El costo de transportar mercadería a través de muchos de los principales puntos de estrangulamiento marítimo del mundo se disparó en el último mes debido a la guerra y al cambio climático, lo que alimenta el temor a un encarecimiento del consumo y pone de relieve la fragilidad de las cadenas de suministro globales.
El doble impacto del conflicto bélico y de los bajos niveles de agua provocados por prolongados períodos de sequía en Europa y América Latina llevó las tarifas de rutas de transporte clave —como el Canal de Panamá, el Rin, el mar Rojo y el mar Negro— a máximos históricos, según la agencia de cotizaciones Argus.
El conflicto que continúa en Medio Oriente, que prácticamente cerró el estrecho de Ormuz al transporte marítimo, también genera efectos en cadena a nivel mundial, ya que los buques deben desviarse para encontrar fuentes alternativas de energía. Cerca de una quinta parte del petróleo y el gas del mundo pasaba anteriormente por esa vía a la salida del Golfo.
“Esto es algo sin precedentes”, dijo Alexander Saverys, director ejecutivo de la naviera belga CMB Tech, sobre el “boom de las tarifas de flete”.
Las fábricas se verían obligadas a cerrar o a abastecerse en “partes del mundo más caras”, sostuvo.
Las tarifas para transportar petróleo desde el Golfo hacia Asia alcanzaron los u$s 15,22 por barril el 10 de agosto, debido a la amenaza de ataques a buques cisterna vinculados a Arabia Saudita que intentan cruzar el estrecho de Bab al-Mandab, según Argus, el nivel más alto desde que la agencia comenzó a medir estas tarifas en 2005.
En el mar Negro, las tarifas de flete para buques cisterna con destino al Mediterráneo también tocaron esta semana su nivel más alto desde, al menos, 2005.
Al mismo tiempo, los turnos para cruzar el Canal de Panamá alcanzaron máximos históricos, a raíz de la caída en los niveles de agua provocada por el intenso fenómeno de El Niño y por el alto volumen de tráfico, un efecto colateral del conflicto en Medio Oriente.
Los precios para atravesar ambos juegos de esclusas del Canal de Panamá, diseñados para embarcaciones de distinto tamaño, tocaron récords de u$s 1.100 millones y u$s 2.500 millones a principios de agosto, los más altos desde que Argus comenzó a llevar sus registros.
Mientras tanto, las sequías en Europa hicieron que los niveles de agua del Rin —un río clave para la industria pesada alemana— cayeran a niveles peligrosamente bajos. Las tarifas de flete para las barcazas que suben por el Rin hacia Colonia, Duisburgo, Fráncfort y Karlsruhe alcanzaron sus valores más altos desde 2012.
“Esta es, sin dudas, la mayor disrupción que registró el mercado del transporte marítimo, por encima de la pandemia de Covid y de las sanciones a Rusia”, afirmó John Ollett, jefe de cotizaciones de fletes para Europa en Argus.

La tendencia fue similar en el mercado de transporte en contenedores.
Las tarifas spot promedio para el flete de contenedores desde el Lejano Oriente hacia la costa este de EE.UU., por ejemplo, también subieron 234% interanual, hasta u$s 10.249 por contenedor de 40 pies.
“La disrupción provocada por la guerra en Medio Oriente se está convirtiendo en un problema estructural y arraigado que no va a desaparecer en el corto plazo”, señaló Peter Sand, analista jefe de la firma de análisis Xeneta.
Los costos se trasladarán a lo largo de toda la cadena de suministro, agregó. “Alguien tiene que hacerse cargo del aumento en los costos de flete, y los consumidores pueden absorber parte de esa carga, especialmente en los productos de bajo margen”.
La influencia que ejerció Irán sobre el estrecho de Ormuz —por el que ahora negocia un acuerdo con Omán que podría implicar el pago de un peaje a los buques que lo cruzan— aumentó el temor a nivel mundial sobre la fragilidad de las vías marítimas clave para el comercio global.
“Los puntos de estrangulamiento se vuelven cada vez más críticos, en gran parte porque los países más pequeños ahora reconocen el poder de negociación político y económico desproporcionado que pueden ejercer sobre el comercio global en un mundo cada vez más multipolar”, dijo Henry Curra, jefe de investigación del bróker naviero Braemar.
Las tarifas de fletamento a más largo plazo para los buques cisterna se encuentran “en los récords históricos marcados en el verano de 2008, o muy cerca de ellos”, agregó.
















