La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, aterrizó en Buenos Aires para una estadía de dos días que tiene como punto más alto la reunión de esta tarde con Javier Milei y su Gabinete ampliado, prevista para las 14 en la Casa Rosada. Antes de ese encuentro, la titular del FMI compartió una conferencia de prensa con el ministro de Economía, Luis Caputo, en el Palacio de Hacienda.
En el Ministerio de Economía, la titular del organismo internacional destacó los avances del programa económico del Gobierno y dejó un claro mensaje político, de cara a una eventual reelección de Javier Milei: “¿Ustedes, los argentinos, pueden ser perseverantes para transformar el país?”, incitó al final de la conferencia. “El escepticismo tampoco es malo”, bromeó después tras el ida y vuelta con los periodistas.
Su recorrido incluye además reuniones con el sector privado y un salto a Vaca Muerta antes de seguir viaje a Montevideo este martes. Pese a los rumores de una cena en Olivos por la noche, desde el Gobierno aclararon que no habrá tal agasajo ya que Milei partirá esta noche hacia Lima para la asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú, tal como adelantó El Cronista. Sí estará en el Palacio Libertad a las 16.30 para reunirse con estudiantes de la UBA, la UCA, la Di Tella y el San Andrés, mientras que la agenda con empresarios será cerca de la noche.
Georgieva se trasladó junto a Caputo a Balcarce 50 en camioneta y fue recibida por el primer mandatario. De la reunión con Milei también participó el titular del Palacio de Hacienda y se hizo presente también el director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Nigel Chalk. Sobre la mesa, la motosierra, y de fondo, la camiseta del 10 de la Selección Argentina.
Detrás del protocolo, lo que está en juego es allanarle el camino a la tercera revisión del programa, un trámite necesario para que se libere el próximo desembolso. Todo indica que la conversación con Milei girará en torno a las reformas pendientes que el organismo viene reclamando, con la Carta Orgánica del Banco Central como principal exponente.

Esa reforma figura en la lista de pedidos del Fondo desde hace años, y quedó plasmada como compromiso formal en el acuerdo de Facilidades Extendidas, con septiembre como fecha límite. El propio Milei decidió correr esa fecha hacia adelante y el proyecto llegará al Congreso en los primeros días de agosto, y todo apunta a que el propio Presidente encabezará el anuncio, posiblemente por cadena nacional, esta semana.
Los principales lineamientos de la reforma apuntan a consagrar un mandato único para la entidad centrado en la preservación del valor de la moneda, a prohibir por ley el financiamiento del Tesoro vía emisión, a limitar el reparto de utilidades salvo en contextos de deflación, y a incorporar sanciones penales para quien use al Banco Central para tapar el rojo fiscal.
“Si bien se mantiene el mecanismo de nombramiento, la remoción será mucho más exigente. Requerirá de dos tercios no solo de la Cámara de Senadores sino también de la Cámara de Diputados. La experiencia muestra que todas las remociones intempestivas siempre estuvieron ligadas a seguir una mayor laxitud en la política monetaria, esto es, para estafar al sector privado mediante el señoreaje”, detalló Milei en una columna que publicó en Clarín el fin de semana.
Si la Carta Orgánica es la vidriera de esta visita, la reforma tributaria es la deuda pendiente más incómoda. El Fondo pidió tenerla lista antes de que termine el año -el límite en el cronograma es para fines de diciembre del 2026-, con un diseño de impacto fiscal neutro que alcance a los tres niveles de gobierno: entre sus componentes figuran la baja de exenciones, la incorporación de más de un millón de trabajadores al pago de Ganancias hasta cubrir un 20% de la población, ajustes en las escalas del Monotributo y el reemplazo de Ingresos Brutos por un IVA dual.

El obstáculo no es técnico sino político: encarar ese cambio en la antesala de un año electoral, como será 2027, tiene un costo que en el oficialismo prefieren evitar. Se suma un dato duro que complica aún más el margen de maniobra: la recaudación tributaria cayó 6,7% en el primer semestre -golpeada principalmente por IVA, aportes y retenciones-.
El propio Caputo dejó entrever esas limitaciones en declaraciones recientes: “En el 2026, esencialmente por un tema de caja, no teníamos espacio presupuestario”, admitió, en un tono bien distinto al que usaba meses atrás. “No la veo en la cocina”, había reconocido en el IAEF 2026 por su parte el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien forma parte de las conversaciones de agenda en la Mesa Política.
El ajuste de expectativas no se limita a lo tributario. El Gobierno en estas últimas semanas dio marcha atrás con la promesa de inflación “cero” para agosto, sin que aparezca un nuevo horizonte temporal para reemplazarla. Lo único que Milei sigue sosteniendo como innegociable es el equilibrio fiscal.
El resto de la agenda comprometida con el Fondo completa el cuadro: antes de fin de año se espera una modernización de la Ley de Responsabilidad Fiscal, avances en el registro tributario para detectar riesgos de evasión y progresos en las recomendaciones contra el lavado de dinero. La reforma previsional, en cambio, quedó corrida hasta diciembre de 2027, bien lejos del radar inmediato de esta visita.

“Respaldamos lo que se ha hecho en la reforma del mercado laboral, creo que eso puede llegar a ser un impulso suficiente para que las personas accedan al mercado formal. Cuando vemos a los países que mejoran el empleo, las PyMes tienen un papel fundamental. La Argentina tiene una ventaja adicional: la seguridad energética”, consideró Gerogieva al ser consultada al respecto en la conferencia.
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