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La inteligencia artificial revolucionó los mercados en los últimos años y continúa siendo una de las grandes apuestas de largo plazo para los inversores. Sin embargo, los especialistas sostienen que construir una cartera sólida ya no pasa por apostar exclusivamente a ese sector.
Cada vez más expertos recomiendan diversificar hacia industrias que también se beneficiarán de las transformaciones tecnológicas y energéticas de la próxima década.
Entre ellas, la transición energética aparece como una de las grandes protagonistas. El crecimiento de la demanda de electricidad, el desarrollo de energías renovables, el regreso de la energía nuclear y la necesidad de ampliar la infraestructura energética impulsan inversiones récord en todo el mundo.
¿Por qué invertir en IA ya no alcanza?
En diálogo con El Cronista, Nahuel Bernués, economista y asesor financiero, sostiene que la inteligencia artificial continúa siendo una de las temáticas con mayor potencial de crecimiento, aunque considera que el contexto actual exige un enfoque mucho más selectivo que en años anteriores.
“Sigo optimista con tecnología, pero condicionado: hay que ser mucho más selectivo que antes. La potencia de estos negocios sigue intacta y la IA es una transformación real, no una moda pasajera, como para pensar salir del sector”, afirmó.

El especialista remarca que el comportamiento de las denominadas Siete Magníficas durante el último año dejó en evidencia que el liderazgo ya no es uniforme. Mientras algunas compañías lograron superar ampliamente al mercado, otras quedaron rezagadas, lo que refuerza la necesidad de analizar cada empresa de manera individual en lugar de invertir en el grupo como un todo.
“Lo que cambió es que dejó de alcanzar con comprar el bloque de las grandes tecnológicas: en 2025 solo dos de las Siete Magníficas (Nvidia +38,9% y Alphabet +65,4%) le ganaron al S&P 500 que subió 16,4%, las otras cinco subieron, pero por debajo”, señaló.
Bernués también advierte que una cartera excesivamente concentrada en estas compañías puede implicar un riesgo mayor al que muchos inversores creen. Según explica, aunque se trate de siete empresas distintas, todas dependen del mismo motor de crecimiento: la inteligencia artificial. Por eso, un cambio en las expectativas sobre ese negocio podría afectar al conjunto del sector.
Frente a este escenario, recomienda complementar la exposición a la tecnología con industrias que tengan dinámicas propias, de modo que la cartera no dependa exclusivamente del desempeño de la IA.
La nueva tendencia que miran los inversores
La transición energética dejó de ser una apuesta de nicho para convertirse en uno de los mercados con mayor crecimiento a nivel global.

La electrificación de la economía, el aumento del consumo energético, la expansión de los centros de datos necesarios para el desarrollo de la inteligencia artificial y los objetivos de descarbonización impulsan una demanda cada vez mayor de infraestructura eléctrica, energías renovables y nuevas fuentes de generación.
En ese contexto, la denominada economía verde ya supera los u$s 5 billones en valor anual, según un informe elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF) y Boston Consulting Group (BCG). Las proyecciones indican que podría superar los u$s 7 billones anuales hacia 2030.
Los mayores desembolsos se concentraron en el transporte electrificado, las energías renovables y las redes eléctricas, lo que confirma que la transición energética se consolida como una prioridad estratégica para gobiernos, empresas e inversores.
Cómo invertir en la transición energética
Para Mauro Cavallo, asesor financiero, la transición energética será una de las grandes tendencias de inversión de la próxima década. El especialista considera que el crecimiento de las energías limpias y el renovado interés por la energía nuclear abrirán nuevas oportunidades para quienes buscan diversificar sus carteras.
En ese sentido, destaca que existen alternativas para ganar exposición a esta temática a través de ETFs que cotizan como CEDEARs en Argentina. “Ahí miro el ICLN y el URA, de uranio”, explicó.

El iShares Global Clean Energy (ICLN) reúne compañías vinculadas al desarrollo de energías renovables, mientras que el URA invierte en empresas relacionadas con la industria del uranio, un sector que volvió a captar el interés de los mercados por el resurgimiento de la energía nuclear como una fuente estable para abastecer la creciente demanda de electricidad.
¿Qué otras tendencias miran los especialistas?
Aunque la transición energética ocupa un lugar destacado entre las recomendaciones actuales, no es el único sector que los expertos consideran atractivo para los próximos años.
En ese sentido, Mauro Cavallo identifica otras tres tendencias con potencial de crecimiento de largo plazo:
- Inteligencia artificial: especialmente las compañías vinculadas al desarrollo de semiconductores. Para ganar exposición al sector menciona los ETFs XLK, enfocado en tecnología, y SMH, especializado en fabricantes de chips.
- Ciberseguridad: un negocio que crece de la mano de la digitalización de empresas y gobiernos. En este caso, destaca al ETF CIBR, que permite invertir en compañías del sector a través de un CEDEAR.
- Computación cuántica: una tecnología que, si bien todavía se encuentra en una etapa temprana de desarrollo, considera que podría convertirse en una de las grandes revoluciones de las próximas décadas.
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