PANORAMA POLÍTICO

Alberto usa un método macrista y Cristina viaja en secreto con Máximo

El Presidente ensaya un método que ya probó Cambiemos. Cristina Kirchner volvió a Santa Cruz. Esta vez viajó con el jefe de La Cámpora y en medio de tensiones tras otra cumbre reservada en Olivos. Sergio Massa ve luz para el 2023.

Alberto Fernández no termina de encontrar su identidad. El 9 de julio hizo advertencias a los poderes económicos con el estilo de Cristina Kirchner, y dos días después defendió el ajuste fiscal. Tras una semana en la que bajó el perfil para preservarse, reaparecerá en la Isla Maciel con visitas a vecinos del lugar. La Vicepresidenta, que sigue con bozal público, volvió a irse a Santa Cruz y esta vez lo hizo con su hijo Máximo.

El pacto que alumbró un débil acuerdo entre los principales referentes del Frente de Todos tiene como condición esencial la reserva de las discusiones que se dan en el más alto poder. El secretismo tiene una sola razón: siguen sin ponerse de acuerdo en materia económica.

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El cristinismo le da aire al paquete ortodoxo de Batakis

Las diferencias obligaron al Presidente a reducir sus actos y entrevistas. La estrategia funcionó, excepto una vez en la última semana. Alguien cometió una infidencia y filtró parte del contenido de la nueva cumbre que mantuvieron en Olivos los Fernández y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. El enojo K se tradujo en una desmentida oficial por Twitter desde una cuenta institucional del Senado.

El desliz obligó una vez más a la portavoz Gabriela Cerruti a hacer equilibrio con la información. Tarea tan ingrata por momentos, que vía decreto su trabajo dejó de ser ad honorem, aunque la paga le valió un descenso en su rango institucional.

El secretismo tiene una sola razón: siguen sin ponerse de acuerdo en materia económica.

RECLAMO INTERNO

Once meses atrás Cristina Kirchner y Alberto Fernández en una entrega de viviendas en Isla Maciel

En Casa Rosada y alrededores se pide una bajada de línea más clara. El problema es que falta claridad en la cúpula del poder. Para no salirse del libreto, el Presidente leyó su discurso el Día de la Independencia en Tucumán y convocó a un acuerdo político que toda la dirigencia ignoró. 

El próximo Día del Amigo -salvo que haya algún cambio de último momento - Fernández volverá a la Isla Maciel para entregar viviendas y el crédito número 60.000 del plan Casa Propia. No será la primera vez del Presidente en la isla, aunque ahora irá sólo con el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat Jorge Ferraresi

Once meses atrás hubo un gran acto con entrega de viviendas en el mismo lugar. Otro era el contexto. Aquel 17 de agosto sobre el escenario estuvieron Fernández, su entonces "amiga" Cristina, Máximo Kirchner, Massa, Axel Kicillof, Verónica Magario y Ferraresi, que aún era intendente.

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Aquella foto de unidad fue un mensaje de autodefensa después del escándalo que desató la difusión de imágenes de la fiesta de cumpleaños de Fabiola Yáñez en Olivos que el Gobierno había desmentido. Fue además un mes antes de las PASO. 

ESTILO PRO

Como en Tucumán, el presidente Alberto Fernández intenta recuperar el contacto con la gente

Para salir del paso el Presidente repetirá la estrategia que usó post PASO y visitará algunas casas donde mantendrá un mano a mano con los vecinos.

La nueva foto será parecida a los timbreos del PRO con los que Mauricio Macri y equipo buscaban mostrar su cercanía con "la gente". Es un recurso de campaña tan usado y manoseado que no encuentra correlato en la gestión. Esa "gente" a la que se apela es la que la pasó mal con Cambiemos y, ahora, también con la alianza gobernante. 

Fernández sin embargo hace esfuerzos por explicar que crece la producción y el empleo, aunque todavía no haya "sensación" de mejora en los bolsillos de los argentinos. Algunos datos le dan la razón. En un día el ministro de Desarrollo Productivo Daniel Scioli hizo dos anuncios. En San Pablo junto al CEO de Toyota América Latina y el Caribe, Masahiro Inoue y el presidente de Toyota Argentina, Gustavo Salinas hablaron sobre la futura inversión para subir de 167.000 vehículos anuales a 180.000 unidades lo que requerirá a la empresa trabajar en tres turnos. Sólo habrá que esperar al 2023.

