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La caída reciente de las acciones vinculadas con la infraestructura de inteligencia artificial no responde a un deterioro de sus fundamentos, sino principalmente a factores técnicos y de posicionamiento.
Esa es la lectura de Morgan Stanley, que considera que la corrección “abrió una oportunidad para comprar compañías expuestas a un ciclo de inversión que todavía tendría varios años por delante”.
En su informe “Playing the AI Infrastructure Dip: Where to Invest and Where We See Risk”, el banco sostiene que la demanda de capacidad de cómputo superará ampliamente a la oferta durante los próximos años.
Pero su estrategia no se concentra solamente en Nvidia o en los grandes desarrolladores de modelos: también incluye semiconductores, centros de datos, generación eléctrica, almacenamiento, petróleo y gas.
En ese mapa global, la Argentina aparece a través de dos compañías energéticas: YPF y Vista Energy. Morgan Stanley mantiene una recomendación Overweight para ambas y les asigna precios objetivo de u$s 60 y u$s 97, respectivamente.
La apuesta es indirecta, pero concreta. El crecimiento de la IA requiere más chips, pero también una enorme cantidad de electricidad y fuentes de energía capaces de sostener el funcionamiento ininterrumpido de los centros de datos.
Bajo esa lógica, Vaca Muerta puede convertirse en parte de la infraestructura energética de la nueva carrera tecnológica.

La apuesta de Morgan Stanley por la IA
La tesis central del informe es que el avance de modelos y procesadores más eficientes no reducirá la demanda total de capacidad de cómputo. Por el contrario, al bajar el costo de utilizar inteligencia artificial, aumentarán la cantidad de usuarios, aplicaciones y tareas ejecutadas.
Morgan Stanley aplica a la IA la denominada paradoja de Jevons: cuando un recurso se vuelve más eficiente y barato, su consumo total puede aumentar porque se amplía su utilización.
Para el banco, eso significa que las mejoras en chips y modelos permitirán generar cada unidad de “inteligencia” a un costo menor, pero también impulsarán una adopción mucho más masiva. La consecuencia sería una demanda creciente de procesadores, centros de datos y electricidad.
“La demanda de cómputo probablemente supere significativamente a la oferta durante muchos años”, señala Morgan Stanley como su visión de mayor convicción.
El banco también considera que las acciones seleccionadas para capturar este ciclo quedaron rezagadas alrededor de siete puntos frente a sus índices durante el último mes, pese a conservar fundamentos sólidos y una exposición estructural favorable.

Qué acciones recomienda
Morgan Stanley divide su estrategia en cinco grupos. El primero está compuesto por empresas expuestas a los principales cuellos de botella de la infraestructura: acceso a electricidad, trabajadores especializados, turbinas, celdas de combustible, almacenamiento y centros de datos.
El segundo comprende fabricantes de semiconductores, memorias, servidores y equipamiento para producir chips. Allí aparecen compañías como:
- Nvidia,
- TSMC,
- ASML,
- Broadcom,
- Micron,
- Samsung Electronics
- y Lenovo.
El tercer grupo reúne proveedores chinos de soluciones de inteligencia artificial, entre ellos Alibaba, Tencent, SMIC, Kingsoft Cloud y VNET.
Morgan Stanley considera que esas empresas ofrecen productos competitivos y que una parte de su potencial todavía no está incorporada en las valuaciones.
La cuarta categoría es la seguridad energética, donde el banco destaca empresas eléctricas, petroleras, mineras y de almacenamiento.
Allí ubica a:
- YPF
- Vista,
- Petrobras,
- Enel Chile,
- Axia Energia,
- Copel y otros activos vinculados con el suministro de energía y materias primas.
Por último, recomienda posicionarse en los grandes proveedores de servicios de nube capaces de convertir el gasto en infraestructura en nuevos ingresos.
Morgan Stanley mantiene recomendación Overweight para:
- Meta,
- Alphabet
- Microsoft
- y Amazon.

YPF: precio objetivo de u$s 60
Dentro de su selección de acciones latinoamericanas vinculadas con la inteligencia artificial, Morgan Stanley mantiene una recomendación Overweight para YPF y fija un precio objetivo de u$s 60 por ADR.
El informe utiliza como referencia una cotización de u$s 51,40, correspondiente al 24 de julio de 2026. Frente a ese valor, el precio objetivo representa un potencial de suba de 16,7%.
El banco estima, además, que YPF cotiza a aproximadamente 7,7 veces las ganancias proyectadas para 2027.
La inclusión de la petrolera argentina dentro de la estrategia de IA responde a la creciente necesidad de seguridad energética. Los centros de datos requieren suministro eléctrico constante, mientras que la disponibilidad de gas y otros combustibles puede resultar crítica para sostener o respaldar la generación.
Morgan Stanley no presenta a YPF como una compañía tecnológica, sino como una proveedora potencial de uno de los recursos más escasos para la expansión del sector: energía disponible y confiable.

