Hablar de inteligencia artificial (IA) generativa hoy no es extraño para nadie. Sin embargo, los centros de datos o data centers detrás de su funcionamiento obligan a expandir la conversación más allá del mundo de los prompts y llevarla a la creciente demanda energética que supone su desarrollo.
El consumo eléctrico de estos espacios físicos de almacenamiento de información se triplicará hacia 2035 y llegará a representar el 5.4% de la demanda mundial, convirtiéndose en uno de los principales impulsores del aumento de las necesidades energéticas, de acuerdo a un informe de Bloomberg. Otro reporte reciente de Naciones Unidas refuerza el mismo panorama al estimar que, impulsados por el uso de la IA, para 2030 los centros de datos podrían necesitar casi el triple de la electricidad que hoy utilizan de forma anual Pakistán, Bangladesh y Nigeria en conjunto, con un consumo de 945 teravatio-hora.
Especialistas del sector explican que este escenario puede abrir una oportunidad de negocio para el desarrollo de las industrias argentinas, aunque aún se necesitan sortear desafíos clave.
Un mercado en auge
Los datos evidencian que la IA se mantendrá durante la próxima década en el centro de la agenda global y, como consecuencia, necesitará de recursos que Argentina puede ofrecer y utilizar para adquirir una posición competitiva dentro del mercado. Nuestro país “tiene una combinación de activos difícil de encontrar: un clima favorable en regiones como la Patagonia, recursos como Vaca Muerta, una matriz energética con potencial de descarbonización, disponibilidad de tierra, talento técnico y conectividad internacional”, afirma Noelia Miranda, Directora de Secure Power para la Argentina, Paraguay y Uruguay en Schneider Electric, empresa especializada en soluciones de energía, automatización e infraestructura.
La experta sostiene que la combinación de factores representa “una oportunidad concreta” para que la nación se convierta en un hub regional en materia de infraestructura digital e inteligencia artificial, lo que deja la puerta abierta para nuevas inversiones que fomenten el desarrollo de este negocio.

Desafíos actuales y futuros
A su vez, el vertiginoso crecimiento del rubro supone una necesidad de gran equipamiento y capacidad tecnológica para sostener la demanda futura.
Frente a esta realidad, para los referentes del sector cobra especial relevancia la generación de energías sustentables, como la eólica o la solar, que ofrecen nuevas fuentes de abastecimiento. Pablo García, Regional Business Manager de Cirion Data Centers para Cirion Technologies, empresa de infraestructura digital y soluciones tecnológicas, asegura que América latina tiene potencial en este campo, dado que los países de la región lograron convertirse en buenos desarrolladores de energía sostenible.
No obstante, también señala que la extensión territorial de la Argentina es un desafío al momento de explotar esto porque “los centros de generación de energía renovable están muy alejados de las ciudades, normalmente hacia el norte o hacia el sur”. Gracias a que la conectividad juega un rol clave para el funcionamiento de los data centers, su lejanía con las grandes urbes es un obstáculo. “No hay disponibles tantos proveedores que lleguen con fibra óptica y ahí es donde empieza a ser un talón de Aquiles la distancia”, profundiza.
Respeto a las oportunidades argentinas, el experto explica los beneficios que tendría el instalar un centro de datos en el sur, porque el clima propio de la región permitiría favorecer los sistemas de refrigeración que se utilizan -mediante una técnica conocida como free cooling- y fomentar un menor consumo energético durante su funcionamiento, sin embargo, la conectividad es actualmente un factor negativo que debe ser considerado.
Otra clave que García menciona para que pueda aprovecharse el crecimiento del negocio es poner foco en la capacidad de transmitir las energías renovables generadas para que el recurso logre ser transportado a donde exista demanda. Su explicación fue clara: para la construcción de cualquier centro de datos es necesario garantizar que a futuro pueda ser abastecido con la energía necesaria para afrontar un potencial crecimiento.
La competencia por nuevas inversiones
Frente a este auge, Miranda destaca un riesgo al momento de aprovechar las ventajas del país para atraer nuevos capitales: que la infraestructura no logre evolucionar al mismo ritmo que la demanda.
“La oportunidad para la Argentina existe, pero no es automática. Para capturarla será necesario modernizar la infraestructura eléctrica, fortalecer la disponibilidad de talento especializado y generar condiciones de previsibilidad que permitan atraer inversiones de largo plazo. De lo contrario, los proyectos podrían orientarse hacia otros mercados de la región que también están compitiendo por estas inversiones”, asegura.














