Tras de la dolorosa derrota de la selección frente a España, se inicia una nueva etapa en la economía argentina. Se pone en marcha el camino hacia la gran final para la economía de Milei: el año electoral en el que se resolverá si este proyecto, que se presenta como un cambio de régimen económico en la historia del país, es validado en las urnas para consolidarse en el tiempo.
Para alcanzar su objetivo, el Gobierno apuesta a dos variables. En primer lugar, la meta de la desinflación. Ahí ya se logró un cambio de régimen. De una inflación del orden del 200% anual con buena parte de los precios controlados (servicios públicos, servicios privados, combustibles, “precios cuidados”, etc.) a un rango del 30% anual, con precios libres y profunda corrección de precios relativos.
En junio, el IPC volvió a ubicarse en 1,9%, pero con la núcleo –sin regulados, ni estacionales—en 1,6%, mientras continuó el ajuste de precios relativos: en 12 de los últimos 13 meses, los precios regulados subieron más que la inflación núcleo. Según el REM del BCRA, la expectativa es que ronde entre 1,7/1,8% mensual entre agosto y diciembre, y se proyectaría en los próximos 12 meses en un 22% anual.
La segunda colina que buscará defender el Gobierno es el esquema de un “dólar estable”. La pregunta es a qué precio, aunque todo indica que el Gobierno seguirá cuidando el “ancla cambiaria”, en su estrategia de flotación dentro de la banda cambiaria. Desde 2009, en las últimas 9 elecciones, los únicos tres triunfos de un oficialismo fueron con un “índice de tipo de cambio real multilateral” (TCRM) de la calle (o de libre acceso) relativamente bajo: en 2011, fue de 114, tras un año con la inflación corriendo al 25%, el dólar al 5% y una fuerte venta de reservas para defender ese valor, lo que terminó en cepo tras la elección.

En 2017, con Macri, con un TCRM de 89,2 al momento de la elección. Y Milei el año pasado, que llegó a octubre (con la ayuda de Trump y Bessent) con un TCRM de 97,2 tras haber tocado un piso de 80,5 en marzo 2025. En todas las demás elecciones, con o sin cepo, con un dólar real más alto para atesorar o como referencia real de precios, el oficialismo siempre perdió.
Es evidente a esta altura que la desinflación y el dólar estable en un rango acotado son prioridades del plan oficial. Con el techo de la banda hoy en 1830 pesos, el dólar podría flotar un 15% más, a alrededor de 1700 pesos a valores de hoy, y mantenerse en el mismo “rango ganador” de tipo de cambio real de la elección del año pasado. “Con un dólar a 1500 pesos Milei gana (la reelección), con un dólar a 2000 pesos la pelea y con un dólar a 2500 pesos la pierde”, pronosticó Emmanuel Álvarez Agis.
El Gobierno mantiene una política monetaria muy conservadora, retirando todos los pesos que emite el Banco Central en su carrera ininterrumpida por acumular reservas: ya compró más de u$s 12.500 millones en lo que va del año. La refinanciación de los REPOS (préstamos garantizados por u$s 6000 millones) del BCRA con 10 bancos internacionales, que vencían antes de abril 2027, hasta septiembre 2028, automáticamente elevaron la liquidez de la entidad y las reservas netas en ese monto. Hoy las reservas netas están en unos u$s 10.800 millones, el nivel más alto de la era Milei, que asumió con reservas netas negativas en – u$s 11.000 millones
La semana pasada fue la mejor semana de compras del BCRA desde principios de año. El Central compró u$s1.154 millones, equivalentes a un promedio diario de u$s231 millones. En julio acumula compras u$s1.445 millones (u$s145 millones diarios), el mejor desempeño del BCRA en el año.
El superávit comercial extraordinario del primer semestre contribuyó a la compra de reservas. Según informó el INDEC, en el primer semestre, el superávit comercial alcanzó los U$S 13.923 millones (en todo 2025 fue U$S 11.300 millones), con un aumento de las exportaciones del 24,4% y una caída de las importaciones del 3,9%. En junio, se repitió el patrón: fuerte salto de las expo 24,5%, empujadas por los precios (+16,5%) del petróleo, minería y agro, y de las cantidades (+6,8%). En cuanto a las importaciones, la novedad fue que crecieron por primera vez en el año (7,3%), pero motorizadas por los precios (11,6%) y las compras estacionales de gas, mientras que las cantidades siguieron contrayéndose (3,8%).
Sin embargo, la clave en la aceleración de la emisión de deuda en dólares de empresas y provincias, tras la última elección: entre noviembre y junio 2026 suman unos U$S 16.400 millones, según cálculos de 1816. Parte de esos dólares, son los que siguen liquidándose en julio –pasada la temporada alta de la cosecha gruesa—y el Central embolsa en bloque por fuera del mercado.

El otro dato que alienta al equipo económico a mantener la prioridad desinflación/dólar estable como únicas prioridades es que la compra de dólares de los argentinos (2.000 millones mensuales promedio) quedan, tras pagarse gastos en tarjetas de viajes y compras en el exterior, mayormente en el sistema. Los depósitos en dólares alcanzaron récord de u$s 40.440 millones (el anterior máximo de u$s 34.000 millones se había llegado con Macri). Esos dólares están limitados por parte de los bancos a prestarse a exportadores: los créditos también están en un récord de u$s 24.000 millones. Pero mientras no se abra la puerta de Wall Street, a la vez, son los dólares que persigue Caputo cuando emite deuda en dólares bajo legislación local (Bonares), que este año sumarían u$s 6000 millones, y en parte los que atraen las empresas que emiten ON en el mercado local.
El talón de Aquiles del esquema rumbo a la gran final de 2027 es el nivel de actividad y el empleo. Comercio, construcción e industria siguen con datos en “serrucho”, desde niveles por debajo de 2023. Los últimos datos del SIPA confirman en abril una caída del empleo asalariado privado registrado por decimoprimer mes consecutivo: 130 mil empleos menos desde febrero 2025, y 235.000 menos frente a noviembre 2023.
A su vez, en mayo los salarios registrados del INDEC aumentaron 1,8% (privados 2% y públicos 1,5%), por debajo de la inflación de 2,1% de ese mes, y acumulan en los primeros 5 meses 12,7%, por detrás de la IPC del 14,7% en el mismo período.
Con esos datos, el Gobierno apuesta a reactivar el consumo de la mano del crédito. Pero en junio los préstamos al consumo volvieron a caer (2% real) por la alta morosidad y las tasas reales exorbitantes de los créditos a las familias. Si las tasas reales activas (préstamos) no baja rápido, “la mora se sostiene alta o trepa”, advierte Eco Go.
¿Defender el resultado o arriesgarse a impulsar la economía rumbo a la gran final de 2027?



















