

El consumo masivo parece haber encontrado un “piso”, pero la recuperación en “V” sigue siendo una promesa difícil de palpar en las góndolas.
Según el último reporte de la consultora Scentia, las ventas de productos de primera necesidad cayeron un 2,7% interanual en junio de 2026, acumulando una baja del 2,9% en lo que va del año (YTD).
Si bien las cifras siguen en rojo, el dato positivo para el Gobierno es la drástica desaceleración de los precios. El informe destaca que la inflación de junio se ubicó en el 1,9%, consolidando una interanual del 33,5%.
Es un escenario radicalmente distinto al de 2024, cuando los precios corrían por encima del 300% anual, pero que todavía no alcanza para recomponer el poder de compra de un mercado que hoy consume un 17,1% menos que en enero de 2023.
Ganadores y perdedores: la revolución digital
La crisis de consumo no afecta a todos por igual. El informe de Scentia revela una brecha histórica entre los canales de venta:
- E-commerce
El gran ganador. Con un crecimiento explosivo del 41% en junio, las ventas digitales se consolidan como el único refugio de crecimiento. La búsqueda de promociones online y la comodidad parecen haber cambiado el hábito de forma estructural.
- Supermercados y Autoservicios
Las grandes cadenas sufrieron una caída del 2,6%, mientras que los negocios de proximidad (autoservicios independientes) resistieron algo mejor con una baja del 1,6%.
- Kioscos y Tradicionales (K+T)
Son los más golpeados por la caída del consumo “al paso”, con un retroceso del 4,6%.
El “efecto alivio”: crecen las bebidas, sufren los frescos
Al analizar las canastas, surge un dato curioso que los analistas llaman “consumo de gratificación”. A pesar de la caída general, la categoría de Bebidas con Alcohol creció un 9,4% y las Sin Alcohol un 3,5%.
En la vereda opuesta, los rubros que más preocupan por su impacto social son los Perecederos (-5,7%), Limpieza de ropa y hogar (-6,2%) e Impulsivos (-5,3%), lo que demuestra que las familias siguen recortando en productos básicos y mantenimiento del hogar.
La macro vs. la micro
El informe también pone en contexto los indicadores económicos que explican este estancamiento:
- Pobreza: se ubica en el 28,2%.
- Desempleo: marcó un 7,8% en el primer trimestre de 2026.
- Actividad: aunque el PIB de 2025 cerró con un rebote del 4,4%, ese crecimiento aún no se derrama plenamente en el consumo masivo de las familias.
- Industria: la producción automotriz (-13,6%) y el patentamiento (-12,8%) muestran que el consumo de bienes durables sigue muy resentido.

Para las empresas de consumo masivo, el desafío de la segunda mitad de 2026 será cómo transformar la estabilidad de precios en volumen de ventas. Con un IPC que parece “domado” bajo el 2% mensual, la clave pasará por la recuperación del salario real y el acceso al crédito, dos motores que, según los datos de junio, todavía operan a media máquina.
El consumo está lejos de sus niveles históricos, pero la estabilidad macroeconómica empieza a ofrecer un marco previsible. La duda que queda en el mercado es si el 82,9% de consumo actual respecto a 2023 es el “nuevo normal” o simplemente una escala lenta hacia la recuperación total.
















