El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó hace dos semanas el programa financiero para 2026 y 2027. El programa tiene el foco puesto en cubrir los compromisos de deuda y no incluye como herramienta una colocación en los mercados internacionales, reemplazándola, en parte, por créditos con garantías de organismos multilaterales.
El Ministerio de Economía tiene como uno de sus ejes reducir la dependencia de Argentina con Wall Street a través del desarrollo de un mercado de capitales local robusto que permita vías de financiamiento en el país, con foco en la deuda privada, pero que también se pueda volcar al financiamiento público. Esta operatoria es habitual en pesos, pero ya se dieron las primeras experiencias en dólares con los títulos AO 27, 28 y el flamante 29 que debutó esta semana.
En paralelo, el Gobierno buscó respaldo de los organismos multilaterales de crédito. Con el acuerdo con el FMI firmado en 2025, para reponer el virtualmente caída por incumplimientos, la gestión recuperó el respaldo de quien es hoy el mayor acreedor de la deuda Argentina, con más de la mitad del total de la deuda externa en su poder.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda con el FMI asciende a u$s 58.243 millones, más de la mitad del pasivo total argentino a pagar en moneda extranjero, por u$s 101.502 millones.

Esta recomposición del programa con el Fondo trajo consigo al resto de los organismos multilaterales de crédito, que volcaron recursos no solo al Ejecutivo nacional sino también a las provincias, ansiosas de fondos en particular para obras, algo que los organismos suelen financiar al dedicarse a proyectos específicos.
A nivel nacional, los organismos concentran u$s 41.622 millones, de los cuales más de la mitad se divide entre el BID y el Banco Mundial.
Los datos de la OPC pertenecen a mayo, por lo que no incluyen las garantías otorgadas por el Banco Mundial y el BID por u$s 1750 millones en total, así como tampoco los préstamos obtenidos por esos respaldos con los bancos BBVA, Santander y Deutsche Bank por u$s 3200 millones.

La entidad informó que, aparte de los tenedores de Bonares y Globales y el Banco Central, que son los principales acreedores en moneda extranjera, el FMI es el principal acreedor externo con el 22,9% del total de la deuda, seguido por otros organismos internacionales de crédito, que suman el 16,1%.
Suramericana Visión, la consultora que conduce el ex ministro de Economía, Martín Guzmán, marcó que la mayor participación de los organismos de crédito en la deuda argentina es una tendencia creciente en la última década.
“La falta de acceso del sector público nacional a los mercados de deuda internacionales hizo que el país pasara a depender en forma creciente del financiamiento de organismos internacionales: mientras que en el primer trimestre de 2018 el 23% de la deuda externa lo explicaban estos ‘acreedores privilegiados y preferidos’, al primer trimestre de 2026 pasaron a representar el 57,3% del total”, observaron.
La dinámica inversa se observó en los títulos de deuda, que en el primer trimestre de 2018 alcanzaron a representar el 40% de la deuda externa bruta de Argentina para retroceder al 25% en el primer trimestre de este año. Esto, advierten desde Suramericana Visión, puede explicar parte de la dinámica de lenta baja del riesgo país.
















