Celulosa Argentina, en manos del financista Esteban Nofal desde el año pasado, aún no logra repuntar su operatoria. Si bien sus números reflejan una leve mejoría en relación a 2025, la empresa todavía sigue en rojo.
Según el comunicado que presentó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), y con cierre al 31 de mayo, la firma registró pérdidas por $ 127.393,6 millones. El monto es casi 24,6% menor que los $ 168.888,6 millones en rojo de igual período del año anterior. A su vez, el resultado operativo disminuyó su pérdida un 33% (pasó de $ 87.583,4 millones a $ 58.479,4 millones).
De acuerdo a Celulosa, este desempeño se explica debido a que la empresa avanzó en “un agresivo programa de reducción de costos”. Y aclaró que “se continuará trabajando en la misma línea con el objetivo de lograr mejorar la rentabilidad y por consiguiente la generación de caja”.
Sin embargo, sus ventas se desplomaron: cayeron un 51% respecto del ejercicio anterior y totalizaron $ 135.964,4 millones. “Este desempeño estuvo condicionado por un contexto de mercado complejo, caracterizado por una menor demanda y una elevada presión competitiva que impactaron sobre los volúmenes comercializados”, argumentó la empresa.
A esto se le suma que la sociedad presenta mayores dificultades para acceder a nuevas fuentes de financiamiento lo que limita sus alternativas para ganar liquidez.

La compañía, que atravesaba un delicado momento económico desde 2024, ingresó en concurso preventivo en septiembre del año pasado. A mediados de ese mes, sus controlantes -Douglas Albrecht, Juan Collado y José Urtubey- le vendieron todas sus acciones por el valor simbólico de u$s 1 al financista Esteban Nofal.
Nofal comprometió una inyección de u$s 18 millones para reactivarla, de los cuales ya desembolsó u$s 15,3 millones.
Así, entre octubre y noviembre de 2025 volvieron a entrar en funcionamiento las unidades productivas de Capitán Bermúdez y Zárate, luego de haber estado aproximadamente tres meses inactivas.
“Más allá del hecho alentador de haber podido retomar la producción, es un hecho que los resultados de este ejercicio se han visto severamente afectados no sólo por la continuidad del contexto económico adverso, pero principalmente por la dificultados financieras y falta de capital de trabajo que imposibilitaron que las plantas industriales operaran de manera continua, habiendo estado completamente detenidas desde julio hasta octubre de 2025″, sostuvo Celulosa.
Según comentó, ahora enfrenta nuevos problemas para sostener la continuidad de sus plantas. Entre los motivos, mencionó el corte de suministro de gas a la industria para garantizar el abastecimiento domiciliario.
“Debido al conflicto bélico ocurrido en el Golfo Pérsico, el costo actual de los combustibles alternativos, que es el doble del que se pagaba hace algunos meses, implica un costo extra muy significativo para la Sociedad, dado que quintuplica el precio del gas natural”, apuntó.
Otro elemento que podría afectar la continuidad operativa en el mediano plazo son los impactos del fenómeno climático “El Niño” que genera abundantes precipitaciones en las regiones desde donde se abastece la madera que utiliza la empresa.

Su controlada, Forestadora Tapebicua, se encuentra en una situación aún más delicada. En concurso preventivo desde comienzos de este año, la empresa mantiene paralizada su actividad industrial desde agosto de 2025 y aún no consigue financiamiento para retomar la producción.
Debido a su freno operativo, sufrió una caída en sus ventas del orden del 86% y registró una pérdida de $ 13.095,4 millones.
En julio, la Justicia desplazó a sus administradores y designó una interventora hasta octubre de 2026, momento en el que la empresa deberá llegar a un acuerdo con sus acreedores.
“En el marco del concurso preventivo de Forestadora, la interventora judicial designada presentó con fecha 17 de julio de 2026 un informe en el que expone que la Sociedad mantiene un significativo nivel de endeudamiento postconcursal, compuesto principalmente por obligaciones financieras instrumentadas mediante pagarés bursátiles, deudas comerciales, cargas sociales impagas y remuneraciones adeudadas al personal”, indicó.


















