El mundo evitó hasta ahora la grave crisis petrolera de la temporada que los operadores temían que se desencadenaría tras el cierre del estrecho de Ormuz, con los precios del crudo manteniéndose por debajo de los u$s 100 el barril pese a que no hay indicios de que los flujos energéticos a través del crucial paso estén retomándose.

Los operadores y analistas que advertían en abril que el mundo se acercaba a un “punto de inflexión” que derivaría en una disparada de precios, escasez de combustible y recesión económica señalan que el mercado demostró ser más resiliente de lo esperado, después de que China recortara drásticamente sus importaciones de crudo y las reservas mundiales ayudaran a compensar la interrupción continua provocada por el conflicto en Oriente Medio.

El Brent de referencia trepó hasta los u$s 98 el barril el lunes, cuando Israel e Irán intercambiaron fuego de misiles, pero retrocedió a menos de u$s 93 el martes por la mañana —muy por debajo de los niveles registrados en los primeros días de la guerra, pese a la continua perturbación que afecta a algunos de los mayores productores de petróleo del Golfo.

El alivio se debe en gran medida a China, que según los operadores recortó sus importaciones de petróleo en mayo en aproximadamente 5 millones de barriles diarios, el equivalente a casi la mitad del déficit global de oferta provocado por el cierre del estrecho, ya que sus refinerías redujeron su producción o recurrieron a las reservas internas ante la escalada de precios.

Pero los analistas advierten que la aparente estabilidad del mercado descansa en una reducción sin precedentes de inventarios y reservas de emergencia que no puede prolongarse indefinidamente y que la resiliencia del mercado será puesta a prueba cuando la demanda alcance su pico en los meses de verano.

“Estamos en una situación mucho, mucho mejor que la que casi todos esperaban”, dijo Eugene Lindell, de FGE NexantECA, firma de consultoría en energía y química. “Pero eso no es razón para la complacencia, porque el factor subyacente sigue ahí.”

Señaló que las reservas se están agotando no solo en EE.UU., que publica datos semanales sobre las caídas, sino también “de manera bastante pronunciada” en Europa, que publica información mucho más escasa.

El petróleo cayó por debajo de los u$s 100 el barril a fines de mayo y se ha mantenido allí por casi dos semanas, pese al estancamiento del conflicto.

“Operar por debajo de los u$s 100 después de tres meses de cierre del estrecho es una sorpresa considerable; nadie lo hubiera apostado al comienzo”, dijo Frédéric Lasserre, jefe de análisis de mercado del trader de commodities Gunvor.

“La explicación clave es China. Tienen muchas reservas y no tienen apetito por salir a comprar al mercado a u$s 80 o u$s 90 el barril o más, especialmente si sentís que el estrecho podría abrirse y los precios del crudo caer”, agregó.

Al reducir China su presencia, los países asiáticos encontraron más fácil comprar petróleo, lo que alivió la escasez en la región y redujo la presión sobre los precios globales.

“La explicación clave es China. Tienen muchas reservas y no tienen apetito por salir a comprar al mercado a u$s 80 o u$s 90 el barril o más."
“La explicación clave es China. Tienen muchas reservas y no tienen apetito por salir a comprar al mercado a u$s 80 o u$s 90 el barril o más."EFE/EPA/Athit Perawongmetha/POOL

“Ya no hay mucha necesidad de que los precios suban, porque en términos de resolver el déficit, ya está resuelto. Es caro para los consumidores, pero no es la situación dramática que la gente esperaba”, dijo Lasserre.

Pero otros advierten que esta situación podría no sostenerse. Amrita Sen, fundadora de la consultora Energy Aspects, señaló que la región clave a observar es ahora EE.UU., que ha estado exportando cantidades récord de combustible y crudo a Europa y Asia, mientras drena sus propias reservas a su nivel más bajo en dos décadas.

“La tensión está en realidad en EE.UU. porque exportó de más”, dijo Sen. “Si EE.UU. tiene que dar marcha atrás y no exporta tanto, ahí es cuando el resto del mundo empieza a entrar en pánico.”

Ejecutivos petroleros estadounidenses lanzaron advertencias en las últimas semanas en el sentido de que el statu quo es insostenible.

“Nos estamos acercando a niveles de inventario inauditos. Realmente, niveles bajísimos. Se puede debatir si eso va a ocurrir en dos o tres semanas. Pero una vez que lleguemos a ese punto, los precios van a dispararse”, dijo Neil Chapman, vicepresidente senior de ExxonMobil, en una conferencia organizada por la firma de investigación Bernstein.

Mientras tanto, la demanda estacional de combustible se acelerará en las próximas semanas. Aunque las refinerías chinas se retiraron, en el resto del mundo las refinerías suelen aumentar su producción en alrededor de 4,5 millones de barriles diarios cuando la demanda estival alcanza su pico, señaló Sen.

Los operadores también advirtieron que la estabilidad actual del mercado depende de que China siga ausente. Si la segunda economía más grande del mundo vuelve a pujar por petróleo y el estrecho sigue cerrado, la oferta disponible podría ajustarse rápidamente.

“¿Cuánto tiempo más permanece cerrado el estrecho?”, preguntó Lasserre. “Si son otras dos semanas, quizás escapemos a lo peor, que es una recesión a nivel global. Si son otros tres meses, dudo que podamos escapar.”