PANORAMA BONAERENSE

El terraplanismo de Cristina, la duda de Macri y la sorpresa política en la reunión incómoda para Kicillof

La crisis del oficialismo, evidenciada en los tiempos de sangre y saqueos que prevé Grabois -a quien responden funcionarios que manejan presupuestos millonarios-, no parece tener visos de solución. Mientras, Macri sigue caminando como candidato, un poco a "ver qué pasa".

"Hay cosas que ya no puedo responder, preguntáselo a Juan", le dijo a El Cronista un funcionario nacional que responde a la agrupación que trabaja con el líder de los trabajadores de la Economía Popular, Juan Grabois. Sus funcionarios manejan miles de millones de dólares del Ministerio de Desarrollo Social mientras que su jefe grita a los cuatro vientos que se avecinan tiempos de sangre y saqueos.

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"Nadie le dice nada a nadie. No tienen autoridad ni hay nadie que la pueda imponer. Lo peor, que la jefa se dio cuenta de que por más que grite, que insulte y que apriete, poco o nada puede hacer", le dijo a este medio un amigo del Frente de Todos que creía que la unidad hace la fuerza.

La crisis por la que atraviesa el oficialismo, que se transmite a todo el país, no tiene visos de solución por más que todos los días se investiguen caminos para salvarlo. Sergio Massa súper ministro, jefe de Gabinete u otras teorías tienen como límite el paso del tiempo. Todo lo que se pretenda hacer con cierta racionalidad se enfrenta, como dijo otro funcionario provincial, con el "terraplanismo" de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Hasta en la Provincia dudan de la eficacia de CFK.

Mientras esto sucede, como dijo un encumbrado dirigente del Movimiento Evita, "falta que un loco que se quiera transformar en dirigente para que esto explote. Cualquiera puede convocar a tomar algo y nadie le va a decir que no, se sienten con derecho porque ya nada le alcanza", razona este referente que siempre trabaja por la paz.

Vicepresidenta Cristina Kirchner

Sin embargo, todos empiezan a notar que los diques de contención están cediendo, y que la "agenda" que pretenden instalar ya no sirve ni alcanza. Ni la movilización a Tribunales tiene sentido cuando en diferentes procedimientos, casuales o no, se encuentra dinero en efectivo que superan el millón de pesos, muchísimo más que lo que cualquiera de sus representados puede tener en su vida.

A todos los alarmó, y también habilitó, el radiograma del Ministerio de Seguridad de la Provincia pidiéndoles a las autoridades policiales de La Matanza que no se tomen licencias hasta nuevo aviso. El temor de los desbordes sociales y la sobreactuación fue seguida rápidamente por Raúl Castells, quien el lunes al mediodía se asentó en las puertas del súper de San Justo en reclamo de alimentos.

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"Compañeros, ustedes me tienen que acompañar. No hay plata, no hay más posibilidades que las que proyectamos, pero sepan que se vienen momentos muy difíciles", les dijo la ministra Silvina Batakis a los ministros e intendentes bonaerenses con quien se reunió esta semana. La mayoría manejan presupuestos multimillonarios, de los cuales suelen ahorrar miles de millones de pesos en plazos fijos, sobre los que nadie quiso hablar.

"Estamos en un gobierno donde no existe más el oficialismo", le dijo a El Cronista un oficialista que no puede abrir la boca porque "los únicos habilitados son los pibes de La Cámpora y sus amigos. Ellos sí pueden decir cualquier cosa sin riesgo", comentó.

SE SIENTE, MACRI PRESIDENTE

Quien le agarró el gustito a la relación con la gente es Mauricio Macri. El lunes estuvo en Vicente López con su primo Jorge Macri y la intendenta Soledad Martínez mientras que el martes se corrió hasta Ituzaingó, distrito que gobierna el peronismo desde su creación en la década del 90 con Alberto Descalzo como intendente.

Mauricio Macri y su primo Jorge, de "recorrida" por Vicente López

Si bien trascendió el entredicho que mantuvo con un kiosquero de revistas que es militante del socialista Ariel Basteiro, actual embajador en Bolivia, la comitiva que lo acompañó y el propio Macri se sorprendieron con la buena recepción que tuvieron en las pocas cuadras que caminaron por el centro local.

