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Los activos argentinos comienzan la última rueda de julio sin una tendencia uniforme. El S&P Merval avanza apenas 0,13%, sostenido por las acciones energéticas, mientras los bancos operan mayormente en baja y los bonos soberanos en dólares muestran variaciones acotadas. En paralelo, el riesgo país retrocede 1,6%, hasta los 436 puntos básicos.
La fotografía inicial exhibe un mercado más selectivo que optimista. El escaso movimiento de los activos también sugiere que el mercado, por ahora, no asigna un impacto inmediato a la presentación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central anunciada por Javier Milei.
Así, en la plaza local, Transportadora de Gas del Norte lidera las ganancias con un avance de 2,21%, seguida por YPF, que sube 2,12%, y Transportadora de Gas del Sur, que mejora 1,88%. También operan en positivo Central Puerto, con una suba de 0,70%; BYMA, con 0,50%; Ternium Argentina, con 0,30%; y Telecom, con 0,24%.
La contracara aparece en otros sectores del panel líder. Grupo Supervielle cae 2,24% y Edenor pierde 2,03%, mientras Ecogas retrocede 1,14%, Cresud baja 0,71% y BBVA Argentina cede 0,58%. Grupo Financiero Galicia se mantiene cerca de la neutralidad, con una mejora de apenas 0,12%.
Suben las energéticas por el petróleo
El mejor desempeño de las energéticas coincide con la suba del petróleo internacional. El Brent avanza 1,4% y cotiza en torno a los u$s 88,10 por barril, un movimiento que favorece de forma directa a YPF. En el caso de las transportadoras de gas, también influyen las expectativas vinculadas con la expansión de la producción de Vaca Muerta, la infraestructura de transporte y la evolución del esquema tarifario.
De todos modos, la fortaleza de ese grupo no alcanza para extenderse al conjunto del mercado. La mejora del índice porteño descansa en un grupo reducido de compañías vinculadas con la energía, mientras buena parte del panel se mantiene en terreno negativo.
Por eso, el movimiento no refleja por ahora un ingreso generalizado de compradores, sino una rotación hacia activos que cuentan con catalizadores sectoriales propios.
Bancos débiles y cautela con reforma del BCRA
La debilidad de los bancos revela que el apetito por riesgo argentino continúa limitado. Las entidades financieras presentan una mayor sensibilidad a la evolución de las tasas en pesos, el nivel de actividad, la calidad de las carteras crediticias y las expectativas sobre el programa económico.
Si bien el proyecto de reforma de la Carta Orgánica busca redefinir el rol de la autoridad monetaria y fortalecer su independencia, los inversores parecen optar por la cautela hasta conocer el texto definitivo y sus posibilidades de avanzar en el Congreso.
En el corto plazo, las reservas, el frente cambiario y el contexto externo continúan siendo los principales determinantes de los precios de los activos argentinos.
ADR en Wall Street
En Wall Street, los ADR argentinos presentan mayoría de bajas en los primeros negocios. Edenor retrocede 5,16%, Grupo Supervielle cae 4,23% y Bioceres pierde 2,94%. También operan en rojo BBVA Argentina, con una baja de 1,95%; Cresud, con 1,94%; Grupo Financiero Galicia, con 1,57%; y Banco Macro, con 0,87%.
Entre las excepciones aparecen nuevamente los papeles energéticos. YPF sube 1,01%, Transportadora de Gas del Sur avanza 0,95% y Telecom gana 0,58%. La composición de las alzas refuerza la lectura de una rueda apoyada en pocos nombres y no de una recuperación amplia de los activos locales.
Bonos y riesgo país
En el mercado de deuda, los bonos soberanos en dólares operan con movimientos acotados y un leve sesgo negativo. Entre los Bonares, el AL29 baja 0,21%, el AL30 cede 0,13% y el AL35 retrocede 0,13%. Los Globales también presentan variaciones reducidas, con mayoría de bajas y algunas mejoras puntuales en los títulos de vencimiento más largo.
A pesar del desempeño débil de parte de la deuda, el riesgo país elaborado por JP Morgan cae hasta los 436 puntos básicos. La diferencia responde a que el indicador no depende exclusivamente de la cotización de los bonos argentinos, sino del diferencial de rendimiento que mantienen frente a los títulos del Tesoro estadounidense. Por eso, también puede modificarse ante movimientos de las tasas de referencia en Estados Unidos.
La baja del riesgo país aporta una señal favorable, pero todavía no confirma una compresión sostenida. Para que el indicador profundice el descenso, los bonos deberían mostrar una recuperación más generalizada, acompañada por señales más firmes sobre la acumulación de reservas, el frente fiscal y la capacidad del país para refinanciar sus compromisos.
Así, la última rueda de julio comienza con una división marcada. Las energéticas reciben el impulso del petróleo y sostienen al Merval, pero los bancos, buena parte de los ADR y la deuda soberana mantienen un tono cauteloso. El mercado encuentra oportunidades puntuales, aunque todavía no exhibe una mejora transversal del riesgo argentino.
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