El avión de Flydubai que transportaba a 174 personas de Dubái a Tel Aviv y que estuvo a punto de caer desató una tormenta política en Israel, donde los opositores de Benjamin Netanyahu acusan al primer ministro israelí de aprovechar el incidente para obtener rédito político de cara a las elecciones de este mes.

El ataque se produjo menos de un día después de que Netanyahu, cuya campaña se vio empañada por los reproches sobre las fallas de seguridad en torno al ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, emitiera una vaga advertencia de que había “indicios de que... nuestros enemigos intentarán atacarnos” antes de la votación del 27 de octubre.

Tras el ataque, durante el cual el avión cayó en picada casi 20.000 pies después de que uno de los pilotos apuñalara al otro en un aparente intento de estrellar la aeronave, los aliados de Netanyahu buscaron presentar su advertencia del martes como una muestra del sólido instinto del primer ministro en materia de seguridad.

Incluso antes de que los pasajeros regresaran a Israel, el ministro de Defensa, Israel Katz, emitió un comunicado en el que afirmó: “Cuando el primer ministro y yo emitimos advertencias y alertas de seguridad basadas en inteligencia, todos, incluidos nuestros enemigos externos y los exfuncionarios desinformados dentro del país, harían bien en escucharlas y tomarlas en serio”.

Yair Lapid, quien en su carácter de líder de la oposición exigió —y obtuvo— que Netanyahu le diera un informe sobre las amenazas a la seguridad a las que había aludido el primer ministro, dijo luego que Netanyahu no mencionó ninguna amenaza de secuestro de un avión.

“Está prohibido decir lo que se dice en una actualización de seguridad y soy estricto al respecto, pero está permitido decir lo que no se dijo: no se mencionó ningún escenario de secuestro de un avión. Nada parecido. Nada. Nada”, escribió el jueves.

“La Oficina del Primer Ministro perdió tanto el control y está tan desconectada de la realidad que intenta sumar puntos políticos con el incidente del avión”.

Mientras los pasajeros israelíes regresaban a casa el miércoles por la noche, el clima nacional era de celebración, con los ciclos informativos dominados por historias sobre el heroísmo de los pasajeros que redujeron al piloto atacante.

Pero el episodio del avión que estuvo a punto de caer, ocurrido a menos de cuatro semanas de que Israel vaya a las urnas, también pasó a formar parte de una campaña en la que la seguridad ya ocupa un lugar central.

La mayoría de las encuestas indican que la elección está demasiado reñida como para anticipar un resultado. La coalición de extrema derecha de Netanyahu se ubica detrás de una amplia coalición de grupos opositores. Pero la brecha se redujo en las últimas semanas y ninguno de los dos bloques alcanza una mayoría clara.

Netanyahu admitió el jueves en una entrevista con CNN que no hubo inteligencia específica relacionada con el ataque al avión.

Sin embargo, los analistas señalaron que, en el corto plazo, el incidente podría resultar favorable para el primer ministro, ya que desvió el ciclo informativo de los interrogantes de larga data sobre las fallas que precedieron al ataque del 7 de octubre, ocurrido bajo su gestión y considerado ampliamente como el peor fracaso de seguridad de la historia de Israel.

Esos interrogantes dominaron el debate público en los últimos días tras informes según los cuales Netanyahu —que durante dos décadas como jefe de gobierno buscó cultivar una reputación de “señor Seguridad” de Israel— recibió advertencias anticipadas de funcionarios emiratíes y egipcios de que Hamas preparaba un ataque. El primer ministro lo negó enérgicamente.

“Faltan menos de 30 días para la elección. Cada día que pasa sin que la gente hable del 7 de octubre es bueno para Netanyahu... Cuanto menos tenga que hablar del 7 de octubre, mejor para él”, dijo Aviv Bushinsky, analista político que fue jefe de gabinete de Netanyahu.

“Es mucho mejor para él hablar de israelíes valientes”.

"Cada día que pasa sin que la gente hable del 7 de octubre es bueno para Netanyahu..."
"Cada día que pasa sin que la gente hable del 7 de octubre es bueno para Netanyahu..."

De hecho, el miércoles por la noche, Netanyahu se apresuró a recibir a los israelíes que regresaban cuando aterrizaron en el Aeropuerto Internacional Ben Gurion de Tel Aviv. Videos en redes sociales lo mostraron después cantando una conocida canción pop israelí sobre que la vida siempre mejora durante un encuentro con un pasajero y su familia.

Jonatan Urich, asesor de Netanyahu, acusó a Lapid y a los también líderes opositores Gadi Eisenkot y Naftali Bennett de no haber comprendido la urgencia de la advertencia de seguridad que el primer ministro emitió a principios de esta semana.

“El primer ministro Netanyahu dijo esto ayer”, escribió Urich el miércoles sobre la advertencia. “Eisenkot, Bennett y Lapid se burlaron. Hoy todos vimos lo que pasó. Está prohibido dejar que ellos conduzcan Israel”.

Se espera que el impacto a largo plazo del incidente en la política israelí dependa de nuevas revelaciones sobre las motivaciones del atacante, si actuó solo y cómo llegó a estar en condiciones de perpetrar su ataque. Emiratos Árabes Unidos informó que investiga si el ataque fue premeditado o si estuvo vinculado a una “actividad terrorista”.

Los analistas afirmaron que, a menos que la investigación revele fallas graves de las autoridades israelíes, no esperan que lleve a los votantes de una sociedad profundamente polarizada a cruzar la grieta política, sobre todo porque la mayoría ya tiene una opinión formada sobre Netanyahu.

“No tenemos forma de predecir cómo van a reaccionar los votantes ante un tipo de incidente que nunca antes vieron”, dijo Dahlia Scheindlin, encuestadora y analista política.

“Lo que sí sabemos por las encuestas es que los votantes no cambiaron de opinión sobre Netanyahu. Ni a favor. Ni en contra”, agregó. “No creo que esto vaya a ser lo que haga que los votantes se pasen de un bloque a otro”.

Pero Bennett, ex primer ministro, sostuvo que la reacción de Netanyahu y de sus asesores “delirantes” era otra razón por la que no estaba en condiciones de conducir el país.

“Si sospechabas que había peligro de que nos explotaran aviones, ¿qué hiciste? ¿A quién convocaste? ¿Qué verificaste?”, dijo Bennett.

“Un primer ministro no es una sirena”, afirmó. “No necesito un primer ministro que dé advertencias, necesito un gobierno que proteja”.