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Los ETF se consolidaron como una de las herramientas preferidas por quienes buscan construir patrimonio a largo plazo sin la necesidad de seleccionar acciones una por una. Al replicar índices o sectores, estos instrumentos permiten acceder a una cartera diversificada con costos relativamente bajos.

Para quienes tienen un horizonte de inversión de varios años, los ETF ofrecen la posibilidad de participar del crecimiento de cientos de empresas al mismo tiempo, lo que ayuda a reducir el riesgo específico de una compañía.

En diálogo con El Cronista, el asesor financiero Mauro Cavallo explicó cuáles son los ETF que considera más atractivos para comprar y mantener durante los próximos diez años, qué sectores podrían liderar el crecimiento global y cuáles son los factores clave a tener en cuenta antes de invertir.

Los ETF para invertir durante los próximos 10 años

Para Cavallo, una estrategia de inversión de largo plazo debería comenzar con ETFs que repliquen índices amplios y diversificados. Entre ellos, destaca el SPY y el IVV, fondos que siguen la evolución del S&P 500. “Son 500 de las empresas más grandes de Estados Unidos, de todos los sectores, así que con un solo instrumento ya se logra una diversificación muy amplia”, explicó el asesor financiero.

A esta base, Cavallo le sumaría el QQQ, el ETF que replica al Nasdaq 100 y brinda una mayor exposición a las principales compañías tecnológicas del mercado, un sector que ha impulsado gran parte del crecimiento bursátil en los últimos años.

Además, considera clave sumar activos fuera de Estados Unidos para lograr una cartera más equilibrada. En ese sentido, menciona a los ETFs de mercados emergentes, como el EEM o el IEMG, que permiten ganar exposición a economías con potencial de crecimiento en distintas regiones del mundo.

“Estos tres, combinados, dan una base sólida, de bajo costo y fácil de sostener durante diez años, sin necesidad de estar mirando el mercado todos los días”, sostuvo.

Los sectores que podrían liderar el mercado durante la próxima década

Según el especialista, una de las principales tendencias seguirá siendo la inteligencia artificial y toda la infraestructura tecnológica necesaria para sostener su desarrollo. “Ahí el XLK, del sector tecnológico, o el SMH, específico de semiconductores, dan exposición directa”, indicó.

La segunda gran apuesta es la ciberseguridad, un negocio que continúa expandiéndose a medida que empresas y gobiernos aceleran su digitalización. “El CIBR es la opción disponible con CEDEAR”, señaló.

La transición energética también aparece entre los sectores con mejores perspectivas de largo plazo. “Entre energías limpias y la vuelta de la energía nuclear como fuente confiable: ahí miro el ICLN y el URA, de uranio”, explicó.

Finalmente, destacó la importancia de los minerales críticos para la fabricación de baterías, chips y tecnologías vinculadas con la electrificación. “Desde el cobre hasta los metales usados en baterías y chips: el COPX, de cobre, es una forma simple de tomar posición ahí”, afirmó.

Además, Cavallo asegura que existe una tecnología que vale la pena seguir de cerca por su potencial de transformar múltiples industrias en los próximos años: la computación cuántica.

“Creo que puede ser la próxima gran revolución tecnológica, la que potencie de forma exponencial todo lo que hoy hace la inteligencia artificial”, señaló.

Por el momento, aclaró que no existe un ETF específico de computación cuántica con Cedear disponible en Argentina. Sin embargo, los inversores pueden obtener exposición indirecta mediante compañías vinculadas al sector.

“Existen ETF en el mercado americano, como el QTUM, pero sí se puede tomar exposición indirecta a través de compañías como Rigetti Computing (RGTI), que cotiza como CEDEAR, o de gigantes como Nvidia, Microsoft, Google o IBM, que están invirtiendo fuerte en esta tecnología”, detalló.

Sin embargo, advirtió que se trata de una temática para seguir de cerca, pero sin apresurarse ya que existen muchos riesgos en entrar en este tipo de inversiones.

Qué mirar antes de invertir en un ETF

Más allá del sector o la estrategia elegida, Cavallo asegura que existen cinco factores que todo inversor debería analizar antes de sumar un ETF a una cartera de largo plazo.

El primero es el índice que replica el fondo. Según el asesor, conviene priorizar índices amplios, consolidados y con trayectoria por sobre aquellos que siguen estrategias demasiado nuevas o específicas.

También considera clave revisar el costo de administración, conocido como expense ratio. En inversiones de largo plazo, una diferencia de comisiones aparentemente pequeña puede tener un impacto significativo sobre el rendimiento final. “Cuanto más bajo, mejor, porque a diez años esa diferencia se come parte del rendimiento y en interés compuesto un 1% anual de más es mucha plata”, indicó.

Otro aspecto fundamental es el tamaño del fondo y el volumen de operaciones que registra. Los ETF más grandes suelen ofrecer mayor liquidez y menores riesgos de discontinuidad.

Además, recomienda prestar atención a la entidad que administra el instrumento y optar por gestoras reconocidas y con experiencia en el mercado, como State Street, iShares o Invesco.

Por último, desaconseja los ETF apalancados o inversos para quienes buscan invertir a largo plazo. “Los que multiplican por dos o por tres el movimiento del mercado, o que apuestan a la baja, porque están pensados para operar en el día, no para guardar diez años”, explicó.

Para el especialista, la clave está en mantener una estrategia simple y consistente en el tiempo. “Un ETF simple, barato, líquido y de un índice amplio es, para mí, la combinación ganadora en el largo plazo”, concluyó.