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Mientras los principales jugadores del agro argentino defienden sus posiciones, en el mercado de maquinaria agrícola se libra otra batalla.

Se trata de un rubro que, en los últimos meses, sufrió un reordenamiento con el ingreso de nuevas empresas, marcas que buscan recuperar terreno y otras que intentan volver a producir. Mientras las multinacionales consolidan su posición, el panorama para las firmas locales es más complejo.

En la Argentina, las principales empresas de maquinaria agrícola son la estadounidense John Deere, el grupo italiano CNH -con sus marcas Case IH y New Holland- y AGCO, dueña de Massey Ferguson, Valtra y Fendt.

Actualmente, según el informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), John Deere lidera el mercado tanto de tractores (37,6%) y cosechadoras (50,1%), como de pulverizadoras (35,4%) -entre su marca principal y PLA, la firma argentina que adquirió en 2018-. En los primeros dos rubros le sigue CNH con el 26,7% y 41,9%, respectivamente.

En tractores, AGCO se lleva el 10,4% de la participación total. En el segmento de pulverizadoras, la cordobesa Metalfor se posiciona segunda -por detrás de John Deere- con el 16,6%, mientras Jacto se lleva el 9,1 por ciento.

Es un mercado que mueve millones. En 2025, la facturación total por ventas de maquinaria agrícola en el país ascendió a $ 2,9 billones, un valor similar al registrado en 2024, aunque un 3% por detrás del promedio de los últimos cinco años.

¿Qué está pasando en el sector?

Las empresas locales están dando batalla por no perder su posición en el mercado y fortalecer sus operatorias.

Vassalli, por caso, busca regresar al mercado después de ocho meses con sus operaciones paralizadas.

La histórica fabricante de cosechadoras de Firmat, Santa Fe, quedó a comienzos de mes bajo el control de un nuevo grupo inversor en una operación valuada en u$s 1. Esto se debe a que el nuevo dueño deberá hacerse cargo de la deuda que arrastra la empresa.

Se trata de Roberto Santiago Chinelli, un ejecutivo con una extensa trayectoria dentro de la empresa, que ya había ocupado la gerencia general durante la gestión anterior de Eduardo Marsó.

Ahora, Chinelli comenzó a delinear los primeros pasos para reactivar la fábrica. El primer objetivo será recuperar capacidad operativa hasta restablecer la plena actividad industrial hacia noviembre de este año. De hecho, en julio, cerca de 240 trabajadores retomaron la actividad bajo un esquema inicial de cuatro horas diarias. La intención es avanzar gradualmente hasta recuperar la jornada completa para el personal. Una de las metas que trascendió es comenzar con un programa de alrededor de 30 cosechadoras.

La empresa conserva además una infraestructura industrial de gran escala. Tiene tres plantas cubiertas que suman 99.000 metros cuadrados y concentran la fabricación de cosechadoras, plataformas y repuestos.

Fundada en 1949 por Roque Vassalli en Firmat, la compañía fue durante décadas uno de los nombres centrales de la industria argentina de maquinaria agrícola. En sus mejores años llegó a vender más de 1000 cosechadoras anuales.

Desde 2020, y por cuatro años, la empresa estuvo en manos de uno de los integrantes de la familia Eskenazi: Esteban Eskenazi, hijo mayor de Enrique, fundador de Grupo Petersen, que tenía la mayoría accionaria; y Matías Carballo (hermano de ‘Delfín’ Jorge Ezequiel Carballo, expresidente de Banco Macro y tío de Jorge Brito).

En 2024, la tradicional compañía pasó a ser controlada por Marsó, en una operación valuada en u$s 8 millones. Marsó es un empresario entrerriano exdueño de Las Camelias, firma que cedió a favor de sus hermanos y una de las principales avícolas del país. Además, pasó por Procesadora Ganadera Entrerriana, dedicada a la faena de bovinos.

La crisis de Vassalli se profundizó durante los últimos años. En 2023, la sequía histórica golpeó con fuerza al agro y, en consecuencia, al mercado de maquinaria agrícola y Vassalli dejó de tomar nuevas ventas. De hecho, según trascendió, llegó a tener 39 cosechadoras pendientes de fabricación.

El otro caso que resonó por su magnitud es el de Metalfor. Luego de haber recibido un préstamo de u$s 50 millones de la Agencia de Desarrollo de Estados Unidos para fortalecer su estructura financiera y sostener el negocio, la compañía no logró revertir sus números y hoy lucha por recuperar liquidez.

Desde hace meses atraviesa una crisis financiera y operativa y esta semana anticipó que prepara una fuerte reducción de su estructura para sobrevivir. De hecho, en julio abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba para negociar con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en medio de atrasos en el pago de salarios y una fuerte caída de su actividad.

Sin embargo, no se llegó a ningún acuerdo. Según informó la compañía a la Comisión Nacional de Valores (CNV), en el primer semestre del año cerró con una pérdida de $ 26.484 millones. Sus resultados marcan un fuerte retroceso en comparación con el año pasado, cuando registró una ganancia neta de $ 11.870 millones durante el mismo periodo.

Tal es así que pasó de producir 208 equipos durante el año pasado, a hacerlo por 95 entre enero y junio de este año. Las ventas también se contrajeron: fueron 167 unidades en el semestre, contra 258 en el mismo período del año anterior.

Ahora, el plan contempla reducir personal, revisar turnos y sectores y recortar adicionales salariales. También se concentrará la producción en los modelos que tengan mayor demanda y margen, mientras que algunas actividades serán discontinuadas de manera temporal “sin retorno inmediato”.

La llegada de nuevos jugadores

Un nuevo jugador internacional del negocio de maquinaria agrícola comenzó a mirar a la Argentina. Versatile, una de las marcas de tractores de alta potencia, evalúa su desembarco en el país como parte de una estrategia de expansión global luego de que la firma cambiara de manos.

La compañía canadiense pertenece a Bühler Industries, fabricante de maquinaria agrícola con sede en Winnipeg, Canadá, que desde 2025 está bajo el control de ASKO Holding, un grupo industrial de origen turco con presencia en agro, construcción, energía y tecnología.

Su tamaño no es menor: según los últimos datos disponibles, Bühler Industries cerró los primeros nueve meses de 2024 con ingresos por u$s 232,8 millones.

Si bien su principal mercado es Norteamérica, ahora la empresa puso la mirada en la Argentina y Brasil, los dos países más importantes del agro en la región.

Según informó el sitio especializado Maquinac, la estrategia de la empresa forma parte de una ofensiva global impulsada por sus nuevos accionistas, que buscan ampliar el alcance comercial de la marca en nuevos mercados.

La marca buscará competir inicialmente en el segmento de tractores articulados de alta potencia, una categoría utilizada principalmente por grandes productores y contratistas para tareas de siembra y manejo de grandes extensiones.