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El dólar mayorista cerró ayer en $1.481, con una ligera suba de 0,20% y lejos del techo de la banda cambiaria, un valor que nadie mira pero que se ubica cerca de los $1.815.

El Banco Central ayer compró u$s 32 millones, sobre un total operado de u$s582 millones, es decir el 5% de lo negociado. Santiago Bausili acumula en julio compras netas por u$s1.476 millones, mientras que el acumulado anual llega a u$s 12.651 millones. En los dólares financieros, el comportamiento fue mixto: el MEP cedió 0,50% a $1.512, el “CCL” sumó 0,30% hasta $1.567 y el blue avanzó 0,33% a $1.535.

El peso argentino aparece como una de las monedas más fortalecidas del mundo en lo que va del año. Según un informe de Econométrica, acumula una apreciación real del 12,5% frente al dólar, un desempeño que solo es superado por el peso colombiano, con una suba del 13,9%. Ambas monedas se despegan claramente del resto del panel cambiario global, donde predominan las variaciones negativas.

Según un informe de Econométrica, el peso acumula una apreciación real del 12,5% frente al dólar, un desempeño que solo es superado por el peso colombiano, con una suba del 13,9%.

El contraste es marcado si se mira el resto de la región. El real brasileño avanza apenas 3,7% en términos reales, mientras que el peso mexicano prácticamente no se movió, con una suba ligera de 0,2%. El resto de las monedas relevadas, en su mayoría de economías desarrolladas, muestra pérdidas frente al billete verde: la libra esterlina cae 1,4%, el won surcoreano 2%, el euro 3,3% y el yen 4,6%. Más atrás se ubican el franco suizo (-4,9%), la rupia india (-5%) y, cerrando la tabla, el peso chileno, con una caída real de 5,6%.

Siempre carry

El fenómeno argentino se explica por una combinación de factores: la desaceleración de la inflación, el esquema cambiario y las tasas en pesos que continúan resultando atractivas frente a la expectativa de devaluación.

En ese contexto, el Gobierno logró lo que hace apenas un par de años parecía surrealista: que un shock externo como el del conflicto en Medio Oriente el peso se aprecie en términos reales contra el dólar, incluso en un año donde la divisa estadounidense muestra fortaleza relativa contra buena parte del mundo desarrollado.

Hubo una combinación de factores: la desaceleración de la inflación, el esquema cambiario y las tasas en pesos que continúan resultando atractivas frente a la expectativa de devaluación.

Este último punto es clave. Que monedas como el euro, la libra o el franco suizo pierdan terreno frente al dólar en un año donde el peso argentino gana 12,5% habla de una dinámica doble: no solo mejora contra el dólar, sino que lo hace en un contexto donde el propio dólar se fortalece a nivel global.

Esta combinación explica buena parte del atractivo que despiertan hoy los activos en pesos para el carry trade. Hay un elemento clave: las tasas de interés de los bonos del Tesoro norteamericano siguen en ascenso y alcanzan sus niveles más altos de los últimos años, tanto en el tramo de 10 años, que roza el 4,59%, como en el de 30 años, que ya se ubica en 5,12%. esto juega a favor de la suba del dólar contra el resto de las monedas.

La combinación

“La escalada bélica, sumada a una política monetaria de la Fed que se vuelve más impredecible bajo la conducción de Kevin Warsh, genera tres efectos concretos. Primero, una nueva expectativa de suba de tasas de interés. El mercado descuenta ahora entre una y dos subas de tasas para lo que resta de 2026”, destaca Econométrica.

“Segundo, una apreciación del dólar frente a las monedas de los países importadores netos de energía como Europa, Japón y Corea del Sur. El panorama es distinto para América latina, donde los países exportadores de energía se benefician del encarecimiento del crudo. Colombia es el caso más claro: su moneda es la que más se apreció entre las emergentes en 2026, impulsada también por el giro político del país tras las elecciones presidenciales. El peso argentino, por su parte, se aprecia en términos reales más de un 10% en lo que va de 2026, mientras que el real brasileño se aprecia de forma más moderada, condicionado por la incertidumbre en torno a las elecciones presidenciales de octubre”, agrega.

“Por último, siguen subiendo las tasas de interés de los bonos del Tesoro de EE.UU., que alcanzan sus niveles más altos de los últimos años tanto en los bonos de 10 años (4,59%) como de 30 años (5,12%)”, concluye la consultora Econométrica.

Estos movimientos alimentarán especulaciones sobre atraso cambiario. Pero las exportaciones e importaciones no lo detectan.