La producción de litio en la Argentina se triplicó en los últimos tres años y podría volver a hacerlo antes de la próxima década. Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), trazó un panorama de transformación del sector, con el litio y el cobre como ejes de un ciclo de inversiones que el país no veía desde hace años.
“En 2022 había dos proyectos en producción, hoy hay siete. Pasamos de producir 35.000 toneladas de carbonato de litio anuales a unas 116.000 toneladas en 2025″, precisó Cacciola. La proyección del sector apunta a 300.000 toneladas en 2033, lo que ubicaría al país entre los dos mayores productores mundiales del mineral. “Aun en situaciones complejas, el litio empezó a avanzar muy fuertemente”, destacó el dirigente.
Cacciola identificó tres condiciones que explican el cambio de clima inversor. La primera, la estabilidad macroeconómica, con foco en no gastar más de lo que se ingresa. La segunda, la sanción del RIGI. “Argentina tiene una muy buena ley de inversiones mineras que tiene más de 30 años. Pero el gran problema es que se cumplió a rajatabla hasta 2007 y después se dejó de cumplir, imponiéndole derechos de importación a algunos proyectos”, explicó. Esa ruptura de las reglas de juego fue determinante: “Si bien tiene muchos recursos naturales, Argentina no era un país elegible para invertir”.
El cobre aparece como el tercer factor. Proyectos conocidos desde hace tiempo pero postergados por la falta de seguridad jurídica avanzan ahora con decisiones concretas. “Hay un interés generalizado en el exterior para invertir en la Argentina, cosa que no sucedía desde hace muchos años”, afirmó Cacciola. “Se han dado tres condiciones en el último tiempo que han hecho que quienes ya tenían inversiones y de alguna manera estaban esperando, resuelvan ir adelante”.










