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La aprobación de un nuevo proyecto de litio en Catamarca bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) consolidó a la provincia como uno de los principales polos de desarrollo del mineral en la Argentina. Con la incorporación de Tres Quebradas, ya son cinco las iniciativas de litio que recibieron el visto bueno dentro del régimen, una señal que refuerza el atractivo del país para las inversiones en minerales críticos.
El proyecto pertenece a Liex, subsidiaria de la china Zijin Mining, y contempla una inversión de u$s 709 millones para ampliar la producción de carbonato de litio en el Salar Tres Quebradas. La iniciativa vuelve a poner en primer plano una región que concentra algunos de los depósitos más importantes del mundo: el denominado Triángulo del Litio.
El nuevo proyecto que refuerza el peso de Catamarca
Desde el punto de vista geológico, el Salar Tres Quebradas reúne condiciones que lo ubican entre los depósitos de mayor calidad de la Argentina y del propio Triángulo del Litio.
En diálogo con El Cronista, el geólogo especialista en recursos naturales Ignacio Rovira explica que el salar destaca por su “elevado grado de litio y una química de salmuera relativamente favorable, con una baja relación magnesio/litio y niveles moderados de otras impurezas”, una característica que facilita el procesamiento del mineral y reduce los costos de producción.

Según el especialista, el recurso alcanza 8,42 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente con una concentración promedio de 768 miligramos por litro, un nivel que supera al de otros salares argentinos como Olaroz y Cauchari y lo posiciona entre los de mejor calidad del país.
A eso se suma otro diferencial poco habitual. “La concesión de Liex-Zijin cubre prácticamente la totalidad del salar, algo poco frecuente en Argentina, donde las tenencias suelen estar fragmentadas entre varias compañías”, señala Rovira.
Para la empresa china, el atractivo no pasa únicamente por la calidad del recurso. También pesan el potencial de expansión del proyecto y los beneficios fiscales y cambiarios que ofrece el RIGI para las grandes inversiones.
Qué es el Triángulo del Litio
El Triángulo del Litio es una región geográfica ubicada en el corazón de los Andes centrales que abarca el noroeste argentino, el norte de Chile y el sudoeste de Bolivia. Allí se encuentran cientos de salares que almacenan enormes cantidades de litio disuelto en salmueras subterráneas.
Su importancia no responde únicamente a la cantidad de recursos disponibles. Lo que distingue a esta región es una combinación de procesos geológicos y climáticos que prácticamente no existe en otro lugar del planeta.

El geólogo señala que el origen de estos depósitos comenzó hace millones de años, durante la formación de la Cordillera de los Andes. En ese proceso surgieron cuencas cerradas, donde quedaron atrapadas aguas de origen volcánico e hidrotermal ricas en litio y otros minerales.
Con el paso del tiempo, el clima extremadamente árido y la intensa radiación solar provocaron una evaporación constante que concentró las sales hasta formar las salmueras que hoy se explotan para producir carbonato de litio.
“Ninguna otra región del mundo reúne de manera tan favorable esta combinación de vulcanismo, cuencas cerradas de altura y condiciones climáticas tan extremas”, resume Rovira.
Por qué esta región es única en el mundo
La singularidad del Triángulo del Litio surge de la combinación de tres factores que difícilmente se repiten con la misma intensidad en otras partes del planeta:
- La intensa actividad volcánica registrada durante millones de años aportó grandes cantidades de litio al subsuelo mediante fluidos hidrotermales.
- La existencia de numerosas cuencas endorreicas ubicadas a más de 3.500 metros de altura, permitió que esas aguas ricas en minerales permanecieran atrapadas sin drenar hacia el mar.
- El clima de la Puna y del Altiplano, considerado uno de los más secos del mundo, favoreció una evaporación permanente que concentró progresivamente el litio en las salmueras.
A ello se suma un aspecto clave para la industria: muchos salares presentan una química favorable para su procesamiento, con altas concentraciones de litio y niveles relativamente bajos de impurezas. “Esta combinación de procesos geológicos, topográficos y climáticos no se repite con la misma intensidad en ningún otro lugar del mundo”, indica el especialista.
Argentina gana protagonismo dentro del Triángulo
Aunque Chile continúa teniendo uno de los depósitos de mayor calidad del planeta en el Salar de Atacama, Argentina comenzó a ganar terreno gracias a la cantidad de proyectos en desarrollo y al potencial geológico de sus salares.

