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La recaudación tributaria registró un aumento real interanual del 1,2% en julio, una vez descontada una inflación interanual estimada en 33,5%. El resultado estuvo impulsado por el ingreso extraordinario generado por el impuesto a las Ganancias de personas humanas.
La recuperación de este tributo fue determinante, con un crecimiento real interanual del 23%, a raíz de la postergación de los vencimientos dispuesta por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Aunque con menor incidencia, el vencimiento postergado del impuesto sobre los Bienes Personales (+27%) y la sostenida tracción del impuesto a los combustibles (+26%) también contribuyeron a la segunda variación mensual positiva de 2026.
Sin embargo, al analizar la evolución de los impuestos vinculados con la actividad económica, los resultados fueron mixtos: el IVA DGI subió un 6% real interanual, mientras que el impuesto sobre los débitos y créditos cayó un 11%. Según la consultora Equilibra, este último registró la mayor contracción desde junio de 2025.
El dato resulta especialmente relevante porque, por su naturaleza, el impuesto sobre los débitos y créditos funciona como un indicador del nivel de actividad económica.
A esto se suma la caída real interanual del 23% de los Derechos de Exportación (DEX), que aportaron $ 1,1 billones en plena liquidación de la cosecha, en un contexto en el que el ingreso de dólares del agro cayó un 28% nominal interanual durante julio. En el acumulado de 2026 registra una merma cercana al 37% real interanual.
En los primeros siete meses del año, la recaudación acumuló una suba nominal del 27,4% y alcanzó un total de $ 132 billones. Sin embargo, en términos reales, registró una caída interanual del 4,3%.

“En los últimos meses, la actividad mostró un desempeño inferior al esperado, lo que, sumado al efecto de una menor liquidación del sector agropecuario y a una desaceleración en los aportes a la seguridad social, derivó en una caída real interanual de la recaudación del 4,3%”, explicó Lucas Tettamanti, economista de la consultora Empiria.
Tettamanti agregó que la recuperación de la actividad será fundamental para “fortalecer los ingresos de la administración pública” de cara a los próximos meses.
En este contexto, una menor recaudación implica un mayor esfuerzo del Estado para sostener el superávit fiscal. En junio, las cuentas públicas registraron déficit y el primer semestre cerró con un resultado primario equivalente al 0,6% del PBI, menos de la mitad de la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Para el segundo semestre de 2026, los ingresos tributarios del Gobierno nacional se moverían en un rango que va desde una caída real interanual del 1,3% respecto del mismo período de 2025 hasta una suba real interanual del 0,7%. Este rango implicaría que el ingreso tributario anual caiga entre un 3% y un 4% real interanual respecto de 2025”, detalló Nadin Argañaraz, economista y titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Según Argañaraz, se proyecta que el gasto primario indexado del segundo semestre (gasto que se ajusta por inflación) aumente un 0,4% real interanual respecto del mismo período de 2025. Por lo tanto, para alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI, “el gasto primario no indexado debería registrar una caída real interanual del 12%” en la segunda parte del año.
“En principio, se generaría una caída real del gasto por tercer año consecutivo. Es importante mencionar que, según el último staff report del FMI, podría haber un ingreso de recursos provenientes de privatizaciones de empresas públicas del orden de u$s 2000 millones. Estos ingresos potenciales no se contabilizarían a cuenta del superávit, sino que elevarían el superávit primario del 1,4% al 1,57% del PBI”, señaló.
Hacia adelante
El ministro de Economía, Luis Caputo, viene haciendo hincapié en que la Ley de Inocencia Fiscal y la Ley de Modernización Laboral (reforma laboral) podrían contribuir a incrementar los recursos mediante una mayor formalización del empleo y un mayor crecimiento económico.
“Si aumentan los ingresos fiscales y no aumenta el gasto, tenemos un mayor superávit, y eso nos permite seguir bajando impuestos”, señaló el titular del Palacio de Hacienda durante la presentación del nuevo proyecto de Inocencia Fiscal.
Los economistas sostienen que los impuestos ligados a la actividad deberán ganar dinamismo para mejorar el nivel de ingresos que recibe el Estado. Sin embargo, para la consultora LCG, los tributos asociados al consumo interno mantendrán una tracción mínima.
En cuanto a los relacionados con el comercio exterior, “empujarán un poco más, pero solo por efecto de una baja base de comparación”.

En paralelo, LCG sostiene que la recaudación por seguridad social “difícilmente pueda revertir la baja agregada, con el empleo virando hacia el monotributo —o la informalidad— y salarios que, en el mejor de los casos, crecen en línea con la inflación”.
Además, incidirá la eliminación de los impuestos internos coparticipados aplicados a vehículos automotores, objetos suntuarios, seguros, servicios de telefonía celular y embarcaciones de recreo o deportivas, que representa una merma del 0,01% del PBI.
La consultora agregó que la reducción de las retenciones al trigo y la cebada, vigente desde junio, y el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), que permite a las empresas reducir las contribuciones patronales por nuevas contrataciones, podrían contribuir a una menor recaudación.
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