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El Gobierno avanza con el proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central y en Casa Rosada ya lo definen como “el proyecto del semestre”. La experiencia peruana, con más de tres décadas de un esquema de autonomía monetaria blindado, aparece como el antecedente que buscan replicar. Pero el propio esquema institucional argentino, con su estructura federal, plantea un desafío que Perú, un país unitario, nunca tuvo que resolver.
Qué plantea el oficialismo
El presidente Javier Milei expuso los ejes de la reforma ante diputados y senadores de La Libertad Avanza en un encuentro en Casa Rosada que se extendió por más de tres horas.
La iniciativa incorpora la posibilidad de establecer sanciones para los funcionarios que vulneren la independencia de la entidad o habiliten mecanismos de financiamiento monetario del gasto público, y Milei sostuvo que quienes afecten la autonomía del Banco Central deberían enfrentar responsabilidades penales.
El mandatario definió el objetivo central con dureza: precisó que la reforma apunta a “la prohibición total y absoluta de financiar al fisco”, y agregó, en diálogo con FM NOW, una crítica a la historia del uso del Banco Central para asistir al Tesoro.
El proyecto contempla cinco modificaciones centrales, entre ellas establecer un único objetivo para el Banco Central —preservar el valor de la moneda— y reforzar la independencia institucional del organismo para reducir la influencia del Poder Ejecutivo sobre la política monetaria.
En Casa Rosada sostienen además que la reforma forma parte de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional. El equipo que redacta el anteproyecto está integrado por Caputo, Sturzenegger, el viceministro José Luis Daza, la secretaria de Legal y Técnica María Ibarzabal Murphy y el asesor Santiago Caputo, y la idea oficial es que el proyecto ingrese por la Cámara de Diputados y sea discutido durante el mes de agosto.

El antecedente peruano
Según el informe de IDESA “Perú muestra las ventajas de un Banco Central independiente”, el país institucionalizó en 1993 la prohibición estricta de emitir para financiar el déficit fiscal y la prohibición de fijar controles de cambio, bajo la presidencia de Alberto Fujimori. El esquema se sostuvo durante más de treinta años, incluso en contextos de alta inestabilidad política.
La continuidad institucional volvió a confirmarse este mes. Tras reunirse con la presidenta electa Keiko Fujimori, Julio Velarde aceptó permanecer al frente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) por un nuevo período de cinco años, gesto que los analistas interpretaron como una señal de previsibilidad hacia los mercados.
El propio plan de gobierno de Fuerza Popular incluye entre sus ejes “el aseguramiento de la independencia del Banco Central de Reserva del Perú y el respeto a los contratos” como pilares de su programa económico.
Fujimori asumirá la presidencia el 28 de julio, y justamente ese día Milei viajará a Lima para participar de la asunción, previo a exponer los detalles de su propio proyecto de reforma del BCRA a su regreso.

Los números
El contraste que releva IDESA, con datos de INDEC y del instituto de estadísticas peruano, es contundente: en los últimos diez años la inflación promedio anual en la Argentina fue del 66%, contra 3,5% en Perú; el PBI argentino creció apenas 3% en la década mientras que el peruano lo hizo 26%; y la tasa de inversión llega al 24% del PBI en Perú frente al 18% en la Argentina. Para el think tank, la secuencia es clara: la estabilidad monetaria favorece la inversión y esta, a su vez, sostiene el crecimiento.
La advertencia sobre el federalismo
El informe de IDESA plantea, sin embargo, una salvedad central para el caso argentino: los candados institucionales no alcanzan si se limitan a una ley que modifique la Carta Orgánica, porque siempre queda latente la posibilidad de que una reforma posterior revierta el esquema, como ocurrió en 2002 —cuando la crisis por los déficits fiscales provinciales llevó a autorizar el financiamiento del Tesoro— y en 2012, cuando se eliminó directamente la independencia.
A diferencia de Perú, país unitario, la Argentina enfrenta la dificultad adicional de coordinar el equilibrio fiscal entre Nación y provincias, algo que el propio think tank considera indispensable para que la autonomía del Banco Central resulte creíble en el tiempo.
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