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Trece personas murieron este sábado en el sur de Perú al estrellarse una avioneta que sobrevolaba las Líneas de Nazca, uno de los principales atractivos turísticos de la región Ica.

Entre las víctimas hay 11 turistas y dos pilotos, según confirmó la municipalidad provincial de Nazca en un comunicado oficial difundido horas después del siniestro.

La nave, operada por la empresa Aerodiana, había partido desde la ciudad de Pisco para sobrevolar los enormes geoglifos trazados en pleno desierto.

El municipio expresó su “profundo pesar” por lo ocurrido y remarcó que el accidente se produjo en la zona conocida como Pueblo Viejo, donde la aeronave terminó incendiada.

Todavía no trascendieron los nombres ni las nacionalidades de los pasajeros fallecidos, un dato clave que las autoridades peruanas buscan confirmar en las próximas horas.

Cómo fue el accidente

La aeronave se estrelló cuando, aparentemente, ya había completado el recorrido turístico y se aproximaba al aeropuerto de Nazca para aterrizar con normalidad.

Perdió comunicación con la torre de control en los instantes previos al impacto, según relató a EFE el guía turístico Juan Valdivia, testigo del siniestro desde otra avioneta.

El siniestro ocurrió apenas un día después de que la región Ica registrara un fuerte incremento en la intensidad de los vientos Paracas, típicos de la zona desértica.

Según datos del Senamhi, esas ráfagas fueron medidas en 50 kilómetros por hora en la ciudad de Pisco, punto de partida habitual de los vuelos turísticos sobre Nazca.

Qué pasa ahora con la investigación

No trascendió la identidad de los pasajeros fallecidos, mientras la policía mantiene acordonada la zona a la espera de peritos y del fiscal de turno.

Un fiscal y las autoridades de aeronáutica civil deberán determinar ahora las causas del siniestro y establecer las responsabilidades, conforme a la legislación peruana vigente.

La municipalidad de Nazca aseguró que brindó apoyo desde el primer momento en las tareas de atención y respuesta ante la emergencia.

Las Líneas de Nazca son Patrimonio de la Humanidad y son sobrevoladas a diario por decenas de avionetas que trasladan turistas de todo el mundo.

El accidente reaviva el debate sobre los controles de seguridad en los vuelos turísticos peruanos, un negocio que mueve millones de dólares cada año.