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El presidente Javier Milei presentó anoche en cadena nacional un paquete de cambios estructurales a la nueva Carta Orgánica del BCRA, a lo que le sumó una regla fiscal permanente, la liberalización del mercado de capitales y la reforma del mercado de seguros.
Las calificó como “el conjunto de reformas estructurales más importantes de los últimos 91 años”. En el centro del anuncio estuvo el rol del BCRA, al que señaló como “la herramienta que posibilitó el robo de la alta política” durante casi un siglo.
Para dimensionar el argumento, Milei recurrió a una cifra demoledora: la inflación acumulada desde la creación del BCRA en 1935 asciende a un número de 20 dígitos. El presidente calificó la emisión monetaria para financiar al Estado como una “falsificación de dinero” expresamente tipificada en el Código Penal, y fue más lejos: sostuvo que esa práctica configura una asociación ilícita entre el Poder Ejecutivo, el Congreso y la cúpula del BCRA.
Tres momentos
Milei identificó tres momentos que consideró paradigmáticos de las violaciones al funcionamiento del BCRA. El primero fue su propia creación en 1935, cuando un cambio en la paridad cambiaria del oro contenido en las reservas generó una expansión monetaria que sextuplicó la inflación y erosionó el 50% del salario real a lo largo de una década, según argumentó.
El segundo fue la salida de la convertibilidad en 2001: en ese momento, cada peso estaba respaldado por un dólar, y romper esa paridad implicó que los u$s 15.000 millones de reservas —equivalentes hoy a u$s 30.000 millones— pasaran a manos del Estado.
El tercero fue la creación del Fondo del Bicentenario en 2010, cuando la entonces presidenta Cristina Kirchner, subrayó su actual condena por corrupción, y la entonces titular del BCRA Mercedes Marcó del Pont “le robaron al Banco Central u$s 10.000 millones “, cifra que a valores actuales equivaldría a u$s 15.000 millones.
Fue precisamente para blindar esa operación, sostuvo Milei, que en 2012 se reformó la Carta Orgánica del BCRA, habilitando la emisión bajo cualquier pretexto y eliminando la responsabilidad penal de los funcionarios involucrados.
Las reformas
La reforma propuesta se estructura en torno a cinco premisas.
Objetivo
El BCRA tendrá un único objetivo, preservar el valor de la moneda, abandonando la lógica de múltiples mandatos (ninguno se los cumplía) que generaban los incentivos para subordinar la política monetaria a las urgencias del presidente de turno. La nueva carta orgánica reconoce explícitamente la naturaleza monetaria de la inflación y organiza toda la arquitectura institucional en función de ese principio.
Financiamiento al Tesoro
La segunda modificación es la prohibición taxativa del financiamiento al Estado en cualquiera de sus niveles: nacional, provincial y municipal. Se mantiene la veda a la compra de títulos públicos en el mercado primario. Milei destacó que el señoreaje —la ganancia que obtiene el BCRA por crear dinero— no es otra cosa que un impuesto no legislado, cobrado sin autorización del Congreso y que recae sobre el poder adquisitivo de todos los argentinos.
Blindaje al Directorio
El tercer eje apunta a la estabilidad del Directorio. En adelante, destituir al presidente o a los miembros del directorio del BCRA requerirá una mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso.
Es lógico: todas las remociones intempestivas de la historia reciente estuvieron ligadas al objetivo de conseguir mayor laxitud monetaria, es decir, de habilitar más emisión. El nuevo umbral busca hacer políticamente inviable esa maniobra.
No es protección absoluta al directorio del BCRA, dado que otra ley en un gobierno populista puede modificar la nueva carta orgánica, pero al menos visibiliza esa intención.
Giro de ganancias
El cuarto eje restringe el pago de dividendos al Tesoro. Los activos del BCRA al 31 de diciembre de 2026 quedarán valuados en unidades físicas, y las ganancias por tenencia derivadas de variaciones de precios irán a una reserva técnica no distribuible. Solo los resultados genuinos de la gestión de cartera podrán girarse al Tesoro, y exclusivamente para cancelar deuda, no para financiar gasto corriente.
Letras intransferibles
El quinto y último punto elimina las letras intransferibles, instrumento señalado por Milei como uno de los mecanismos más utilizados para descapitalizar al banco en beneficio del gobierno de turno para aumentar el gasto público con, por ejemplo, fines electorales.
Grillete, seguros y mercados
La lógica del conjunto con el “grillete fiscal” y los otros anuncios de reformas, según explicó el propio Milei, es que el equilibrio fiscal aleja al Estado de la necesidad de emitir; la nueva carta orgánica le impide al BCRA financiarlo aunque existiera esa presión; y un mercado financiero más profundo ofrece al sector privado alternativas de crédito y cobertura.
“Entre todas ellas pondrán fin a 91 años de saqueo, expropiación e impunidad”, concluyó el presidente, quien convocó al Congreso y a las provincias a acompañar las iniciativas.
Sin dudas la nueva Carta Orgánica del BCRA es una excelente señal para consolidar la muerte de la inflación en Argentina. Ya antes hubo reformas en igual sentido y la inflación tuvo su resurrección. Las instituciones, o la institucionalidad es la única manera de hacer reformas sustentables. Hacia allí van.
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