"Nadie que no quiera saber si se puede volver a presentar hace lo que él empezó a hacer", dijeron en su entorno al tiempo que bajan las ansiedades mediáticas al sostener que "no es loco: hará lo mejor para el espacio, y si su negativa no baja, no se puede presentar".

Poco o nada hablaron sobre la interna que sobrevoló la interna. Es que fue acompañado por el ganador de la última interna, Gastón Di Castelnovo, pero no fue invitado Gabriel Pozzuto, quien quedó segundo. Ahí, como en otros lugares donde Juntos es oposición, el bloque de concejales está fracturado en dos o tres.

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El ex presidente tiene buena relación con Horacio Rodríguez Larreta pero cree, íntimamente, que su estilo no es el que el país necesitará ante la crisis que se avecina. "No puede ser que cada vez que se quiera votar un aumento de impuestos o nuevas cargas, sus senadoras y diputados quieran votar a favor. Está loco", exclama casi con resignación.

Rodríguez Larreta estuvo ayer en Lanús, distrito que conduce Néstor Grindetti y que fue el primero en abrirle la puerta al ex presidente Macri para que vaya a un mano a mano con la gente, con su presencia en Monte Chingolo y luego decir que merecía un segundo tiempo.

Recorrió una empresa, estuvo en un club y charló con los vecinos. En Lanús está en debate la candidatura a gobernador del jefe comunal o que vuelva a presentarse para defender la intendencia. Es que por más que todos los carteles aparezcan con la leyenda gestión Néstor Grindetti-Diego Kravetz, la imagen del primero es mucho mayor que el del segundo.

La interna también decanta en la Provincia de Buenos Aires, donde hay tantos precandidatos como pretensiones aparezcan. Cristian Ritondo cuenta con la bendición inicial del ex presidente, pero quien más millas está ganando con el apoyo de los intendentes es Diego Santilli, quien se juntó en La Rural con los intendentes del núcleo bonaerense 9 de Julio, Olavarría, Junín y Pergamino. Además, está seguro de que si se mantiene el sistema de alianzas preexistente, quienes apoyan a Rodríguez Larreta terminarán apoyándolo a él.

Diego Santilli, de reunión con socios radicales

En cuanto a los radicales, ellos se sienten mucho más cómodos con Rodríguez Larreta que con Macri. El ex presidente cree que son para problemas porque tienen tanto estatismo en su interior como el kirchnerismo. Tampoco les pone demasiadas fichas a los equipos de trabajo que tienen en común los cuatro partidos políticos que componen Juntos por el Cambio.

Sin embargo, quienes trabajan en estos ámbitos donde conviven las fundaciones Pensar, del PRO, Alem, de la UCR y Hannah Arendt, de la Coalición Cívica, ya recibieron una orden directa. Preparar un plan a, b y c para empezar a implementarlo inmediatamente. Y tiene que estar listo antes de fin de año.

AXEL KICILLOF EN UN ENCUENTRO SIN TIEMPO PARA BIENVENIDAS

Donde no hubo tiempo para bienvenidas y saludos protocolares fue en la reunión que tuvieron, por primera vez, los intendentes del PRO con Axel Kicilof, acostumbrado sólo a hablar con radicales dentro de la oposición. Es que en todo momento los jefes comunales querían sabe cómo seguirían las obras que todos suponen que se frenarán por la crisis económica y le exigían que se hiciera cargo de "tugo", como se le dice a "tu gobierno".

El gobertnador Axel Kicillof se reunió esta semana con intendentes del PRO

Kicilof quiso gambetear el tema, lo hizo con alguna soltura, pero siempre fue "atacado" por los intendentes quienes, además, le pedían recurrentemente algún tipo de especificación sobre los planes del gobierno nacional.

No lo hubo. Lo que sí hubo, en tanto, una sorpresa política. La ausencia en la reunión del jefe de gabinete, Martín Insaurralde, el habitual interlocutor para los acuerdos parlamentarios, económicos y políticos. "Lo que sí vi es que nos recibió con los propios propios, se ve que Cristina Fernández lo empoderó", dijeron irónicos.

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