Un El Niño en fortalecimiento amenaza con alterar la producción de algunos de los commodities agrícolas más comercializados del mundo, lo que provoca fuertes oscilaciones en los precios y eleva el riesgo de escasez de alimentos e inflación generalizada.

El fenómeno climático, que provoca lluvias y sequías severas y suele ocurrir cada dos a siete años, ya golpeó los precios del café y el cacao, ya que los inversores anticipan daños en las cosechas desde Brasil hasta África Occidental y el sudeste asiático.

Los precios del café arábica subieron cerca de 30% desde principios de junio, hasta u$s 3,12 la libra. La suba incluyó su mayor ganancia diaria en 47 años.

El cacao se movió con la misma intensidad. Los futuros en Nueva York treparon más de 63%, de unos u$s 3.950 la tonelada a mediados de junio a un máximo de ocho meses de u$s 6.455 el 9 de julio, antes de retroceder a u$s 5.600 el jueves, todavía más de 40% por encima del piso de junio.

Analistas de Rabobank señalaron una correlación cada vez mayor entre los precios del café y el cacao pese a sus “fundamentos subyacentes muy distintos”, lo que sugiere que los inversores están aplicando una “prima de riesgo por El Niño” en todo el segmento de los soft commodities.

El BCE calculó que los episodios fuertes de El Niño suelen elevar los precios globales de los commodities alimentarios en 9%. Economistas de Jefferies advirtieron el jueves que “en el contexto de la presión alcista que ya existe sobre los precios de los commodities por la guerra entre EE.UU. e Irán, este efecto probablemente sea mayor”.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) informó el mes pasado que existe una probabilidad de 97% de que el actual El Niño se prolongue hasta la primavera boreal de 2027 y una probabilidad de 81% de que el fenómeno se vuelva “muy fuerte” entre octubre y diciembre de este año, lo que lo ubicaría entre los más potentes registrados desde 1950.

La amenaza climática llega en un momento en que los productores agropecuarios ya enfrentan una escasez de fertilizantes provocada por la disrupción en los flujos de energía y commodities durante la guerra con Irán. El Niño “tiene el potencial de repercutir en todo el sector agroalimentario en sentido amplio y, en última instancia, en la economía global”, dijeron Warren Patterson y Thijs Geijer, analistas de ING.

La escasez de fertilizantes corre el riesgo de forzar a los productores a reducir su aplicación justo cuando los cultivos enfrentan sequía, calor o lluvias excesivas, lo que deja a las plantas menos capacitadas para resistir el clima adverso.

“Ahora mismo, mi preocupación es el trigo candeal y el arroz”, dijo Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y agregó que la combinación de El Niño y el menor uso de fertilizantes en Australia, un gran productor de trigo, y en India, el mayor productor mundial de arroz, amenaza con golpear los rindes. “Es un efecto compuesto que es peligroso.”

El Niño podría empujar a al menos 49 millones de personas más hacia la inseguridad alimentaria aguda para fines de 2027, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. “El Niño es una amenaza masiva para la seguridad alimentaria de millones de personas que ya son vulnerables”, dijo Carl Skau, director ejecutivo interino del PMA.

El primer shock físico de oferta provocado por El Niño ya es visible en Perú, donde la pesca de anchoveta fue suspendida desde mayo debido a aguas inusualmente cálidas en el Pacífico —una característica de El Niño— que vuelve a las poblaciones de peces más vulnerables. Los precios de la harina de pescado más que se duplicaron respecto de hace un año, mientras que los del aceite de pescado más que se triplicaron desde julio de 2025.

El cacao es particularmente vulnerable porque 88% de la producción está concentrada en África Occidental, Ecuador y el sudeste asiático, regiones que en general se ven afectadas negativamente por El Niño, según Rabobank.

