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En un año en el que proteger los ahorros se volvió una prioridad, encontrar inversiones en pesos capaces de superar a la inflación se volvió uno de los principales desafíos. Con tasas de interés que quedaron por detrás de la suba de precios, las opciones capaces de preservar el poder adquisitivo fueron pocas.
En ese contexto, el plazo fijo UVA se destacó como la única alternativa en pesos que logró ofrecer un rendimiento real positivo en lo que va de 2026. Según el último Informe Monetario Diario del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el stock de depósitos a plazo fijo UVA/CER llegó a $ 1,696 billones el 20 de agosto.
En lo que va del año, el saldo acumuló una suba de 496,5% en 2026 y aumentó 301,7% en términos interanuales. Aunque en los últimos 30 días el stock retrocedió más de 4%, la tendencia de fondo evidencia una mayor preferencia por instrumentos que permitan proteger el capital de la inflación.
Por qué el plazo fijo UVA gana protagonismo
La principal diferencia entre un plazo fijo UVA y uno tradicional está en el mecanismo de actualización del capital. Mientras el depósito convencional ofrece una tasa fija predeterminada, el UVA ajusta la inversión según la evolución de la inflación mediante el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que replica la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el Indec.

En diálogo con El Cronista, Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma, explicó que esta característica es precisamente su principal fortaleza.
“La principal ventaja del plazo fijo UVA es que el capital se actualiza por CER, siguiendo la evolución de la inflación. Esto permite preservar el poder adquisitivo en pesos sin tener que comprar directamente un bono ni asumir las fluctuaciones diarias de mercado de un fondo CER”, sostuvo.
El atractivo se volvió mayor después de que la inflación de julio alcanzara el 2,1%, mientras que la tasa promedio del sistema para depósitos tradicionales a 30 días se ubicó en torno al 22,3% TNA, equivalente a aproximadamente 1,83% mensual al 21 de agosto.
En otras palabras, el rendimiento promedio de un plazo fijo tradicional quedó por debajo del último dato de inflación disponible. Esto explica parte de la búsqueda de alternativas indexadas.
Los riesgos de invertir en un plazo fijo UVA
La principal desventaja de invertir en este tipo de herramienta es la falta de liquidez. “El plazo mínimo es de 90 días y, en las modalidades precancelables, retirar el dinero antes del vencimiento implica recibir una tasa inferior y perder buena parte de la protección inflacionaria”, señaló Parreira.

Por eso, el especialista considera que el instrumento puede ser adecuado para un inversor conservador que tenga gastos futuros en pesos y pueda mantener el dinero inmovilizado durante al menos tres meses.
“No es recomendable para un fondo de emergencia ni para quien pueda necesitar el capital antes del vencimiento”, advirtió.
Otro punto a tener en cuenta es que el UVA protege frente a la inflación, pero no frente a una suba del dólar. Si el tipo de cambio aumenta con fuerza, el ahorro puede perder poder de compra medido en moneda extranjera aunque haya acompañado la evolución de los precios locales.
¿Cuál es hoy la mejor alternativa para poner a rendir los pesos?
Para un inversor promedio con un horizonte de entre tres y seis meses, Parreira considera conveniente mirar los fondos comunes de inversión de renta fija de corta duración que combinen instrumentos a tasa fija con activos ajustados por CER.
Según datos citados por Parreira de la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión, durante julio los fondos de renta fija recibieron ingresos netos por aproximadamente $ 1,45 billones, mientras que los fondos money market registraron rescates por alrededor de $ 705.000 millones.
En lo que va del año, los fondos de renta fija acumularon ingresos por casi $ 9,96 billones, equivalente a un crecimiento de 52,4% respecto de diciembre del año pasado.

La estrategia busca no depender de un único escenario económico. Si la inflación continúa bajando, las LECAP pueden beneficiarse de una tasa nominal previamente fijada. Si, en cambio, los precios vuelven a acelerarse, los activos CER permiten mantener una cobertura frente a la inflación.
Como referencia, en la licitación del Tesoro del 12 de agosto, la LECAP con vencimiento en noviembre de 2026 se colocó a una TIR de 28,54%. En paralelo, la letra con vencimiento en enero de 2027 ajustada por CER se colocó con una tasa real de 4,51%.
“La ventaja del fondo es que agrega diversificación y permite rescatar el dinero, generalmente en 24 o 48 horas”, explicó. La contrapartida es que el rendimiento no está asegurado y que el valor de la cuotaparte puede fluctuar diariamente.
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