Irán dijo haber alcanzado un acuerdo con Omán sobre los detalles de una ruta de navegación a través del estrecho de Ormuz, en la señal más clara hasta el momento de que la ofensiva diplomática de la república islámica para reabrir la vital vía marítima está avanzando.
El vocero de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, dijo el miércoles que las naciones acordaron las coordenadas geográficas de un canal navegable y agregó que una declaración conjunta sobre un arreglo provisorio se encuentra “en sus etapas finales”.
Sin embargo, advirtió que un nuevo acuerdo no garantizaría por sí solo el paso seguro de los buques por el estrecho mientras Estados Unidos mantenga un bloqueo naval sobre los puertos iraníes.
Reabrir el estrecho se convirtió en el principal objetivo del presidente estadounidense, Donald Trump, tras más de cinco meses de guerra con Irán, en momentos en que busca bajar los altos precios de los combustibles de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.
Trump dijo el martes que “se hicieron muchos progresos” y que un acuerdo podría alcanzarse el miércoles o el jueves.
Los diplomáticos esperan que un acuerdo entre Irán y Omán ayude a revivir un memorando firmado el 17 de junio por la república islámica y la administración Trump, orientado a extender un cese el fuego anterior y permitir que, de manera gradual, la navegación por el estrecho vuelva a sus niveles previos a la guerra.
Pero como Irán considera al estrecho su principal fuente de influencia sobre EE.UU., la vía marítima se convirtió en el principal campo de batalla entre las partes en conflicto.
Después de haber cerrado el estrecho tras el inicio de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán en febrero, la nación islámica está decidida a mantener un grado de control sobre este paso estratégico, por el que circulaba cerca de un quinto del petróleo y el gas del mundo antes del conflicto.
Las disputas sobre qué rutas debían transitar los buques por la estrecha vía marítima desataron una espiral de ataques cruzados entre EE.UU. e Irán y provocaron el colapso del memorando de junio.
Ese memorando debía sentar las bases para negociaciones hacia un acuerdo final que pusiera fin a la guerra, incluido un pacto sobre el programa nuclear iraní.
En las semanas posteriores al colapso de ese acuerdo provisorio, Irán y Omán mantuvieron conversaciones para acordar un canal aceptable para todas las partes.
Los mediadores habían anticipado en varias oportunidades que las negociaciones estaban por lograr un avance decisivo, pero el proceso volvía a sufrir contratiempos.
Fuentes al tanto de las negociaciones dijeron el martes que la cúpula del liderazgo iraní, incluido el líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jameneí, todavía no había dado su aprobación al acuerdo.
Según el nuevo esquema entre Irán y Omán, los buques ingresarían al estrecho por aguas iraníes y saldrían mayormente por aguas omaníes, señalaron dos fuentes al tanto de las conversaciones.

En una primera etapa, Irán enviaría buques, incluidos petroleros, a través de la vía marítima para garantizar que esté libre de minas antes de que el estrecho se abra al resto de la navegación, dijo una de las fuentes.
Durante el arreglo transitorio, los buques no pagarían tarifas, agregaron las fuentes.
Si el acuerdo se sostiene y el estrecho reabre, EE.UU. levantaría el bloqueo naval sobre los puertos iraníes y restablecería una dispensa que permita a Irán vender petróleo y productos derivados del petróleo, dijo una de las fuentes.
Pero los analistas advierten que cualquier acuerdo entre los rivales sería frágil, dada la desconfianza entre las partes, la imprevisibilidad de Trump y el clima desafiante del régimen islámico, que considera que tiene la ventaja.
El estrecho fue el principal detonante de las hostilidades recientes, luego de que Irán atacara buques que transitaban ese paso a lo largo de la costa de Omán. La república islámica sostuvo que esos buques utilizaban un canal “no autorizado”.
EE.UU. respondió atacando a Irán, lo que llevó a las fuerzas iraníes a represaliar disparando misiles y drones contra bases utilizadas por tropas estadounidenses en la región.
Las hostilidades desataron los ataques cruzados más intensos desde la firma de la tregua en abril, lo que reavivó los temores de un regreso a una guerra a gran escala en la región.
El cierre del estrecho por parte de Irán asfixió las exportaciones de petróleo y gas de la región, además de otros commodities como insumos para fertilizantes, helio y petroquímicos.
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