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En las últimas semanas, el oro volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas de los mercados internacionales. Después de una fuerte corrección durante el primer semestre, recuperó velocidad y ya acumula una suba de alrededor de 13,5% en agosto.
Al cierre del miércoles 26 de agosto se ubicó en torno a los u$s 4.600 por onza, con una ganancia de 13,56% en el mes y 6,3% en lo que va de 2026. El movimiento debe ponerse en contexto: en enero había alcanzado un precio récord de u$s 5.318,40, pero luego llegó a perder cerca de 25% y durante junio operó por debajo de los u$s 4.000. Incluso después de la recuperación, todavía se encuentra alrededor de 13,5% debajo de aquel máximo.
Para un inversor, el oro volvió a mostrar fortaleza y conserva argumentos para seguir subiendo, pero una parte importante de la recuperación ya ocurrió y las mineras suelen amplificar tanto las subas como las bajas del metal.
Por qué el oro vuelve a subir
El oro funciona tradicionalmente como activo de resguardo frente a inflación, incertidumbre económica, conflictos geopolíticos y pérdida de confianza en las monedas. En los últimos años también ganó peso en las carteras de grandes inversores y bancos centrales.
Entre los factores que sostienen al metal aparecen las dudas sobre las cuentas fiscales de Estados Unidos y el futuro del dólar, la demanda de los bancos centrales y la expectativa de menores tasas reales.

Las principales entidades internacionales mantienen, con distintos grados de optimismo, una visión favorable. JP Morgan proyecta que el oro podría llegar a u$s 6.000 por onza hacia el cuarto trimestre de 2026 y a unos u$s 6.300 durante 2027, aunque advierte que dependerá de la política de la Reserva Federal y de la demanda.
Bank of America también mantiene una visión estructuralmente positiva. Aunque en junio señaló que su objetivo de u$s 6.000 no parecía inminente por el giro más restrictivo de la Fed, sostuvo que los déficits estadounidenses, las necesidades de financiamiento y la demanda de bancos centrales dejan margen para nuevas subas.
Goldman Sachs es más prudente: redujo su objetivo para diciembre de 2026 de u$s 5.400 a u$s 4.900 por la menor expectativa de recortes de tasas, aunque sigue viendo potencial alcista y destaca la demanda soberana.
UBS proyecta u$s 5.000 durante el primer semestre de 2027, mientras Morgan Stanley, después de que el oro alcanzara antes de lo previsto su objetivo de u$s 4.450 para el cuarto trimestre, ve un camino hacia más de u$s 5.000 en 2027, aunque advierte sobre la volatilidad.
La conclusión es que el oro conserva argumentos para mantenerse elevado, pero las diferencias entre las proyecciones muestran que no desapareció el riesgo de nuevas correcciones.
Cómo invertir en oro desde Argentina
Para un ahorrista argentino existen distintas formas de tomar exposición al oro. Además del metal físico, hay instrumentos financieros que siguen su evolución y acciones de compañías que lo extraen.
La diferencia es importante: una empresa minera puede aumentar sus ganancias más que proporcionalmente cuando sube el oro y el precio supera sus costos de producción. Pero también puede caer más que el metal por problemas operativos, deuda, costos o riesgos políticos.

GLD: el Cedear que permite invertir directamente en oro
Para quien quiere apostar al oro sin asumir el riesgo de una minera existe el Cedear del SPDR Gold Shares, uno de los ETF de oro más conocidos del mundo.
El instrumento cotiza en Wall Street bajo el ticker GLD y busca seguir la evolución del precio del oro físico, descontados los gastos del fondo. BYMA incorporó su Cedear al mercado argentino.
Así, GLD permite concentrar la apuesta en el metal, mientras que las mineras agregan riesgos propios de cada empresa. El rendimiento del CEDEAR en pesos también estará influido por el tipo de cambio implícito.
Barrick Mining: una apuesta directa
Barrick Mining produce oro y cobre. Tiene activos en América, África y otras regiones. Para 2026 prevé producir entre 2,90 y 3,25 millones de onzas de oro, con un costo total (AISC) de entre u$s 1.760 y u$s 1.950 por onza.
Cuenta con Cedear bajo el ticker B, con una relación de 2 certificados por cada acción. Es una alternativa para quien busca una minera grande y diversificada, aunque no es una apuesta exclusivamente al oro.
Newmont: el gigante del oro
Newmont espera obtener alrededor de 5,26 millones de onzas de oro en 2026.
Su Cedear cotiza como NEM y al 26 de agosto acumulaba más de 40% en el mes y más de 116% interanual. El fuerte recorrido también implica que ya no puede considerarse una acción barata.
Agnico Eagle: escala y costos competitivos
Agnico Eagle produjo 855.816 onzas de oro en el segundo trimestre, con un costo total de sostenimiento de u$s 1.459 por onza.
Para 2026 prevé producir entre 3,3 y 3,5 millones de onzas. Su Cedear es AEM, con una relación de 6 certificados por acción, y acumulaba cerca de 48% mensual al 26 de agosto.
Gold Fields: otra minera que aceleró
Gold Fields informó un aumento de 81% en sus ganancias del primer semestre de 2026, impulsado por el precio del oro y un crecimiento de 12% en la producción, hasta 1,267 millones de onzas. Mantiene una guía anual de entre 2,4 y 2,6 millones.
Su Cedear es GFI y acumulaba alrededor de 49% mensual al 25 de agosto. La compañía también enfrenta riesgos específicos, como la incertidumbre por las licencias de su mina Tarkwa, en Ghana.
Pan American Silver: oro y plata
Pan American Silver ofrece una exposición diferente porque, además de plata, tiene una participación importante en oro. Su Cedearcotiza como PAAS y acumulaba cerca de 21% en agosto y alrededor de 90% interanual al 26 de agosto.
Su comportamiento, por lo tanto, no replica exactamente al oro, pero permite sumar exposición a un escenario favorable para los metales preciosos.
Oro, CEDEAR o acción minera: no es lo mismo
Comprar oro o un instrumento como GLD implica apostar principalmente por el precio del metal. Una minera agrega la capacidad de transformar ese precio en ganancias.
Si el oro pasa de u$s 4.600 a u$s 5.000, una empresa cuyos costos permanecen cerca de u$s 1.500 puede experimentar una expansión mucho mayor de su margen. Pero si aumentan sus costos, cae la producción o surge un problema en una mina, la acción puede bajar aunque el oro permanezca firme.
Por eso, las mineras pueden funcionar como una apuesta apalancada sobre el oro, aunque con mayor volatilidad y sin garantía de que siempre ocurra así.
Qué mirar antes de invertir en oro
El rally no significa que cualquier minera sea automáticamente una buena inversión. Hay que analizar costos de producción, reservas, vida útil de las minas, deuda, flujo de caja, distribución geográfica de los activos y capacidad de aumentar la producción.
Además, el rendimiento del Cedear en pesos depende de la acción extranjera y del tipo de cambio implícito. En definitiva, para el inversor argentino el resultado estará determinado por tres variables: el precio del oro, la evolución de la acción minera y el tipo de cambio.
El contexto sigue siendo favorable para el metal, pero después de la recuperación de agosto el margen de error es menor. Para quien busca diversificar, el oro puede funcionar tanto como resguardo frente a determinados riesgos como activo con potencial de apreciación.
Como en otras inversiones, la clave es no confundir una recuperación fuerte con una inversión sin riesgo y definir qué nivel de exposición resulta razonable para cada cartera.
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