar Nucleoeléctrica, cuál será su grado de participación y qué costo tendría una eventual contratación.
Como parte de ese proceso, se analiza que una delegación argentina viaje durante este año a Rumania o que representantes de Nuclearelectrica visiten las centrales locales. El intercambio permitirá revisar las necesidades del proyecto y determinar el alcance técnico y económico de la propuesta argentina.
Las unidades rumanas utilizan tecnología CANDU, la misma que opera la Central Nuclear Embalse, ubicada en la provincia de Córdoba. Esa base común constituye la principal ventaja competitiva de Nucleoeléctrica frente a otros proveedores internacionales. De hecho, es una tecnología distinta a las que se aplica en las dos centrales Atucha.
La experiencia de Embalse que Argentina busca exportar
El activo central de la propuesta es aprovechar el conocimiento adquirido para la extensión de vida de Embalse, la primera intervención de esa magnitud realizada sobre una central nuclear argentina. El proyecto permitió incorporar otros 30 años de operación a la planta cordobesa y consolidó capacidades en ingeniería, planificación, mantenimiento, coordinación de proveedores y ejecución de tareas de alta complejidad.
La renovación incluyó trabajos sobre componentes críticos de una central CANDU y convirtió a la Argentina en uno de los pocos países capaces de realizar un programa de esas características con una participación significativa de recursos técnicos e industriales propios.
La experiencia obtenida en Embalse se complementa actualmente con los trabajos que avanzan en Atucha I. Nucleoeléctrica pretende utilizar esos antecedentes no solo para sostener la operación del sistema nuclear local, sino también para ofrecer servicios a otros países.
La aspiración de la empresa supera la prestación de una asistencia técnica puntual. Su conducción busca ocupar un papel central en la administración y coordinación integral del programa rumano. “Nuestro objetivo es asumir el rol de project manager de la extensión de vida, lo que representaría una oportunidad muy importante para Nucleoeléctrica”, explicó Campos.
Ese lugar implicaría gestionar las distintas etapas del proyecto, coordinar actores técnicos y proveedores y supervisar el cumplimiento de los cronogramas. Para alcanzarlo, la compañía deberá acordar con su contraparte el alcance preciso de los servicios y presentar una estimación de costos.
Todavía resta definir si la eventual contratación comprenderá ingeniería, planificación, mantenimiento, capacitación, asistencia en el retubado de los reactores, provisión de componentes o una combinación de esas actividades. Tampoco se difundió una estimación sobre el valor potencial del negocio ni sobre la proporción de los trabajos que podría ejecutarse desde la Argentina.
La unidad de negocios que creó Nucleoeléctrica
El entendimiento con Rumania llega poco después de que Nucleoeléctrica formalizara su estrategia de exportación de servicios. La Asamblea de Accionistas aprobó el 13 de mayo de 2026 una modificación del estatuto social para incorporar la prestación y comercialización de servicios nucleares como una nueva unidad de negocios estratégica.
Aunque la empresa ya realizaba tareas de cooperación internacional que generaban ingresos, esas actividades se desarrollaban de forma más fragmentada. La reforma busca institucionalizarlas y convertirlas en una línea comercial permanente.
La nueva unidad está orientada a la exportación de asistencia técnica, ingeniería, mantenimiento, capacitación y soluciones tecnológicas para centrales nucleares. El objetivo es que Nucleoeléctrica deje de actuar solamente como operadora de Atucha I, Atucha II y Embalse y pase a competir de manera estructural en el mercado internacional y proveer servicios de mayor valor agregado..
El acuerdo con Cernavoda puede representar un cambio de escala. Hasta ahora, buena parte de la presencia internacional de la empresa se concentró en misiones técnicas, capacitación, provisión de componentes y participación en proyectos específicos. En Rumania, en cambio, busca intervenir en la gestión de una extensión de vida completa, de movida.

Los antecedentes en Brasil, España, China y Corea del Sur
Nucleoeléctrica ya desplegó técnicos y profesionales en distintos mercados antes de crear formalmente su nueva unidad. Entre el 15 de enero y el 11 de febrero de 2026, personal de la compañía participó en la parada de mantenimiento de la Central Nuclear Angra II, en Brasil.
En España, técnicos argentinos intervienen desde agosto de 2025 en el proyecto del simulador de Atucha I contratado con Tecnatom. Las misiones tienen una duración variable de acuerdo con las tareas asignadas, desde algunas semanas hasta períodos más prolongados.
La empresa también envió especialistas a la central de Wolsong, en Corea del Sur, entre julio y agosto de 2025. A ello se suma la capacitación de profesionales coreanos basada en la experiencia obtenida durante la extensión de vida de Embalse.
En China, Nucleoeléctrica prestó asistencia técnica a la central de Qinshan en tareas relacionadas con el retubado de reactores CANDU, uno de los procesos centrales de los programas destinados a prolongar su operación.
La compañía concretó además, junto con Candu Energy Inc., la primera venta internacional de componentes desarrollados por Nucleoeléctrica para ese tipo de reactores. También cuenta con soluciones tecnológicas específicas que fueron patentadas y comercializadas en el exterior.
Los antecedentes muestran que la empresa ya exportaba conocimiento y capacidades. La diferencia es que ahora busca transformar esas experiencias puntuales en contratos recurrentes y proyectos de mayor complejidad.
El efecto sobre la industria nuclear argentina
Una eventual participación en Cernavoda también podría abrir oportunidades para otros integrantes de la cadena nuclear nacional. Campos identificó particularmente a CONUAR, compañía especializada en la fabricación de componentes para reactores CANDU. La empresa está calificada para producir tubos de calandria, tubos de presión y vainas utilizadas en los elementos combustibles de este tipo de centrales.
La incorporación de proveedores locales permitiría que el acuerdo no se limitara a la exportación de horas de ingeniería o asistencia técnica. También podría generar demanda para fabricantes de componentes y otras compañías argentinas especializadas.
“Entendemos que el proyecto no solo puede ser importante para Nucleoeléctrica, sino para todo el sector nuclear argentino, ya que permitiría generar y traccionar oportunidades para muchas otras empresas nacionales”, sostuvo Campos.
Ese efecto de arrastre es uno de los principales argumentos económicos de la iniciativa. La intención es utilizar a Nucleoeléctrica como plataforma para colocar en el exterior servicios, ingeniería, componentes y conocimiento desarrollados por la industria local.
La estrategia aparece en un contexto internacional de renovado interés por la generación nuclear, impulsado por el aumento de la demanda eléctrica y la búsqueda de fuentes capaces de producir energía de manera continua y con bajas emisiones.

Dentro de ese escenario, la extensión de vida de centrales existentes constituye un mercado especializado. Permite mantener capacidad de generación sin afrontar inmediatamente la construcción de nuevas plantas, pero requiere operadores y proveedores con experiencia comprobada en proyectos complejos.
El memorándum con Rumania todavía debe transformarse en una propuesta concreta, con servicios definidos, costos, responsabilidades y condiciones comerciales. Si logra asumir ese papel, Cernavoda puede convertirse en la primera gran prueba de la nueva unidad exportadora y en una plataforma para que la experiencia acumulada durante décadas por el sector nuclear argentino gane una escala internacional.
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