Las acciones de los mayores grupos estadounidenses de capital privado cayeron con fuerza este año al quedar al margen del auge de las ofertas públicas de venta (OPV) y de la actividad de fusiones y adquisiciones, que impulsó las cotizaciones de los bancos de Wall Street hasta máximos históricos.

Las grandes firmas de capital privado acumulan pérdidas superiores al 15% en lo que va del año y de más del 20% en los últimos doce meses, un desempeño muy inferior al del mercado bursátil estadounidense, que registra ganancias de dos dígitos este año, y al de otros segmentos de Wall Street, que obtuvieron resultados aún mejores.

En contraste, las acciones de los grandes bancos de inversión, Goldman Sachs, Morgan Stanley, JPMorgan y Citigroup, subieron más de un 18% en los últimos doce meses, igualando o incluso superando el rendimiento del mercado estadounidense en su conjunto.

El débil desempeño de los principales actores del capital privado marca un cambio drástico respecto de los últimos años, cuando grupos como Blackstone y Apollo vieron dispararse sus valoraciones.

En 2019, ambas compañías y sus competidores simplificaron sus estructuras financieras para atraer inversiones de fondos indexados. Los inversores consideraban que habían adoptado modelos de negocio con un crecimiento más rápido y una mayor capacidad para resistir cambios bruscos en los mercados financieros que los grandes bancos.

“Los gestores de inversiones alternativas pasaron a ser el segmento más atractivo del sector financiero, sobre todo cuando los bancos habían perdido el favor de los inversores”, señaló Devin Ryan, analista de Citizens Bank. “Ahora se ha producido una rotación”.

El repunte de las OPV y las fusiones impulsó las acciones de los bancos de inversión, mientras las grandes firmas de capital privado quedaron rezagadas.
El repunte de las OPV y las fusiones impulsó las acciones de los bancos de inversión, mientras las grandes firmas de capital privado quedaron rezagadas.Financial Times

Durante algunos períodos de los últimos seis años, Blackstone llegó a tener una capitalización bursátil superior a la de Goldman Sachs y Morgan Stanley. Fue un ascenso notable para una pequeña sociedad que salió a bolsa en 2007 y se convirtió en un gigante global con más de u$s 1 billón en activos bajo gestión. Hoy, sin embargo, el valor de mercado de Blackstone es inferior a la mitad del de cualquiera de esos dos bancos.

Los grandes bancos, como Goldman Sachs, vieron dispararse sus beneficios en los últimos trimestres gracias al impulso desregulador del presidente estadounidense Donald Trump y al auge de las grandes fusiones y de las ofertas públicas de venta. A principios de este mes, los principales bancos de inversión de Estados Unidos presentaron sus mejores resultados financieros en más de una década, impulsados por la salida a bolsa récord de SpaceX, la compañía de Elon Musk, y por una ola de nuevas OPV y megafusiones.

Los grupos de capital privado, en cambio, tienen una exposición limitada a SpaceX y a las empresas emergentes de inteligencia artificial que se espera salgan a bolsa en los próximos meses. Además, sus acciones se vieron golpeadas a comienzos de este año por el aumento de los reembolsos en algunos de sus mayores fondos de crédito.

Los inversores también comenzaron a mostrar preocupación por el impacto que las nuevas tecnologías de inteligencia artificial podrían tener sobre los modelos de negocio de las empresas de software y de servicios profesionales, que fueron el principal motor del crecimiento de los mercados privados durante la última década. El aumento de los reembolsos ralentizó la captación de fondos en algunos de los vehículos de inversión más rentables y de mayor crecimiento del sector, que desde 2021 habían atraído cientos de miles de millones de dólares en nuevos activos, lo que provocó una caída significativa de las valoraciones en toda la industria.

Al mismo tiempo, algunas de las políticas de Trump, como la aplicación de aranceles el año pasado, dificultaron que los fondos de capital privado pudieran desprenderse de inversiones mantenidas durante años, una estrategia clave para materializar elevadas comisiones por rendimiento y captar nuevos recursos. Más recientemente, el conflicto de Trump con Irán también contribuyó a mantener las tasas de interés en niveles elevados, alimentando el temor a problemas de crédito entre las empresas altamente endeudadas controladas por firmas de capital privado.

Esta situación también alimentó el temor a una desaceleración prolongada de la actividad de fusiones y adquisiciones, que ya provocó que el volumen de operaciones envejecidas y aún sin vender alcanzara un récord de u$s 4 billones. Los analistas de Barclays advierten que el sector “todavía carece de la verdadera aceleración que los mercados han estado esperando”.

Desde las elecciones de 2024, los bancos han captado una parte importante del capital de los inversores financieros, impulsados por la expectativa de una recuperación cíclica de los mercados de capitales, una regulación más flexible y un mayor dinamismo en las fusiones y adquisiciones”, señaló Ryan, de Citizens Bank.

Blackstone tiene previsto presentar mañana sus resultados del segundo trimestre, que podrían mostrar una captación de fondos más sólida de lo que esperaban los inversores gracias a nuevas inversiones institucionales. El mercado también estará atento a señales de que los reembolsos en los fondos de crédito están desacelerándose y de que esa presión no se ha extendido a otras estrategias de inversión.

Aun así, algunos analistas creen que el auge que vive Wall Street terminará extendiéndose más allá de las grandes empresas tecnológicas, lo que podría impulsar una recuperación de los mercados privados.

“Gran parte de la actividad que hoy impulsa a los bancos y a los bancos de inversión, y que todavía se encuentra en una etapa inicial, terminará trasladándose y actuará como un catalizador para los modelos de negocio de los gestores de inversiones alternativas”, afirmó Ryan.