Episodios fuertes anteriores coincidieron con pérdidas significativas. La producción mundial de cacao cayó 12% durante el muy fuerte El Niño de 1982-83, 9% en 1991-92 y 6% en 2015-16. Durante el evento de 2023-24, la producción cayó 13% y el precio promedio estacional del cacao subió 122%.

El mercado del cacao todavía no se recuperó del todo de sucesivas malas cosechas, lo que significa que una reducción relativamente pequeña en la producción podría desatar una respuesta amplificada en los precios. La baja humedad del suelo y el débil desarrollo de las mazorcas ya amenazan la próxima cosecha principal de Costa de Marfil, mientras que las lluvias intensas aumentaron la propagación de la enfermedad de la vaina negra en Ghana.

Los mercados de café también están descontando la posibilidad de un shock climático prolongado. Rabobank señaló que los precios inusualmente altos de los contratos de futuros de robusta sugieren una creciente preocupación por un evento que se extienda hacia 2027.

Vietnam, Indonesia e India concentran la mayor parte de la producción de café robusta y suelen atravesar un clima más cálido y seco durante El Niño. Una sequía prolongada podría vaciar los embalses que se usan para irrigar los cafetales vietnamitas, dañando la floración de la cosecha 2027-28.

Los precios del café arábica subieron cerca de 30% desde principios de junio, hasta u$s 3,12 la libra. Fuente: Freepik.
Los precios del café arábica subieron cerca de 30% desde principios de junio, hasta u$s 3,12 la libra. Fuente: Freepik.

“El riesgo es que los embalses queden completamente vacíos durante la temporada seca y después no haya agua para sostener la cosecha de la próxima temporada”, dijo Carlos Mera, jefe de mercados de commodities agrícolas de Rabobank.

Para la cosecha de arábica de Brasil, el efecto más consistente son las temperaturas más altas. Un invierno más cálido reduce el riesgo de heladas, pero el calor excesivo combinado con lluvias irregulares puede estresar a los árboles y reducir los rindes. Los operadores estarán atentos al período de floración entre septiembre y noviembre, que determinará el potencial de la próxima cosecha.

La producción de azúcar en Asia-Pacífico cayó de manera consistente durante los episodios fuertes de El Niño, según ING.

India ya prohibió las exportaciones de azúcar hasta fines de septiembre. Rabobank señaló que el riesgo más severo es que un shock de producción suficientemente grande podría forzar a India a importar azúcar. También se espera que Tailandia coseche una superficie menor, después de que la caña de azúcar se volviera menos rentable en relación con cultivos alternativos.

Brasil podría compensar parcialmente esas pérdidas con una cosecha de caña abundante. Pero las lluvias excesivas vinculadas a El Niño podrían interrumpir la molienda y demorar la próxima cosecha. Citi espera que el precio del azúcar cruda suba a 17 centavos la libra dentro de tres meses y a 19 centavos dentro de un año.

El aceite de palma también está expuesto. Indonesia y Malasia producen más de 80% de la oferta global y suelen atravesar un clima más seco durante los eventos de El Niño. Rabobank señaló que los riesgos para la producción podrían emerger hacia fines de este año e intensificarse a principios de 2027, a medida que el efecto rezagado del estrés hídrico reduzca los rindes.

El shock climático que está emergiendo se ve intensificado por el cambio climático. El Niño es un fenómeno natural, pero ahora opera sobre una base climática global más cálida que aumenta la evaporación y el estrés térmico. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) concluyó que es muy probable que la variabilidad de las lluvias asociada con El Niño y La Niña aumente hacia fines de este siglo.

Torero, de la FAO, dijo que las pérdidas de cosechas podrían llevar entonces a los gobiernos a imponer restricciones a las exportaciones, lo que trasladaría escaseces regionales a los mercados mundiales, tal como ocurrió en la crisis de precios del arroz de 2023. Cuando los países enfrentan “rindes más bajos y menor producción”, dijo, “por lo general... van a imponer restricciones a las exportaciones, lo que podría generar presión sobre los precios”.