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En una Ciudad donde las aperturas gastronómicas son el pan de cada día, marcar la diferencia es clave para ganarse el corazón de los argentinos. La Terrazza de la Casa Zarautz logra reinterpretar el ritual del asado para volcar la tradición argentina en las mesas de una vieja casona en pleno corazón de Palermo.

El restaurant a cargo del chef Leandro Leyell tiene un concepto claro que da como resultado un ambiente que combina calidad y calidez: foco en la parrilla y el encuentro alrededor del fuego. La impronta de quincho, las luces tenues y el espíritu de casa construyen una atmósfera íntima y relajada que funciona como refugio en una metrópolis que no duerme.

La Terrazza de la Casa Zarautz.
La Terrazza de la Casa Zarautz.

La propuesta gastronómica ubicada en Nicaragua al 5500 se construye sobre una carta corta y estacional para garantizar la máxima calidad de la materia prima. Trabajan con carnes maduradas al vacío provenientes de novillos pesados criados a pastoreo. El restaurant utiliza técnicas poco habituales como la cocción al vacío, el sous vide y el control de temperatura para deleitar a todos los comensales.

Carta

Bajo el lema “fuego, vino y tiempo”, la carta de Casa Zarautz despliega una invitación a degustar y reinterpretar la tradición argentina. La sección de conservas suma una capa más doméstica y vegetal al picoteo. Se trata de frascos de elaboración propia que combinan acidez, frescura y textura. Aparecen en las siguientes versiones: ajíes con ajo asado, berenjenas en escabeche, ajíes verdes en vinagre, tomates asados con romero, porotos alubia en chimichurri, repollo blanco marinado en sal y lentejas a la provenzal.

Los fiambres retoman el espíritu de reunión alrededor de una mesa. El fontina ahumado se sirve con mermelada casera de tomates, mientras que la raclette fundida llega acompañada de lomo de Praga y pepinillos.

La Terrazza de la Casa Zarautz.
La Terrazza de la Casa Zarautz.

Como el queso no puede faltar en la mesa de los argentinos, las provoletas salen diversas versiones: con rúcula fresca y tomates asados al oliva y otra con miel y frutos secos garrapiñados. En definitiva, la estrella de la casa es la polpetta de fior di latte, armada con rúcula, albahaca, brotes picantes y olivas que le dan una composición fresca y directa.

La aclamada parrilla, a la vista de todas las mesas bajo el concepto open kitchen, prepara entradas como mollejas (de corazón y de garganta), morcillas y chorizos de puro cerdo.

Entre los cortes principales aparece el asado ventana, una cocción lenta de siete costillas del centro del asado, con punto a elección y una búsqueda de terneza garantizada por el fuego bajo de la leña de quebracho. En esta línea también surge el vacío pulpón braseado con vegetales. Otros cortes como el vacío fino, el bife de chorizo y el ojo de bife cuentan con su impronta propia de cocción rápida y servidos a punto o jugosos para respetar las texturas y sabores.

La Terrazza de la Casa Zarautz.
La Terrazza de la Casa Zarautz.

Para cerrar, el restaurant propone terminar la cena con postres bien argentinos como flan casero con dulce de leche, panqueque de manzana al ron, vigilante de queso Lincoln con batata o membrillo y fruta quemada al hierro con helado de crema.

En definitiva, la propuesta de La Terrazza de Casa Zarautz se despliega como una forma de reinterpretar el asado argentino desde un ángulo diferente: una experiencia viva atravesado por el fuego, las carnes maduradas y la mesa compartida.