

El economista Enrique Szewach expresó su acuerdo con el espíritu general de la reforma de la carta orgánica del Banco Central (BCRA) que el Gobierno espera aprobar en el Congreso, aunque manifestó reparos sobre su aplicación real en el contexto actual de la Argentina.
En diálogo con Radio Mitre, Szewach alertó que en Argentina “las leyes son optativas” y se modifican con facilidad.
“Es una posición que no sé si llamarlo ingenua o hipócrita, porque en la Argentina las leyes son optativas, ¿no es cierto? Y se cambian de un día para el otro”, expresó el exdirector del BCRA.
Para ilustrar, Szewach enfatizó que los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) funcionan con un sistema “bastante laxo”, lo que significa que las reformas legales no siempre perduran.
En esta línea, el economista recordó que esta será la tercera carta orgánica desde los años ’90 en la Argentina. Además, destacó que en el país los presidentes del BCRA han sido destituidos “de la noche a la mañana”, lo que muestra la vulnerabilidad de cualquier normativa ante cambios políticos.
“Yo siempre decía, medio en chiste y medio en serio; cuando era director del Banco Central, que antes de ir al banco a la mañana me leía el Boletín Oficial para ver si no me habían echado”, bromeó Szewach con ironía.

Qué opina Szewach de la reforma del BCRA
Szewach calificó como “muy bien” la prohibición de que el Banco Central financie al Tesoro, pero aclaró que la carta orgánica actual no obliga, sino que solo faculta este financiamiento. “Dice podrá financiarlo, no deberá”, puntualizó el economista.
Sin embargo, el exfuncionario advirtió que los Bancos Centrales están siempre a merced de la política. Y argumentó que, en momentos de crisis; como la pandemia de COVID-19 por ejemplo, es necesario que el BCRA financie al gobierno para evitar que “la gente se muera de hambre”.
“Las leyes casi nunca pueden prever todas las crisis, sobre todo en un mundo como este”, sostuvo Szewach. Como ejemplo, citó el caso de Mario Draghi en el Banco Central Europeo, que financió a gobiernos europeos a pesar de la prohibición formal de hacerlo durante la crisis financiera de 2012.
“¿Por qué no fue una crisis eso? Porque era Mario Draghi, porque tenía profesionales idóneos y porque aplicaba lo que había que aplicar”, explicó. Así, Szewach enfatizó que la reputación de un Banco Central se gana con personas capaces, no solo con leyes.
Respecto a Santiago Bausili como presidente del BCRA, Szewach expresó que es una persona extremadamente idónea. “Yo he trabajado con él en el directorio del Banco Central”, indicó. Sin embargo, reconoció que existe un problema actual: “Es difícil separarlo del Ministerio de Economía”.
Hoy, según Szewach, la falta de independencia del presidente del BCRA respecto al Ministerio de Economía responde a factores estructurales. El especialista explicó que, cuando el Banco Central transfirió su deuda al Tesoro, se generó una interdependencia que va a durar “varios años”.

“Al Tesoro le vence deuda cada 15 días y, si no la renueva, hay que emitir para pagarla. Si la sobre renueva, retira pesos del mercado”, detalló el economista. Por esto, hoy manejar la liquidez y la tasa son tareas conjuntas entre ambas instituciones.
Szewach señaló que en un Banco Central “normal”, como funciona en el resto del mundo, debería haber independencia política absoluta para manejar la política monetaria. Pero reconoció que “el mercado de capitales argentino fue destruido en todos estos años”.
La economía “a dos velocidades” que ve Szewach
Por otro lado, el economista describió la economía argentina como “de dos velocidades”: mientras algunos sectores avanzan, otros se quedan rezagados.
“Hay un porcentaje de la economía pequeño, 20 o 30 % que efectivamente está volando”, respondió Szewach cuando le preguntaron sobre la situación económica general.
En este sentido, señaló que visitó Neuquén recientemente y observó dinamismo en Vaca Muerta, minería y agricultura. Sin embargo, aclaró que estos sectores tienen poca demanda de empleo.
Tras esto, Szewach realizó un análisis comparativo entre el modelo económico kirchnerista y el actual. “El Kirchnerismo tuvo un régimen que subsidió el consumo. Subsidió la demanda todo el tiempo”, explicó, refiriéndose a la política de precios bajos en servicios públicos.
“Cuando te ponían barato la electricidad o el gas o el transporte indirectamente estaban subsidiando todo el resto del consumo”, detalló el economista. Este modelo tuvo ventajas de corto plazo, pero desalentó la oferta y generó distorsiones graves.

“No se podía exportar, no se podía producir, no se podía importar, no se podía hacer nada”, enumeró Szewach sobre las restricciones durante el kirchnerismo.
De este modo, argumentó que cuando baja la oferta y se estimula la demanda, el resultado inevitable es la inflación.
Para Szewach, ahora Argentina ha tomado el “camino inverso”, ya que no se subsidia el consumo porque los precios de servicios subieron. Esto redujo el ingreso disponible en los hogares.
“Los sectores que estaban booming en el Kirchnerismo, pero artificialmente porque eso terminó mal, ahora están mal”, sostuvo. En contraste, “aquellos sectores que tenían prohibición de exportar ahora están produciendo”. Entre ellos, energía, agro, minería.
Sobre el cierre, Szewach alertó que la transición es muy costosa. “Este proceso tenía una secuencia que no se respetó y entonces ahora estás pagando en el corto plazo los costos de este cambio de régimen”, concluyó.













