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Micron Technology volvió a quedar en el centro de la euforia por la inteligencia artificial (IA). El mayor fabricante estadounidense de chips de memoria presentó resultados récord para su tercer trimestre fiscal de 2026 y una previsión para el período actual que superó ampliamente las estimaciones de Wall Street.

La empresa reportó ingresos por u$s 41.460 millones en el trimestre, frente a los u$s 9.300 millones de un año antes. Además, el beneficio ajustado por acción alcanzó los u$s 25,11, por encima de los u$s 20,49 que esperaba el mercado. Para el cuarto trimestre fiscal, que finaliza en agosto, Micron anticipó ventas por alrededor de u$s 50.000 millones y ganancias ajustadas cercanas a u$s 31 por acción.

Tras la presentación de los resultados, las acciones llegaron a subir un 16,3% en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street y arrastraron al alza al resto del sector de semiconductores. En lo que va de 2026, los papeles de Micron más que se triplicaron, impulsados por las expectativas sobre la creciente demanda de memorias para inteligencia artificial.

De un negocio cíclico a una pieza crítica de la infraestructura de IA

Micron fabrica principalmente memorias DRAM y NAND, componentes que permiten almacenar y procesar información en computadoras, teléfonos, servidores y centros de datos. Durante años, ese negocio estuvo marcado por fuertes oscilaciones.

Sin embargo, la irrupción de la IA modificó esa ecuación. Los modelos de lenguaje, los sistemas de entrenamiento y las aplicaciones de inferencia requieren enormes volúmenes de memoria para mover datos a gran velocidad. En ese contexto, las memorias de alto ancho de banda, conocidas como HBM, se volvieron un componente central para los aceleradores de IA.

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A diferencia de un chip convencional, la HBM apila capas de memoria y permite mejorar la velocidad de transferencia de datos con menor consumo energético. Esa tecnología es utilizada junto a los procesadores gráficos y aceleradores que alimentan los centros de datos de compañías como Nvidia y otros grandes jugadores de la infraestructura de IA.

Micron es uno de los pocos fabricantes capaces de producir estas memorias a escala. Esa posición le permitió beneficiarse de una demanda que crece más rápido que la capacidad disponible en la industria.

La escasez elevó los precios y disparó los márgenes

El gran motor de los resultados no fue solo el crecimiento de los volúmenes vendidos, sino también el aumento de los precios. La oferta de memorias avanzadas sigue siendo limitada, mientras los grandes operadores de centros de datos buscan asegurar suministro para sus proyectos de IA.

El margen bruto de Micron escaló al 84,6% en el tercer trimestre fiscal, más del doble del 37,7% registrado un año antes. A su vez, la división de memoria para la nube fue la principal fuente de ingresos, con u$s 13.769 millones. Le siguieron el segmento de centros de datos, con u$s 11.524 millones, y el negocio de dispositivos móviles, que aportó otros u$s 11.521 millones.

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El cambio es clave porque revela que los grandes clientes tecnológicos están invirtiendo miles de millones de dólares en servidores, redes y capacidad de cómputo para entrenar y desplegar modelos de IA, y la memoria pasó a ser uno de los cuellos de botella de esa expansión.

Los contratos de largo plazo cambian la visibilidad del negocio

Otro de los elementos que el mercado siguió de cerca fue la firma de acuerdos estratégicos con clientes. Micron informó compromisos por alrededor de u$s 22.000 millones con 16 clientes del mercado de centro de datos, consumo y automotriz. Estos incluyen cláusulas de compra obligatoria, depósitos en efectivo y pisos de precios, diseñados para asegurar el suministro y proteger los márgenes.

De esta manera, los clientes buscan garantizar acceso a memorias escasas y Micron gana previsibilidad sobre parte de su producción futura. Según la compañía, estos acuerdos cubren una porción relevante de los volúmenes de DRAM y NAND y ayudan a reducir la volatilidad típica del negocio.

Esperamos que las condiciones de oferta ajustada persistan más allá de 2027 como resultado de la demanda impulsada por la IA en todos los segmentos, sumada a restricciones estructurales de la oferta”, sostuvo el CEO de la empresa, Sanjay Mehrotra.

El desafío de crecer sin repetir el ciclo de sobreoferta

El crecimiento también exige una inversión cada vez mayor. Micron desembolsó cerca de u$s 7.100 millones en gastos de capital durante el trimestre y prevé elevar esa cifra a alrededor de u$s 10.000 millones en el cuarto trimestre fiscal.

La empresa busca expandir capacidad y avanzar en nuevas tecnologías de memoria, con inversiones en Estados Unidos y otros mercados. El objetivo es capturar la demanda de IA sin perder terreno frente a competidores asiáticos como Samsung y SK Hynix.

Sin embargo, ese mismo punto es una de las principales variables de riesgo. Los períodos de precios extraordinarios suelen incentivar una ola de inversiones que, con el tiempo, termina generando exceso de capacidad y una caída abrupta de márgenes.

Por ahora, el mercado considera que la oferta tardará en reaccionar. Pero si los proyectos de expansión se aceleran más de lo previsto o la demanda de IA se modera, la actual capacidad de fijar precios podría debilitarse.