La nueva presentación del presidente Javier Milei en la Conferencia Global del Instituto Milken permitió observar ayer una curiosa arista que conecta la actualidad económico-financiera que atraviesa el país con los antecedentes del anfitrión del jefe de Estado en Los Ángeles.
Michael Milken, quien ofició de presentador, ganó fama a mediados de la década del 70 por desarrollar el mercado secundario de los denominados bonos basura, aquellos con baja calificación crediticia emitidos por empresas o estados con inestabilidad financiera, por lo que mantienen un alto riesgo de default.
Dentro de ese escalón se encuentra calificada la deuda argentina, aunque una agencia como Fitch le mejoró la nota ayer, lo que fue suficiente para darle en la última jornada mayor impulso a la euforia bursátil desatada por la distensión en el conflicto en Medio Oriente. En definitiva, no implica otra cosa que un menor temor a la cesación de pagos en el futuro, por lo que no es de extrañar la baja del riesgo país y el fuerte aumento que experimentaron bonos y acciones, con la excepción de las petroleras que sintieron el impacto de la caída del precio del crudo por la posibilidad de que Irán y Estados Unidos pongan fin a la guerra y, con ello, al bloque en el estrecho de Ormuz, lugar por el que transita el 20% de los hidrocarburos que requiere el mundo.

El mercado internacional se muestra más propenso a financiar al país. Lo experimentan las empresas desde hace varios meses, con la sucesiva emisión de ONs, y también los diferentes distritos con colocaciones exitosas, como la conseguida ayer por la Ciudad de Buenos Aires, que en su regreso al mercado internacional consiguió ofertas seis veces superiores a los u$s 500 millones que salió a buscar y una tasa de 7,375%, la más baja de la historia crediticia porteña.
Economía, por ahora, opta por cubrir vencimientos futuros con fondos de los organismos financieros y las privatizaciones previstas. Pero, en la medida en que el conflicto internacional ceda y la economía se fortalezca, el resto de las calificadoras crediticias se sumarán a una mejora de la nota, el riesgo país seguirá a la baja y la puerta para regresar a los mercados volverá a abrirse con tasas más atractivas.
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