La quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA) ya empezó a mover a grandes jugadores de la industria que compiten por quedarse con la fabricante de yogures y postres de SanCor. La empresa está detrás de las marcas Yogs, Shimy, Sancorito, Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita.
Como adelantó El Cronista, la cerealera Vicentin, hoy en manos de Mariano Grassi, ya presentó una oferta por u$s 2,5 millones para adquirir la totalidad de los activos de la láctea. Esto incluye tanto las marcas de la compañía como las dos plantas industriales ubicadas en Córdoba y en Arenaza (Buenos Aires), junto con los inmuebles, las instalaciones y las maquinarias.
A la carrera se sumó Elcor S.A., la dueña de Tonadita y quien también está interesada en quedarse con la quebrada SanCor, hoy con su proceso de venta suspendido. La empresa realizó una oferta por u$s 1 millón por la planta industrial de Arenaza y otros u$s 450.000 para adquirir el 100% del paquete marcario.
La empresa cordobesa viene creciendo sustancialmente. Con sede en Villa María, adquirió la marca Tonadita en 1998, un año después de su fundación. Además de la planta de 15.000 metros cuadrados que tiene en la provincia, desde hace tres años cuenta con una instalación productiva en Chile.
En los últimos años fue ampliando sus instalaciones para aumentar la capacidad productiva y elaborar localmente productos que anteriormente importaba. Así, además de comercializar sus productos en las principales cadenas de supermercados, abastece a cadenas de hamburgueserías, cruceros y aerolíneas.

Actualmente, tiene alrededor de 350 empleados (entre la Argentina, Chile y Brasil), elabora manteca, crema, quesos procesados y dulce de leche. En 2009, sus productos ingresaron por primera vez al mercado externo. Hoy tiene filiales en los Estados Unidos, China, Chile, Paraguay y Brasil y exporta sus productos a más de 25 países.
García Hermanos Agroindustrial, dueña de Tregar, es otra de las empresas con interés en la láctea. Si bien la compañía aún no hizo una oferta formal por ARSA, comenzó a explorar una posible adquisición de activos. La firma pidió autorización judicial para inspeccionar una línea de producción de la planta de Arenaza para verificar su estado y definir si avanzará con una propuesta de compra.
El interés de la compañía santafesina llega en un momento de expansión. En febrero, anunció un plan de inversión por u$s 15 millones destinado a ampliar su capacidad productiva hasta un 25% en algunas líneas y elevar el procesamiento diario de leche de 800.000 a 1,3 millones de litros.
El plan contempla, además, la ampliación de las líneas de yogures y leches, la incorporación de tecnología para la elaboración de quesos y cremas, mejoras en los procesos industriales y un aumento de capacidad en categorías donde ya opera. También prevé fortalecer su posicionamiento en el exterior y desarrollar nuevos mercados internacionales.
La empresa opera dos plantas industriales en Santa Fe: una en Gobernador Crespo, donde procesa la mayor parte de la materia prima, y otra en Calchaquí, dedicada a la producción de quesos. Actualmente, exporta cerca del 25% de su producción y tiene presencia en más de 10 países, entre ellos, Brasil, Chile, China, Filipinas, Vietnam, Corea del Sur, Rusia, Argelia y Perú.
A Tregar se le suma Vacalin. Ernesto Rodríguez e Hijos S.A., la empresa que comercializa la marca, solicitó a la Justicia visitar las dos plantas industriales de ARSA para evaluar su funcionamiento y mantenimiento, y analizar una oferta de compra por alguna de ellas.

Vacalin nació en 1981 y hoy es el principal productor de dulce de leche del país. La compañía familiar procesa más de 300.000 litros diarios de leche y elabora quesos, cremas, manteca, helados, además de otros productos lácteos. Para este año, prevé invertir u$s 4 millones destinados a mejorar su eficiencia industrial, ampliar su cobertura y sostener un crecimiento proyectado del 10 por ciento.
Actualmente, exporta a Brasil, Chile, Paraguay, Estados Unidos y Canadá, y cuenta con la planta certificada para exportar a la Unión Europea, un mercado que aparece como próximo objetivo.
La quiebra de ARSA
En 2016, Vicentin Family Group (VFG), un holding integrado por las familias que entonces controlaban Vicentin, compró, a través de ARSA, el negocio de yogures y postres a SanCor por unos u$s 100 millones. Hoy, VFG posee el 1% del capital de la láctea, a la vez que controla a South American Food Company, titular del 99% restante.
La láctea fue considerada como “la última joya” del Grupo Vicentin, pero estaba gerenciada desde 2021 por la venezolana Maralac, una de las principales lácteas de su país.
Antes de eso, VFG intentó vender la compañía. Pero la Justicia Penal, en una de las múltiples causas abiertas por el default de la cerealera, le prohibió alterar su propia composición accionaria y vender activos con valor superior a los $ 50 millones en empresas sobre las que presuntamente tendría participación Vicentin o sus representantes legales.
Esto frustró su venta a un grupo de inversores locales. Fue en ese entonces que apareció Maralac como gerenciador.
La empresa atravesaba una situación financiera inestable desde diciembre de 2023 que derivó en la apertura de su concurso preventivo cuatro meses después. Finalmente, en noviembre del año pasado, la Justicia decretó su quiebra.
La láctea atribuyó su crisis financiera a la situación económica de aquel entonces: caída del consumo, inflación, escasez, encarecimiento de materia prima y el aumento de la mano de obra. Subrayó también su dificultad de mantener el negocio rentable tras las “políticas de control de precios impuestas por el Gobierno anterior“, haciendo alusión, principalmente, al programa Precios Justos. A partir de ese entonces, la firma buscó, sin éxito, reactivarse.

Actualmente la firma tiene dos plantas.
El establecimiento de Arenaza tiene una superficie cubierta de 778.700 metros cuadrados. La planta se divide en dos grandes áreas: una dedicada a la producción y envasado de yogures, postres y leche; y otra dedicada a la elaboración y envasado de quesos.
En tanto, la planta de Córdoba tiene una extensión de 74.334 metros cuadrados destinada a la elaboración de yogures (firmes, batidos y bebibles), postres (flan, gelatinas y postres) y crema de leche.


