Rovira explica que el país posee una ventaja importante frente a Bolivia, ya que muchos de sus salares presentan una relación magnesio-litio más baja, una característica que simplifica el procesamiento del mineral. “El Salar de Uyuni, el más grande del mundo, tiene un contenido de magnesio más elevado, lo que complica y encarece la producción”, aclara.
Frente a Chile, la principal fortaleza de la Argentina radica en la diversidad de yacimientos distribuidos entre Jujuy, Salta y Catamarca, que ofrecen un amplio potencial para la exploración y el desarrollo de nuevos proyectos.
“Argentina no tiene el salar individual de mejor calidad del Triángulo, pero sí una combinación atractiva de cantidad de recursos, diversidad de proyectos y condiciones químicas razonablemente favorables en varios de sus depósitos”, concluye el especialista.
Por qué China, Estados Unidos y Europa compiten por el litio
El creciente interés de las principales potencias por el Triángulo del Litio responde a un cambio de paradigma. Si hace algunos años este mineral era asociado casi exclusivamente a la fabricación de baterías para celulares y computadoras, hoy se convirtió en un recurso estratégico para la transición energética, la industria tecnológica e incluso la seguridad nacional.
Las baterías de ion-litio son un componente esencial para los vehículos eléctricos, los sistemas de almacenamiento de energía, los centros de datos, las redes de telecomunicaciones y una amplia gama de dispositivos electrónicos. A medida que el mundo avanza hacia una mayor electrificación, garantizar el acceso a este insumo pasó a ser una prioridad para gobiernos y empresas.

“La discusión dejó de ser exclusivamente climática y pasó a incluir seguridad energética, defensa y competitividad industrial”, explica Azul Giménez Moreno, ingeniera química y consultora especializada en litio.
La especialista señala que el desarrollo de las energías renovables también aumentó el interés por este mineral. A diferencia de las centrales térmicas o hidroeléctricas, la generación solar y eólica depende de las condiciones climáticas, por lo que requiere sistemas capaces de almacenar electricidad cuando hay excedentes y liberarla cuando disminuye la producción.
“Los sistemas de almacenamiento ayudan a evitar cortes y sostener servicios críticos”, agrega Giménez Moreno.
Ese cambio también modificó la forma en que los países desarrollados observan las cadenas globales de suministro. “Depender de un único país para minerales, materiales catódicos, ánodos o celdas crea un riesgo similar al de depender de un único proveedor de petróleo o gas”, advierte.
La carrera global por el litio
La competencia entre las principales potencias del mundo ya se refleja en políticas concretas para garantizar el abastecimiento de minerales críticos.
En febrero de este año, Estados Unidos firmó acuerdos y memorandos de cooperación con distintos países productores, entre ellos Argentina, con el objetivo de fortalecer cadenas de suministro más resilientes y promover nuevas inversiones en minerales estratégicos como el litio y el cobre.
En paralelo, Washington impulsó el Project Vault, una iniciativa destinada a crear una reserva estratégica de minerales críticos para reducir la vulnerabilidad de industrias consideradas sensibles frente a eventuales interrupciones del suministro.

Europa también aceleró su estrategia. A través del Critical Raw Materials Act, fijó metas para que, hacia 2030, al menos el 10% de la extracción, el 40% del procesamiento y el 25% del reciclaje de minerales críticos se realicen dentro de la Unión Europea. Además, estableció que ningún material estratégico podrá depender en más de un 65% de un único proveedor externo.
China, por su parte, continúa profundizando una estrategia que comenzó hace más de una década. Empresas del gigante asiático mantienen una fuerte presencia en proyectos de litio, cobre y otros minerales críticos en América Latina, África y Australia, mientras el país conserva el liderazgo mundial en refinación y fabricación de baterías.
Según Giménez Moreno, las proyecciones indican que China todavía suministrará más del 60% del litio refinado del mundo en 2035, un dominio que explica por qué Estados Unidos y Europa buscan diversificar sus fuentes de abastecimiento.
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