El secretario del Tesoro de EE.UU. dio a entender que Estados Unidos e Irán podrían alcanzar un acuerdo sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz tan pronto como el martes o el miércoles, lo que hizo caer el precio del petróleo un 4%.
Scott Bessent le dijo a CNBC el martes que las conversaciones con los iraníes continuaban. “Hay una posibilidad de que tengamos un acuerdo hoy o mañana para abrir el estrecho y avanzar hacia una posición más normalizada en este conflicto”, afirmó.
Dos personas al tanto de las gestiones diplomáticas por un acuerdo le dijeron al FT que los negociadores iraníes y omaníes habían acordado un arreglo temporario para dirigir la navegación por el estrecho, aunque aclararon que la máxima dirigencia de Irán todavía debía dar el visto bueno al pacto.
Según el arreglo, los buques ingresarían al estrecho por aguas iraníes y saldrían por un canal ubicado mayormente en aguas omaníes. En un principio, Irán enviaría buques —incluidos petroleros y metaneros— a través de la vía marítima para garantizar que esté libre de minas y sea segura antes de que el estrecho se abra al resto de la navegación, señaló una de las fuentes.
Si se alcanza un acuerdo sobre el estrecho, EE.UU. levantaría su bloqueo naval a los puertos iraníes y restablecería una excepción para permitir que Irán venda petróleo, indicó la fuente.
El precio del Brent, la referencia internacional, cayó 4% poco después de las declaraciones de Bessent y se ubicó por debajo de los u$s 80 por barril por primera vez en tres semanas.
Las renovadas esperanzas de un acuerdo también impulsaron a las acciones: el S&P 500 de Wall Street subía 1% en la rueda de la mañana y marcaba un récord. El Nasdaq Composite avanzaba 1,6%, en momentos en que los inversores también celebraban los sólidos resultados de Palantir.
Irán y Omán negocian directamente desde hace semanas un nuevo arreglo para gestionar la navegación en el estrecho, que se convirtió en el principal campo de batalla entre EE.UU. y la república islámica.
Lograr un acuerdo entre Teherán y Mascate se considera clave para evitar una nueva escalada y para que Irán y EE.UU. retomen las negociaciones para poner fin a la guerra, que ya lleva seis meses.
Los mediadores creyeron en más de una ocasión que las negociaciones estaban por lograr un avance decisivo, pero el proceso volvió a trabarse.
EE.UU. e Irán habían firmado un memorando de entendimiento el 17 de junio por el cual acordaron extender por 60 días el cese el fuego de abril. Durante ese período, la navegación por la vía marítima debía retomar gradualmente los niveles previos a la guerra.
Pero el acuerdo se desmoronó después de que Irán atacara buques que transitaban por la denominada ruta sur del estrecho, que bordea la costa de Omán.
La república islámica, que buscó mantener el control sobre ese punto neurálgico como su principal fuente de presión frente a EE.UU., sostuvo que los buques utilizaban un canal “no autorizado”. EE.UU. respondió atacando a Irán, lo que llevó a las fuerzas iraníes a responder disparando misiles y drones contra bases utilizadas por tropas estadounidenses en la región.
Las hostilidades desataron una espiral de ataques y represalias que alimentó el temor, en la región, a un regreso a una guerra abierta.
Los diplomáticos esperan que, si se acuerda reabrir el estrecho, Irán y EE.UU. retomen luego las conversaciones para un acuerdo definitivo.
El canciller iraní Abbas Araghchi dijo el domingo que Irán estaba en la etapa final para alcanzar un acuerdo con Omán sobre el estrecho. Pero la cancillería también aclaró que se trataba de una cuestión separada de la reapertura del estrecho.
Las gestiones diplomáticas para lograr un acuerdo se demoraron por los cambios de postura tanto de Irán como de EE.UU., además de las reservas de Omán respecto de la redacción del acuerdo, señalaron las fuentes al tanto de las negociaciones.

Omán, que buscó mantener su neutralidad a lo largo de la guerra, temía que se la pudiera considerar en violación de sus obligaciones bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, a la vez que buscaba proteger su soberanía sobre sus aguas territoriales.
Sin embargo, esos puntos ya se resolvieron y los negociadores ahora esperan la aprobación del acuerdo por parte del líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jameneí, y del comité de seguridad nacional de la república, indicó una de las fuentes al tanto de las conversaciones.
Omán recibió presiones de EE.UU. para llegar a un acuerdo con Irán sobre el estrecho, señalaron las fuentes.
El arreglo temporario para el estrecho regiría durante la extensión del cese el fuego de abril.
Irán, Omán y otros estados del Golfo deben discutir el estatus futuro del estrecho, con el gobierno iraní insistiendo en que querrá cobrarles “tarifas de servicio” a los buques.
Los estados del Golfo rechazaron pagar peajes, pero Omán propuso un arreglo similar al utilizado en el Estrecho de Malaca, bajo el cual los buques pasan sin costo.
Sin embargo, Singapur, Malasia e Indonesia crearon hace dos décadas un fondo para recibir contribuciones voluntarias de organizaciones sin fines de lucro destinadas a respaldar la “seguridad de la navegación y la protección ambiental”.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo el lunes que las conversaciones con la república islámica se habían reanudado, pese a que Irán había descartado antes las versiones de que había reiniciado las negociaciones con EE.UU. tras varias semanas tensas en las que se intensificaron los ataques puntuales entre ambas partes.
“Están en marcha ahora mismo”, dijo Trump el lunes, y agregó que la “primera fase” de las conversaciones reabriría por completo el estrecho “literalmente para mañana”. Dijo que una segunda fase de las conversaciones se centraría en la “desnuclearización”, y que eso “va a llevar un tiempo”.
















