Mientras Estados Unidos e Irán se disputaban el control del estrecho de Ormuz, dos petroleros de la naviera griega Dynacom se acercaron a la vía marítima al amparo de la oscuridad.

Navegando cerca de la costa de Omán, los buques Kavomaleas y Acheloos intentaron cruzar el estrecho durante la noche del domingo. Según personas al tanto de la situación, fueron las únicas dos embarcaciones que lo hicieron.

Pese al refuerzo del apoyo aéreo estadounidense y a varios días de intensos ataques contra objetivos militares en la costa, ambos petroleros fueron alcanzados y dañados por misiles iraníes.

Los ataques dejaron en evidencia no solo el riesgo que enfrentan los barcos que intentan atravesar el estrecho, sino también la dificultad que tendrá Washington para reabrir por la fuerza esta ruta marítima, luego de que este mes se quebrara el frágil alto el fuego con Irán.

La administración de Donald Trump buscó desplegar cobertura aérea estadounidense para garantizar que los buques puedan seguir transitando el Golfo a través de la denominada “ruta omaní”, que bordea el extremo sur del estrecho y resulta clave para mantener el flujo de los suministros mundiales de petróleo.

Ayer, el presidente de Estados Unidos amenazó con destruir un puente o una central eléctrica iraníes “cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz”.

Sin embargo, excomandantes navales y ejecutivos del sector marítimo sostienen que Estados Unidos necesitaría semanas de ataques para convencer a los cautelosos armadores de que ningún misil o dron iraní alcanzará a sus buques. E incluso podría pasar más tiempo antes de que estén dispuestos a asumir el riesgo de comprobarlo.

“Es un dilema imposible de resolver”, afirmó Tom Sharpe, excomandante de la Marina británica. “Estados Unidos no puede reducir esa amenaza hasta un punto que permita reanudar el tránsito por el estrecho”.

Irán atacó buques que utilizaban la ruta omaní en el estrecho de Ormuz pese a la cobertura aérea de Estados Unidos.
Irán atacó buques que utilizaban la ruta omaní en el estrecho de Ormuz pese a la cobertura aérea de Estados Unidos.Financial Times

Teherán insiste en que debe mantener el control del tránsito por el estrecho hasta que termine la guerra. Para ello, exige que los buques coordinen sus cruces con las autoridades iraníes y ataca a aquellos que utilizan la denominada “ruta omaní”, a la que considera no autorizada.

Al menos siete embarcaciones fueron alcanzadas por Irán desde que Estados Unidos reanudó sus ataques nocturnos contra el país el 8 de julio.

Irán ha apuntado principalmente contra petroleros, utilizando drones de ataque como el Shahed-136, de bajo costo. También ha empleado misiles de crucero y misiles antibuque que vuelan a baja altura sobre la superficie del mar, impactando con frecuencia en la zona de los motores, cerca de los alojamientos de la tripulación. Además, desplegó decenas de embarcaciones rápidas.

El 19 de julio había 85 de estas embarcaciones en el estrecho, la cifra más alta registrada hasta ahora, según la plataforma de datos marítimos Windward.

La ofensiva de Teherán parece haber cumplido su objetivo de demostrar su capacidad para controlar esta vía marítima. De los 14 cruces registrados el domingo, según Windward, los únicos dos buques que no navegaron junto a la costa iraní fueron los petroleros de Dynacom que terminaron siendo alcanzados.

En la semana que terminó el 19 de julio, unas 30 embarcaciones petroleras atravesaron el estrecho, frente a más de 90 registradas la semana anterior, según el corredor marítimo Braemar. De esos 30 petroleros, alrededor de la mitad eran buques iraníes vinculados al comercio de petróleo sujeto a sanciones.

Los drones y misiles antibuque de Irán.
Los drones y misiles antibuque de Irán.Financial Times

“El ataque contra los buques de Dynacom cambió por completo el escenario. Incluso los armadores más dispuestos a asumir riesgos necesitarán algo más que titulares sobre la paz para volver a cruzar el estrecho”, afirmó Amrita Sen, fundadora de la consultora Energy Aspects.

Los países del Golfo, que durante todo el conflicto se mostraron más decididos a enviar embarcaciones a través del estrecho, también tienen ahora motivos para actuar con mayor cautela, señaló Helima Croft, directora global de estrategia de materias primas de RBC Capital Markets.

“Los riesgos de negarse a las exigencias de Irán de utilizar su corredor de navegación son mayores”, afirmó. “Si no cooperan con ellos, ¿podría eso servir como pretexto para que Irán empiece a atacar sus plantas desalinizadoras?”.

La interrupción del tránsito por el estrecho coincide con la decisión de los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, de bloquear los buques que naveguen hacia o desde puertos sauditas. En la práctica, la medida corta el flujo de petróleo desde Yanbu, el único gran puerto petrolero de Arabia Saudita fuera del Golfo.

Al menos ocho petroleros parecían haber modificado su ruta para evitar el corredor del mar Rojo entre el martes y el miércoles, en una aparente respuesta a la amenaza de los hutíes, aunque varias decenas de embarcaciones sí completaron el cruce.

