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Con el riesgo país arriba de los 500 puntos y los bonos soberanos cayendo en agosto, las obligaciones negociables (ONs) vuelven a ganar protagonismo como alternativa para obtener renta en dólares sin quedar tan expuesto a la volatilidad.
Las ONs argentinas en dólares vienen operando con spreads más elevados que sus pares latinoamericanas. Según reconstruimos en este medio a partir de un relevamiento de casas de bolsa e informes de mercado, las emisiones locales de primera línea rinden entre 7% y 8% anual, mientras que instrumentos similares en la región se ubican por debajo del 6%.
El diferencial refleja tanto el riesgo país como factores propios de cada emisor, pero también explica por qué el segmento corporativo sigue atrayendo demanda, incluso en un contexto de mayor cautela hacia la deuda soberana.
De esta forma, el universo se concentra mayormente en compañías de energía, petróleo y gas, con algunas excepciones sectoriales como telecomunicaciones.
En diálogo con este medio, el asesor financiero Nicolás Parreira detalló a este medio qué corporativos prioriza según el perfil de riesgo del inversor y qué rendimientos ofrece hoy ese universo.

La lógica detrás de elegir ONs en vez de soberanos
Según Parreira, la decisión de mirar corporativos no es solo una cuestión de tasa sino de naturaleza del riesgo. “En corporativos sigo priorizando energía, especialmente emisores con generación de dólares y buena capacidad de pago”, explicó.
La ventaja frente a la deuda del Estado está en el tipo de exposición que se asume, ya que, según señaló “permiten obtener renta en dólares con menor exposición directa al riesgo fiscal y político del Estado”.

Por lo tanto, mientras el bono soberano depende de la capacidad de pago del Tesoro y queda atado a la coyuntura electoral y al humor del mercado hacia Argentina en su conjunto, una ON de una petrolera o una eléctrica depende primero del flujo de caja de esa empresa puntual, que en varios casos genera sus propios dólares por exportación.
Qué elegir según el perfil de riesgo
Parreira segmentó su recomendación, según la tolerancia a la volatilidad del inversor.
Perfiles conservadores: “miraría YPF, Pan American Energy, Pampa Energía y Tecpetrol”, indicó Parreira, ya que son compañías con calificación crediticia alta y trayectoria extendida en el mercado de deuda corporativa local, lo que las vuelve las opciones de menor sobresalto dentro del universo de ONs.
Perfil moderado: ”Sumaría Vista, Pluspetrol y Telecom”, consideró. Vista y Pluspetrol se mantienen dentro del sector energético, mientras que Telecom aparece como la principal excepción sectorial dentro de la lista, algo que también viene reflejando el consenso del mercado en otras coberturas recientes sobre el tema.
Como el universo corporativo funciona ante todo como una herramienta de cobertura relativa y de generación de renta, más que como un vehículo para maximizar ganancia de capital, Parreira no consideró un análisis para los perfiles más agresivos dentro de las ONs.
Cuánto rinden hoy las ONs de primera línea
En materia de tasas, Parreira explico que las emisiones de primera línea se mueven aproximadamente en una zona de 5% a 6% de TIR en dólares”, indicó. Extender plazo o sumar algo más de riesgo emisor mejora el retorno. con “rendimientos cercanos a 6% a 7%”, precisó.
Estos rendimientos conviven algunas emisiones puntuales de sectores como energía y servicios públicos ofrecen tasas internas de retorno más altas, en la zona de 9% a 11%, cuando se trata de compañías con perfil crediticio algo más riesgoso o vencimientos más largos. Así, hay que tener en cuenta que la dispersión de rendimientos dentro de las ONs es tan relevante como la comparación contra el bono soberano.

Diferencias con el plazo fijo tradicional
Para darse cuenta del atractivo de estos instrumentos frente a una alternativa más conocida por el ahorrista de a pie, Parreira explicó que un inversor que “busca un plazo fijo y en vez de corporativos, teniendo en cuenta el riesgo, está duplicando tasa, pero con empresas que tienen calificación de crédito en torno al AAA”.
Así, un plazo fijo tradicional en pesos rinde en términos anuales bastante por debajo de lo que puede ofrecer una ON en dólares de una empresa con calificación crediticia alta, incluso considerando que esta última implica asumir riesgo de una compañía puntual y no solo el riesgo de un banco. Para Parreira, esa diferencia de tasa compensa ampliamente el salto de riesgo, en la medida en que se trate de emisores con la solidez crediticia que él prioriza.
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