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Las obligaciones negociables se posicionaron como una de las alternativas que más miran los inversores que buscan generar una renta fija en dólares sin asumir el nivel de riesgo asociado a la deuda soberana.

Se trata de instrumentos de deuda emitidos por empresas, también conocidos como bonos corporativos, que permiten a los inversores prestar dinero a una compañía a cambio del cobro de intereses y la devolución del capital en una fecha determinada.

En diálogo con El Cronista, Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma, explicó por qué las ONs continúan ofreciendo oportunidades y reveló cuáles son las emisiones que hoy se destacan según el perfil de riesgo de cada inversor.

Qué mirar antes de invertir en una ON

Antes de comprar una obligación negociable, Parreira recomienda analizar cuatro variables fundamentales.

La primera es la Tasa Interna de Retorno (TIR), ya que refleja el rendimiento real que ofrece la ON si se adquiere al precio actual de mercado y se mantiene hasta el vencimiento. “Es un instrumento que tambien sirve para comparar con otras inversiones”, añadió.

El segundo punto clave es la paridad o precio de cotización. Muchas ONs actualmente operan por encima de su valor nominal, por lo que un cupón elevado no necesariamente implica una rentabilidad atractiva.

Podemos encontrar un bono con cupón de 8% o 9%, pero si estamos pagando 108 o 110 dólares por cada 100 de valor nominal, nuestro rendimiento final va a ser bastante menor casi nulo. Por eso no hay que confundir cupón con rentabilidad”, remarcó.

También resulta fundamental evaluar la calificación crediticia de la compañía y su capacidad de repago. Para ello, el especialista aconseja revisar la generación de caja, el nivel de endeudamiento, el calendario de vencimientos y la capacidad para afrontar el pago de intereses.

Por último, señaló que es importante considerar la duración financiera del instrumento. “Una ON que vence en 2029 no tiene el mismo riesgo que una que vence en 2037. Cuanto mayor es la duration, mayor sensibilidad tendrá frente a cambios en las tasas de interés y en las condiciones del mercado”, indicó.

En qué ONs invertir hoy

Las obligaciones negociables siguen siendo una alternativa atractiva para quienes buscan dolarizar parte de su cartera y obtener ingresos periódicos sin asumir riesgo soberano.

Según explicó, en muchos casos estos instrumentos ofrecen tasas internas de retorno (TIR) que oscilan entre el 4% y el 7% anual en dólares, dependiendo del emisor y del vencimiento.

“Lo que yo miro son ONs de empresas grandes, con buena generación de caja y negocios vinculados a energía o infraestructura, porque combinan ingresos dolarizados, balances sólidos y rendimientos todavía razonables”, explica Parreira.

Entre ellas menciona a YPF, Pan American Energy, Pampa Energía y Tecpetrol. Según el especialista, varias emisiones de estas compañías con vencimientos entre 2029 y 2031 ofrecen TIR unas 6 veces mas de lo que da un plazo fijo, con excelentes calificaciones crediticias.

Para un inversor de perfil moderado, la lista puede ampliarse con compañías como Vista Energy, Pluspetrol y Telecom. “En estos casos aparecen rendimientos algo más altos, generalmente en torno al 5,5% y 7% anual en dólares, dependiendo de cada emisión y de su plazo”, detalló.

Los perfiles más agresivos, en cambio, pueden encontrar alternativas con rendimientos superiores al 8% o incluso al 9% anual. Allí aparecen nombres como CGC, MSU Energy o MSU Green Energy.

Sin embargo, Parreira subraya que esos retornos más elevados no son gratuitos. “En esos casos, más que buscar tasa, hay que revisar muy bien la capacidad de pago de la empresa”, advirtió.

Los riesgos de invertir en Obligaciones Negociables

Aunque se trata de instrumentos de renta fija, las obligaciones negociables no están exentas de riesgos.

El principal es el riesgo crediticio, es decir, la posibilidad de que la empresa tenga dificultades para cumplir con el pago de intereses o devolver el capital al vencimiento. “Por eso la calificación crediticia y el análisis de la compañía son centrales”, explicó Parreira.

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También existe el riesgo de tasa de interés. Si las tasas internacionales suben, especialmente en Estados Unidos, los precios de las ONs de largo plazo pueden caer incluso cuando la empresa emisora mantiene una buena situación financiera. “Esto es importante hoy porque el mercado sigue muy atento a la política monetaria de la Reserva Federal”, señaló.

Otro aspecto a considerar es el riesgo de liquidez. Algunas emisiones tienen un volumen de negociación reducido. Si el inversor necesita vender antes del vencimiento, puede encontrarse con pocos compradores y verse obligado a aceptar un precio desfavorable.

A ello se suma el riesgo de concentración. “Tener varias ONs no significa necesariamente estar diversificado si todas pertenecen al mismo sector, por ejemplo energía”, indicó.

Por último, aunque las ONs sean deuda corporativa y no soberana, las empresas siguen operando dentro de la Argentina y pueden quedar expuestas a cambios regulatorios, condiciones financieras locales y evolución del tipo de cambio. “Por eso siempre remarco que renta fija no significa renta segura; una ON es justamente la compensación que recibe el inversor por asumir esos riesgos”, concluyó.