Los hutíes informaron hoy que habían lanzado una operación militar contra dos petroleros sauditas en el mar Rojo, utilizando misiles balísticos, misiles de crucero y drones.

El creciente riesgo para el suministro mundial de petróleo impulsó el precio del Brent por encima de los u$s 100 el barril, por primera vez desde mayo último. El repunte complica las aspiraciones de Donald Trump de reducir el precio de la gasolina antes de las elecciones legislativas de noviembre.

Desde que se rompió el alto el fuego, los ataques aéreos de Estados Unidos se concentraron en posiciones militares y de vigilancia iraníes a lo largo de la costa sur del país, además de puentes y otras infraestructuras de la región.

Sin embargo, según Mark Montgomery, excontraalmirante de la Marina de Estados Unidos, esta estrategia requeriría durante semanas entre 150 y 200 ataques por noche para degradar lo suficiente la capacidad iraní de lanzar drones y misiles.

Montgomery agregó que la capacidad de Estados Unidos para reducir la amenaza de los misiles dependerá, probablemente, del éxito que tenga para destruir el limitado número de lanzadores móviles utilizados por Irán.

Según explicó, obligar a Irán a lanzar sus drones desde mayores distancias facilitaría que los cazas estadounidenses que patrullan la zona pudieran interceptarlos. Además, Estados Unidos estaría enviando más aviones de combate F-16 y F-35 a Medio Oriente para reforzar la cobertura aérea.

“Interceptar amenazas aéreas a corta distancia representa un desafío táctico”, afirmó Montgomery. “Pero si logras obligarlos a operar 75 millas más adentro de Irán, la tarea se vuelve mucho más sencilla”.

El tránsito por el estrecho de Ormuz volvió a paralizarse a partir de la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
El tránsito por el estrecho de Ormuz volvió a paralizarse a partir de la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán.Financial Times

Sin embargo, Irán sigue siendo capaz de vigilar a los buques que intentan atravesar rápidamente el estrecho incluso con equipos relativamente simples, como pequeños radares marítimos instalados en barcos pesqueros.

Además, ha logrado ocultar sus drones y misiles en “posiciones encubiertas, ya sea en las islas o en zonas costeras”, explicó Farzin Nadimi, especialista en las fuerzas navales iraníes del Washington Institute for Near East Policy.

“A pesar de todos estos esfuerzos aéreos, Irán ha mantenido una capacidad considerable para lanzar misiles contra barcos y causar daños”, afirmó.

Kevin Donegan, excomandante de la Quinta Flota de Estados Unidos, sostuvo que Irán solo necesita ser “lo suficientemente disruptivo” para mantener las primas de los seguros marítimos, que aumentaron desde el fin del alto el fuego, en niveles lo bastante elevados como para desalentar a los armadores.

“Para los iraníes, el umbral para alterar el flujo mundial de energía es bajo”, señaló. “Siguen lanzando ataques esporádicos para demostrar que pueden alcanzar objetivos vulnerables y provocar daños.”

Sin embargo, Donegan también advirtió que, a medida que avance la campaña aérea de Estados Unidos, Irán podría tener cada vez más dificultades para trasladar suministros y equipos hacia los puntos estratégicos bajo su control en el estrecho.

El excontraalmirante Mark Montgomery sostuvo que, si Washington lograra degradar la capacidad militar iraní hasta el punto de que los buques mercantes recuperaran la confianza, podría desplegar algún tipo de convoy naval para escoltarlos durante el cruce.

Simplemente llevará más tiempo del que Trump, que no tiene paciencia, estaría dispuesto a esperar”, afirmó. Según estimó, esa operación requeriría entre dos y tres buques de la Marina estadounidense, equipados con sistemas de interceptación y otras armas, para escoltar un número similar de embarcaciones mercantes.

Pero, como advirtió un asesor del sector marítimo, “a Irán le basta con alcanzar un solo petrolero para disuadir a todos los demás”.

Los ejecutivos del sector naviero temen que Trump termine por declarar una victoria, retire las fuerzas estadounidenses y deje a los buques frente a un nuevo régimen de peajes impulsado por Irán y Omán. Teherán ya anunció que planea cobrar “tarifas por servicios” a las embarcaciones que crucen el estrecho en el futuro.

“La gran incógnita es qué ocurrirá dentro de un año si Estados Unidos retira sus fuerzas o reduce su presencia militar en la región”, afirmó un ejecutivo de la industria petrolera. “Todo indica que nos encaminamos hacia un escenario en el que habrá que pagar algún tipo de tarifa para transitar”.

Steve Williams, director ejecutivo de la empresa logística Nippon Express UK, coincidió: “No será una solución popular, pero la forma más rápida de resolver este problema, aparte de un alto el fuego, es desplegar una fuerza internacional que proteja a los buques que salen de la región”.

“La única alternativa es llegar a un acuerdo con Irán, lo que significaría que Estados Unidos tendría que aceptar un costo político.”