Los costos de financiamiento a largo plazo de las principales economías tocaron el martes máximos de varias décadas, en momentos en que las preocupaciones por la inflación, el temor a los déficits fiscales y el aumento de la emisión de bonos vinculados a la inteligencia artificial (IA) presionaron a la deuda soberana en todo el mundo.

El rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 30 años llegó a subir hasta 5,34% el martes, su nivel más alto desde 2007, luego de haber estado por debajo de 5% a comienzos del mes pasado. Los rendimientos se mueven de manera inversa a los precios.

Los rendimientos europeos de mayor plazo también subieron. El rendimiento del Bund alemán a 30 años saltó 0,03 puntos porcentuales el martes, hasta 3,78%, su nivel más alto desde la crisis de la eurozona en 2011. Los rendimientos franceses del mismo plazo sumaron 0,03 puntos porcentuales, hasta 4,91%, el nivel más alto desde 2008.

“Los rendimientos de largo plazo vienen siguiendo en gran medida a los precios del petróleo” en los últimos días, dijo Mohit Kumar, economista jefe para Europa de Jefferies. “A medida que el petróleo sube a u$s 90 y más, las preocupaciones por la inflación empiezan a dominar.”

En el Reino Unido, el rendimiento de los gilts a 30 años llegó a subir hasta 0,04 puntos porcentuales, hasta 5,86%, a un paso del máximo post-1998 alcanzado en las primeras semanas de la guerra con Irán.

En Japón, los rendimientos a 30 años subieron hasta 0,08 puntos porcentuales el martes, hasta 4,16%, cerca de su nivel más alto de la historia.

Los costos de financiamiento de los gobiernos vienen en alza desde el inicio del conflicto entre EE.UU. e Irán a comienzos de este año, ya que los mayores precios de la energía alimentaron el temor a un shock inflacionario global prolongado.

Los precios del crudo Brent cerraron por encima de u$s 90 el barril el lunes por primera vez en dos semanas y el martes cotizaban en torno a u$s 91, lo que presionó a los bonos soberanos.

Además, Kumar señaló que “el trasfondo de preocupaciones fiscales también sigue presente”.

El creciente tamaño de la deuda de los gobiernos viene presionando los costos de financiamiento a largo plazo en las últimas semanas, en momentos en que la deuda de Estados Unidos se acerca a u$s 40 billones y los inversores temen que los gobiernos se vean obligados a un gasto adicional para proteger a empresas y consumidores del costo económico de los mayores precios de la energía.

Una encuesta de Bank of America a gestores de fondos globales, muy seguida por el mercado, mostró el martes que los bonos son la clase de activo a la que los inversores tienen la menor exposición en relación con los niveles de referencia.

Sin embargo, la encuesta también mostró que la asignación de los gestores de fondos a acciones está en su nivel más alto desde 2021.

“El empeoramiento de la situación en Medio Oriente probablemente sea un factor que intensifica las preocupaciones por la inflación y por la posición fiscal de EE.UU.”, dijo Derek Halpenny, jefe de investigación de mercados globales de MUFG. “No hay ningún apetito en EE.UU. por abordar la posición fiscal del país y eso pesa cada vez más sobre el tramo largo de la curva.”

La renovada liquidación en el mercado de bonos y los mayores precios del petróleo también presionaron a las acciones el martes, con el S&P 500 y el Nasdaq 100 cayendo 0,5% y 1,2%, respectivamente, en la apertura de Wall Street.

El salto en los rendimientos de los bonos de mayor plazo hizo que el gobierno de EE.UU. se viera obligado la semana pasada a pagar las tasas de interés más altas desde 2011 para colocar bonos a 30 años.

Peter Schaffrik, estratega macro global de RBC Capital Markets, dijo que algunos datos económicos más débiles de EE.UU. de la semana pasada —entre ellos la nómina no agrícola y las ventas minoristas— podrían haber sumado a los temores de los inversores respecto de los bonos de mayor plazo.

“Tenemos estas preocupaciones fiscales de mediano plazo… ¿cómo vas a sostener tu sustentabilidad fiscal si tenés déficits abismales y al mismo tiempo el crecimiento empieza a desacelerarse?”, dijo Schaffrik.

Agregó que la suba de los costos de financiamiento a largo plazo es “una historia de varios años y no terminó”.

El salto en los rendimientos de los bonos de mayor plazo hizo que el gobierno de EE.UU. se viera obligado la semana pasada a pagar las tasas de interés más altas desde 2011 para colocar bonos a 30 años.
El salto en los rendimientos de los bonos de mayor plazo hizo que el gobierno de EE.UU. se viera obligado la semana pasada a pagar las tasas de interés más altas desde 2011 para colocar bonos a 30 años.

Anshul Pradhan, jefe de investigación de tasas de EE.UU. de Barclays, dijo: “Creemos que hay tres factores en juego [en la liquidación del tramo largo de los Treasuries]: las perspectivas del déficit fiscal, la emisión corporativa ligada a la IA y el cambio en la base de compradores del Tesoro.”

Las grandes tecnológicas vienen recurriendo cada vez más a los mercados de deuda internacionales para financiar su enorme gasto en inversiones de IA, con un foco particular en la emisión de deuda de largo plazo. Barclays espera que la emisión total de deuda investment grade en 2026 llegue a un récord de u$s 1,9 billones, frente a los u$s 1,44 billones del año pasado.

Pradhan dijo que “la escala y el plazo del endeudamiento corporativo ligado a la IA” en el tramo largo de las curvas de rendimiento está contribuyendo a que “los inversores exijan más compensación para absorber la oferta [corporativa y soberana]”.

Halpenny, de MUFG, dijo: “La demanda sin precedentes de capital para financiar inversiones en IA también debe estar jugando un rol acá.”

La liquidación en la deuda de mayor plazo estuvo acompañada por un empinamiento de las curvas de rendimiento de los bonos soberanos a nivel global, ya que se amplió la diferencia entre los costos de financiamiento de corto y largo plazo.

Algunos analistas señalaron que la popularidad de la apuesta al “empinamiento” de la curva, en la que los inversores apuestan a que esa diferencia siga ampliándose, está contribuyendo en sí misma a que los rendimientos de largo plazo sigan subiendo.

“El tema del empinamiento sigue firmemente al mando y, por ahora, es difícil ir contra el impulso”, dijo Evelyne Gomez-Liechti, estratega multiactivos de Mizuho.

La liquidación contrasta con lo que ocurre en China, donde los rendimientos de la deuda soberana a 10 y 30 años vienen cayendo debido al débil crecimiento económico del país.