

La discusión sobre el rol del Banco Central de la República Argentina (BCRA) pasó, en poco más de dos años y medio de gestión libertaria, de la posibilidad de su cierre a la necesidad de su rediseño integral.
La semana pasada, en la reunión de la Mesa Política, Luis Caputo dio detalles del proyecto oficial que buscará avanzar en la reforma de la Carta Orgánica de la autoridad monetaria.
El ministro de Economía confirmó, además, que el presidente Javier Milei realizará un anuncio oficial en las próximas semanas para presentar la iniciativa antes de remitirlo al Congreso, que será durante el mes de agosto.
En este contexto, un informe de la Fundación Capital —consultora liderada por el extitular del BCRA, Martín Redrado— puso la lupa sobre la urgencia de avanzar con esos cambios a fin de dotar a la entidad de una independencia real y una institucionalidad que trascienda los ciclos políticos.
Según la entidad, para que el BCRA recupere su función de guardián del valor de la moneda, no basta con la voluntad del Ejecutivo de turno; es imperativo un marco legal que bloquee el uso del organismo como “caja” del Tesoro y que modernice sus facultades regulatorias.
Reforma de la Carta Orgánica del BCRA: los ejes que se deben seguir
El retorno al “Mandato Único”
El informe subraya que la reforma de 2012, que obligó al BCRA a promover el empleo y el desarrollo con equidad, terminó diluyendo su prioridad principal. La propuesta busca jerarquizar la estabilidad de los precios como objetivo primordial.
“Las formulaciones excesivamente amplias pueden abrir la puerta a subordinar la estabilidad a urgencias electorales”, señala el documento.
En un país bimonetario, la mejor contribución que puede hacer la entidad al crecimiento es, sencillamente, preservar el valor del peso.

Prohibición absoluta de financiamiento al Tesoro
Para que el mercado crea en el sendero de estabilidad, la reforma debe eliminar toda vía de asistencia al sector público. Esto incluye:
- Derogación del Artículo 20: eliminar los “Adelantos Transitorios”.
- Fin de las Letras Intransferibles: prohibir el uso de reservas a cambio de títulos públicos.
- Revisión de encajes: el informe sugiere dejar de integrar requisitos de efectivo mínimo con bonos del Tesoro (Art. 28), lo que hoy funciona como un financiamiento indirecto, y compensarlo con una baja de encajes para impulsar el crédito privado.
Independencia real en la designación de autoridades
Uno de los puntos más innovadores es el fin de la precariedad en el Directorio. La FC propone eliminar la figura del nombramiento “en comisión” (Art. 7), que permite al Ejecutivo saltear el acuerdo del Senado.
La clave sería establecer mandatos de seis años con renovación parcial y escalonada, de modo que las autoridades no coincidan con el ciclo presidencial. Esto permitiría una política monetaria que piense “más allá de la próxima elección” y cuente con directores de trayectoria idónea y probada.
Modernización: activos digitales y fintech
El BCRA no puede ignorar el cambio de paradigma global. El informe destaca que la futura Carta Orgánica debe contemplar la aparición de activos virtuales, stablecoins y la tokenización.

Siguiendo los ejemplos de Chile (2023), Uruguay (2024) y Brasil, la ley argentina debe otorgar facultades al Central para regular y supervisar a los proveedores de servicios de activos virtuales (VASPs) y modernizar el sistema de pagos sin asfixiar la innovación financiera, pero garantizando la ciberseguridad y la prevención del lavado.
Blindaje institucional y mayorías especiales
Para evitar que la Carta Orgánica sea modificada ante cada cambio de gobierno, Fundación Capital propone que la nueva ley surja de un acuerdo político amplio y sea aprobada por una mayoría especial en el Congreso.
Este “blindaje” elevaría el costo político de revertir la autonomía de la entidad en el futuro, ofreciendo una garantía de largo plazo para los inversores y los ahorristas.
El informe de la entidad que preside Martín Redrado recuerda que la asistencia del BCRA al Tesoro pasó del 1,2% del PBI en 2009 al 3,2% en 2014, un proceso que disparó la inflación y llevó a la economía a un estancamiento per cápita que persiste desde 2008.
“Sin un marco institucional que impida volver a financiar el déficit fiscal con emisión y sin autoridades independientes, la estabilidad será transitoria”, concluye el análisis.
La reforma, según FC, debe ser el primer paso hacia un mercado único y libre de cambios, con una reducción real de la carga impositiva y una regla fiscal intertemporal con sustento legal.
















