La brasileña Suzano, la mayor fabricante de celulosa a nivel global, avanza en la Argentina.

La empresa tiene presencia en el país desde 1977, pero en el último año fue ganando participación de mercado ante el repliegue de las empresas locales.

Según datos de la empresa, en 2025 registró un crecimiento de más del 40% en volumen, con 42.000 toneladas de papel comercializadas en el país, y proyecta llevar esa cifra a 50.000 toneladas hacia este año.

“El crecimiento de Suzano está traccionado por el segmento de packaging, pero también por la sustitución de otros players. La industria local no está pasando por su mejor momento y encontramos oportunidades en clientes que vieron que el abastecimiento del otro gran jugador local no estaba siendo asegurado. Un 50% del crecimiento de la empresa durante el año pasado vino de ganar posición sobre los players locales”, explicó Iván Espósito, CEO de la firma, a El Cronista.

En el país, las principales productoras de papel son Celulosa Argentina y Ledesma. En menor medida se encuentran Papelera Tucumán y Papelera del Sur.

Actualmente, Celulosa Argentina atraviesa una dura situación financiera. La empresa, que se encuentra en concurso preventivo desde el año pasado, tuvo sus plantas paralizadas durante tres meses en 2025 y aún no logra repuntar su operatoria. De hecho, al 31 de mayo de este año, registró pérdidas por $ 127.393,6 millones y su estado financiero se encuentra comprometido.

Iván Espósito, CEO de la firma
Iván Espósito, CEO de la firmaSegismundo Trivero

La oportunidad que encontró Suzano en el mercado local se suma a una posición que ya tiene consolidada en el país. Argentina es el tercer mercado más importante para la compañía en términos de tamaño.

Abastece principalmente a las industrias farmacéutica y alimenticia en lo que respecta a packaging. Pero tiene planes, además, para expandir su negocio de tissue en el país.

En julio, la compañía concretó la compra del 51% del negocio internacional de tissue de Kimberly-Clark y comenzó a operar junto a la estadounidense bajo una nueva sociedad, Arbex. El joint venture comercializa productos de higiene en más de 70 mercados y tiene bajo su órbita marcas como Kleenex y Scott.

“Es un paso importante para integrarnos en el segmento de bienes de consumo con dos activos super importantes, como Scott y Kleenex, que desde hace cinco años no están en las góndolas argentinas y tienen la posibilidad de volver”, dijo el ejecutivo.

Kimberly-Clark había dejado de producir localmente Scott y otros productos -como servilletas y rollos de cocina- en 2019 tras cerrar la papelera que tenía en Bernal, y se dejó de comercializar en 2021, cuando salió de ese negocio al que ahora vuelve bajo la forma de joint venture.

Actualmente, Scott solo mantiene la línea professional -destinado a empresas y hoteles- pero no se comercializa en consumo masivo.

El mercado argentino de papel tissue (que incluye papel higiénico, servilletas, rollos de cocina y pañuelos) se estima en alrededor de u$s 1200 millones a u$s 1500 millones anuales, según la consultora especializada Euromonitor.

El principal productor en Argentina y el líder del mercado es Softys, la empresa detrás de las marcas Higienol y Elite, y que es parte del grupo chileno CMPC, una de las papeleras más grandes de América latina.

“La industria del papel se está transformando. Hace 15 años, alrededor del 40% de la producción de papel iba destinado a papel prensa; hoy representa menos del 10%. Lo mismo está sucediendo con impresión y escritura que viene perdiendo a razón de 3% por año en lo que respecta a tamaño de mercado”, sostuvo.

En contrapartida, los segmentos con mayor crecimiento son los de packaging -impulsado principalmente por la expansión del comercio electrónico- y tissue.

Planta industrial de Limeira

Fotos: Fernando Cavalcanti
Planta industrial de Limeira Fotos: Fernando CavalcantiFernando Cavalcanti

Actualmente, Suzano concentra el 100% de su producción de pulpa y papel en Brasil, con la excepción de una planta de packaging que opera en Estados Unidos.

La compañía factura alrededor de u$s 14.000 millones anuales y produce unas 13 millones de toneladas de pulpa por año, de las cuales cerca de 1,5 millones de toneladas se destinan a la fabricación de papel. De la producción total de papel, exporta entre un 20% y un 30 por ciento.

Ahora, de acuerdo a Espósito, la apertura comercial argentina generó una mayor oferta de productos y una consecuente “agresividad” de precios, tras el ingreso de nuevos jugadores de Asia al mercado local.

Es positivo para el consumidor, pero desafiante para las industrias. Uno de los productos que más se está importando es cartulina (papel cartón que se utiliza para envases). Esa cartulina ha ingresado con varios jugadores y hoy hay muchos negocios de distribución en el país que antes no estaban presentes. Por eso, el nombre del juego de los últimos dos años se llama competitividad. Básicamente, se trata de eficientizar costos”, sostuvo.

Para el ejecutivo, la Argentina tiene condiciones para ser competitiva en la industria papelera por su potencial forestal, pero para que eso suceda es necesario un mayor desarrollo de infraestructura y una “menor presión impositiva”.

“En Brasil, Suzano tiene rutas hasta el puerto que son propias de la empresa, donde lleva la pulpa y la embarca. Hoy intentar hacer algo parecido en la Argentina parece ciencia ficción”

La principal barrera -apuntó- es que se trata de una industria de largo plazo y capital intensivo que puede comenzar a generar retornos “después de los 10 años”.

A pesar de que la empresa considera a la Argentina como un “mercado estratégico”, no tiene intención de comenzar a producir localmente.

“Cuando se habla de estas industrias de capital intensivo, en general se invierte dentro de un marco, como el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), pero este tiene un piso de u$s 200 millones, con lo cual no es para cualquiera. Los proyectos que están por debajo de ese umbral están esperando un poco más para ver señales de estabilidad”, detalló.

Fotógrafo: Sergio Zacchi
Fotógrafo: Sergio Zacchi

“Tiene que pasar tiempo para que la confianza se vaya consolidando y estos retornos puedan ser evaluados como una política de Estado y no dependiendo del color político del momento”, sostuvo.

Sin embargo, casos hay. En abril de este año, Arpulp, una compañía de capitales nacionales, anunció una inversión de u$s 2000 millones para la instalación de una planta industrial en Ituzaingó, Corrientes, destinada a la producción de fibra de pino.

El proyecto contempla una inversión estimada de cinco años y prevé la producción de 1 millón de toneladas anuales de celulosa para elaborar insumos de higiene personal, productos sanitarios de uso médico y materiales de embalaje.