Vista: casi 40% de potencial
Vista Energy aparece como la apuesta argentina con mayor recorrido dentro de la selección.
Morgan Stanley fija un precio objetivo de u$s 97, frente a los u$s 69,50 utilizados como referencia en el informe. Esto implica un potencial alcista de 39,6%.
La compañía cotiza, según las estimaciones del banco, a aproximadamente 5,7 veces sus ganancias proyectadas para 2027, un múltiplo inferior al de YPF.
Vista también ocupa una posición de 1,5% dentro del portafolio modelo latinoamericano de Morgan Stanley. Como la empresa no integra el índice MSCI Latam, esa participación representa una sobreponderación activa de igual magnitud.
En una de las tablas del informe, Vista figura identificada como mexicana debido a su estructura societaria. Sin embargo, en el portafolio regional aparece como una posición argentina, en línea con la localización de sus principales operaciones en Vaca Muerta.

La IA puede abrir un nuevo ciclo para la Argentina
Morgan Stanley mantiene una posición Overweight en la Argentina a nivel regional, junto con Brasil y Panamá. El banco considera que el ciclo mundial de inversión en IA podría crear una oportunidad poco frecuente para América Latina.
La región puede insertarse como proveedora de cobre, litio, petróleo, gas, electricidad, infraestructura e inmuebles industriales. La comparación que plantea el informe es ambiciosa: el boom de inversión en inteligencia artificial podría transformarse en un nuevo motor externo para América Latina, similar —aunque con beneficiarios diferentes al superciclo de commodities impulsado por China durante la década de 2000.
Como referencia, Morgan Stanley calcula que una inversión de u$s 50.000 millones en un centro de datos equivale aproximadamente al 1% del PBI regional. A ese desembolso directo habría que agregarle la inversión necesaria en generación, transmisión eléctrica, minerales, gasoductos y equipamiento tecnológico.
En el caso argentino, la electricidad todavía representa una restricción para el desarrollo de grandes centros de datos. Sin embargo, el banco interpreta ese déficit como un posible catalizador de inversión: la falta de capacidad genera la necesidad económica de ampliar la generación y las redes.
“Los cuellos de botella de infraestructura deberían verse como catalizadores de inversión y no como razones para el pesimismo”, sostiene Morgan Stanley.
El “bull case” regional
El escenario más optimista del banco recibe el nombre de “LatAm Spring”. Bajo esa hipótesis, la inversión global en IA permitiría que América Latina avance hacia un modelo de crecimiento más apoyado en la inversión productiva.
Morgan Stanley observa paralelismos con el ciclo iniciado por China a comienzos de los años 2000. En aquel momento, la demanda de materias primas mejoró los términos de intercambio y sostuvo un mercado alcista prolongado para las acciones regionales.
Ahora, los beneficiarios podrían extenderse más allá de la minería e incluir electricidad, infraestructura, energía y manufactura tecnológica.
El banco aclara, sin embargo, que se trata de un escenario alcista y no de una certeza. Los problemas fiscales, judiciales y regulatorios de la región continúan vigentes y pueden limitar la llegada de capitales.
Para la Argentina, la tesis también requiere que el potencial energético pueda convertirse en producción, exportaciones e infraestructura. La oportunidad existe por la disponibilidad de recursos, pero depende de inversiones, reglas estables y capacidad de transporte.
Los riesgos de la apuesta
El gigante de Wall Street reconoce tres obstáculos principales para el despliegue mundial de la infraestructura de IA: trabajadores, energía y política.
La construcción de centros de datos enfrenta escasez de electricistas, soldadores y otros trabajadores especializados. A eso se suma la dificultad para conseguir conexiones a las redes eléctricas y la creciente oposición política por el consumo de energía, el uso de agua y los beneficios fiscales otorgados a estas instalaciones.
El banco proyecta un déficit de capacidad eléctrica de aproximadamente 38 GW entre 2026 y 2028. Incluso incorporando soluciones alternativas, calcula que podría persistir una brecha de entre 1 GW y 11 GW.
Morgan Stanley considera que estos problemas actuarán como “reductores de velocidad”, pero no como barreras definitivas. Para el inversor, justamente allí estaría parte de la oportunidad: las compañías capaces de resolver la falta de energía, capacidad física y componentes podrían capturar una porción creciente del gasto.
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