El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, planteó ayer que no considera necesario reducir los encajes para darle más liquidez al sistema financiero. Cree que la cantidad de pesos en circulación es suficiente, y que la oferta ya crecerá de la mano de las compras de dólares que debe cumplir el organismo monetario para acumular reservas.
Dar este paso fue una de las opciones que algunos analistas financieros pusieron sobre la mesa, como mecanismo para darle más aliento al crédito y facilitar la recuperación del consumo privado. Pero el Central no tiene intenciones de ir por esa senda. Tampoco está dispuesto a intervenir para reducir la mora. Remarcó que se trata de un tema entre privados, sin resolución inmediata.

El escenario que pintan estas definiciones no ofrece perspectivas de un cambio de velocidad en la mejora del nivel de actividad. Los bancos ya están aplicando procesos de refinanciación (las estimaciones revelan que alcanzan un 25% de los préstamos en categoría dos y tres).
Pero al hacerlo, el “nuevo crédito” está atrapado en el pago de la deuda, con lo cual el ratio que mira el mercado baja y mejora la posición de los bancos. En los hechos, la cantidad de pesos en la calle seguirá siendo ajustada.
Las empresas esperan un repunte moderado de acá a fin de año. Pero asumen que la masa de dinero que mueve al consumo no crecerá. Este contexto demandará a las compañías más creatividad para atrapar a consumidores racionales, que buscan precio sin resignar calidad. Pero difícilmente consigan mayor volumen de ventas. Lo que gane una lo perderá otra.
La única locomotora que le queda a la economía es el sector externo. Señal de que habrá dólares para que el BCRA compre y suelte pesos. ¿Cuántos quedarán en la calle? Dependerá de cuánto logre bajar la inflación, hoy la única variable que puede hacer que la aguja del consumo se mueva.
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