También Whirpool le comunicó a Scioli una inversión de U$S 50 millones en una planta en Pilar que inaugurará en octubre. La buena noticia no prende, aunque se diga que la Argentina se enciende. 

Para el Gobierno -y fundamentalmente para el kirchnerismo- la culpa del desánimo es de los medios. Entre los funcionarios la desazón se atribuye a la pérdida de confianza. No pocos siguen responsabilizando a Martín Guzmán. "Se gastó los dólares y el crédito político", sostienen ya sin miramientos incluso en el albertismo.

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SE FUE CRISTINA

El 8 de julio Cristina Kirchner estuvo también en Santa Cruz en la inauguración del cine teatro de El Calafate

En Recoleta una vieja camioneta estacionada frente al departamento de Cristina Fernández de Kirchner reserva el lugar del auto de la custodia hasta que ella vuelva del sur. El jueves 14 cumplió años su nieto mayor, quien lleva el nombre de Néstor Kirchner, y la titular del Senado voló a Santa Cruz con su hijo. Los dos guardan absoluto silencio respecto a las medidas económicas de Silvina Batakis. Y así se mantendrán, por ahora, aunque nada los contente.

Ninguno de los Kirchner está inactivo. Ella opera desde el despacho del Senado de la Nación, como siempre en diálogo con intendentes, legisladores y gobernadores. Incluso recibió a los representantes de la CGT con quienes habló sobre la movilización del 17 de agosto que terminará frente al Congreso.

El plan de los sindicalistas no puede haberle caído bien a la Vicepresidenta, que sufrió la pedreada de manifestantes de izquierda contra el Palacio Legislativo cuando Diputados trataba el acuerdo con el FMI. De todos modos Hugo Yasky, un incondicional de Máximo Kirchner, anunció este viernes que la CTA de los Trabajadores también marchará.

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Como gran parte de la dirigencia oficialista, la CGT camina sobre la cornisa, entre los reclamos de los asalariados que sufren los efectos de la imparable inflación y su apoyo al Presidente. Yasky los aventaja y, al igual que Pablo Moyano, habló casi como opositor. El jefe de la CTA reclama no sólo contra los formadores de precios, sino una reunión con la ministra Batakis.

"No podemos esperar de brazos cruzados mientras que los que quieren a un gobierno de ricos para los ricos están convirtiendo en un calvario el día a día a la gente", bramó Yasky el viernes. La Vice ya estaba en Santa Cruz siguiendo con su hijo la escalada del dólar blue, mientras Darío Martínez defendía en soledad desde la Secretaría de Energía la segmentación de las tarifas.

MASSA, ADENTRO

Sergio Massa junto al intendente Juan Andreotti, el ministro Alexis Guerrera, Carlos Acuña y Alicia Aparicio

En ese contexto, el que logró aquietar las turbulentas aguas en su espacio fue Sergio Massa. Canceló el congreso del Frente Renovador, y lo convirtió en un almuerzo que terminó siendo una larga picada. 

En el cónclave que tuvo lugar en San Fernando estuvieron funcionarios, legisladores e intendentes massistas, entre ellos el local Juan Andreotti; la diputada Alicia Aparicio; el ministro de Transporte de Nación Alexis Guerrera y el de Provincia, Jorge D'Onofrio; José Ignacio De Mendiguren del BICE y Carlos Acuña de la CGT. 

El jefe de la cámara baja les habló de la necesidad de mostrar gestión y concentrarse cada uno en el lugar que ocupa. La única ausencia notoria fue la de Malena Galmarini, de AySA, que estaba reunida con Axel Kicillof.

Como La Cámpora, tampoco Massa tiene adónde ir: todas las encuestas marcan que crece la polarización. Así, Javier Milei ve escurrir sus chances electorales. "Todavía estamos a tiempo", se le oyó decir sobre el 2023, aunque a condición de mantener la unidad. Entre bocado y bocado no pocos hicieron leña del árbol caído y sin disimulo apuntaron sus críticas hacia Guzmán. 

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