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Nvidia volvió a superar las previsiones de Wall Street, pero sus acciones llegaron a caer cerca 1% en el aftermarket, para luego borrar la baja y subir casi 5%.
Tal como comentó El Cronista, en cinco de los últimos seis balances, las acciones de Nvidia cayeron durante la jornada siguiente a la presentación.
La compañía más importante del boom de la inteligencia artificial presentó ingresos trimestrales superiores a los u$s 96.000 millones y anticipó ventas por u$s 108.000 millones para el próximo período, por encima de lo esperado por el mercado.
A pesar de esos números, sus acciones retrocedieron alrededor de 1% en las operaciones posteriores al cierre. La reacción expuso el nuevo desafío que enfrenta la empresa que es que ya no alcanza con crecer a tasas excepcionales.
Y es que para justificar una valuación de u$s 5,16 billones, Nvidia necesita superar expectativas cada vez más exigentes y demostrar que puede sostener su rentabilidad frente al aumento de los costos y la aparición de nuevos competidores.
Los números que asombran al mercado
La compañía informó ingresos por u$s 96.220 millones durante su segundo trimestre fiscal, más del doble que un año atrás y por encima de los u$s 92.170 millones que esperaba el consenso de analistas recopilado por LSEG. La diferencia positiva fue de aproximadamente 4,4%.
La ganancia ajustada llegó a u$s 2,22 por acción, contra una previsión de u$s 2,10. El negocio de centros de datos, convertido en el principal motor de Nvidia, también duplicó sus ventas interanuales y generó u$s 89.000 millones, frente a los u$s 85.080 millones proyectados.
Ese segmento ya explica cerca del 92,5% de los ingresos totales de la compañía. Nvidia dejó de depender principalmente del mercado de videojuegos y pasó a convertirse en la infraestructura central sobre la que se construyen los principales modelos y centros de datos de inteligencia artificial.
Un nuevo récord que no fue suficiente
Para el tercer trimestre, Nvidia proyectó ingresos por u$s 108.000 millones, con una variación posible de 2% en cualquier dirección. El punto medio de la estimación quedó 3,7% por encima de los u$s 104.190 millones que esperaba Wall Street.
Si se cumple la proyección, las ventas también crecerían alrededor de 12% respecto del trimestre anterior. Esto indica que, por ahora, la demanda de procesadores para inteligencia artificial continúa avanzando sin señales claras de agotamiento.
Sin emnargo, Nvidia acumula 15 trimestres consecutivos con ingresos superiores a las estimaciones y la magnitud de esas sorpresas viene disminuyendo. El mercado ya descuenta que la compañía superará el consenso y exige diferencias cada vez mayores para reaccionar favorablemente.
Esa vara explica, en buena medida, por qué las acciones cayeron pese al nuevo récord. Luego de una expansión bursátil que llevó a Nvidia a convertirse en una de las empresas más valiosas del mundo, los inversores ya no premian simplemente el crecimiento: buscan señales de aceleración.
La reacción también debe leerse dentro de un desempeño bursátil menos contundente que el de sus competidores. Hasta el cierre del miércoles, Nvidia acumulaba una suba de 12,4% en el año, mientras que las acciones de AMD e Intel habían más que duplicado su valor.
La señal que encendió las alertas
El dato más incómodo del balance no estuvo en las ventas, sino en la rentabilidad. Nvidia anticipó un margen bruto ajustado de 74% para el tercer trimestre, con una variación de 50 puntos básicos, mientras que los analistas esperaban 74,77%.
La diferencia parece pequeña, pero adquiere otra dimensión en una empresa que está cerca de facturar u$s 100.000 millones por trimestre. También plantea dudas sobre cuánto costará sostener el liderazgo tecnológico durante la transición hacia su nueva generación de procesadores.
Los analistas esperan que los márgenes enfrenten presión por el aumento de la producción de los chips Rubin y por el encarecimiento de las memorias utilizadas en los sistemas de inteligencia artificial. La compañía debe acelerar el desarrollo y la fabricación de nuevos productos al mismo tiempo que aumenta la complejidad y el costo de sus plataformas.
En otras palabras, la demanda continúa siendo extraordinaria, pero producir la próxima generación de infraestructura también será más caro. Wall Street quiere saber si Nvidia podrá mantener su capacidad de fijar precios y preservar márgenes cercanos a niveles históricos mientras amplía su producción.
Goldman Sachs anticipa una acción sin rumbo definido
La reacción negativa de Nvidia coincide con la lectura inicial de Goldman Sachs. El banco calificó el trimestre como “sólido” y destacó que la proyección de ingresos superó al consenso, pero advirtió que las acciones podrían mantenerse dentro de un rango acotado después del balance.
La explicación está en las elevadas expectativas con las que Nvidia llegó a la presentación. Las principales compañías tecnológicas habían revisado al alza sus planes de inversión, por lo que el mercado ya anticipaba una demanda excepcional de infraestructura de inteligencia artificial.
“En ese contexto, superar las previsiones dejó de ser una sorpresa suficiente”, dice el gigante de Wall Street.
Los resultados estuvieron por encima tanto de las estimaciones de Goldman Sachs como de las del mercado.
Sin embargo, el guidance volvió a mostrar el contraste que explica la cautela. Los u$s 108.000 millones de ingresos previstos para el tercer trimestre quedaron 2,5% por encima del consenso utilizado por Goldman, pero 2,4% por debajo de la propia estimación del banco, de u$s 110.657 millones.
Algo similar ocurrió con las ganancias. A partir de la información ofrecida por Nvidia, Goldman calculó un beneficio ajustado de u$s 2,43 por acción para el próximo trimestre. La cifra supera en 4,6% los u$s 2,32 esperados por el mercado, pero queda 5,3% por debajo de los u$s 2,56 proyectados por el banco.

La principal debilidad volvió a concentrarse en la rentabilidad. El margen bruto previsto de 74% quedó unos 90 puntos básicos por debajo de las estimaciones de Goldman y del consenso. Este dato refuerza las dudas sobre el costo de acelerar la fabricación de los nuevos sistemas y absorber el aumento de los precios de las memorias.
Goldman señaló que los inversores ahora concentrarán su atención en cuatro temas:
- la posibilidad de que Nvidia eleve su objetivo acumulado de u$s 1 billón de ingresos en centros de datos;
- los detalles de la plataforma de financiamiento por u$s 500.000 millones;
- la evolución de los márgenes durante la segunda mitad de 2026 y 2027;
- y la demanda de servidores equipados únicamente con procesadores centrales para aplicaciones de inteligencia artificial agéntica.
Pese a la cautela de corto plazo, el banco mantuvo su recomendación de compra y su precio objetivo de u$s 285 para los próximos doce meses. Frente al precio de referencia de u$s 213,05 utilizado en el informe, el objetivo representa un potencial de suba de 33,8%.

La valuación se apoya en un múltiplo de 30 veces la ganancia normalizada de u$s 9,50 por acción que Goldman proyecta para el ejercicio fiscal 2027. Sus estimaciones contemplan que los ingresos de Nvidia crezcan desde u$s 410.854 millones en 2027 hasta u$s 635.120 millones en 2028 y u$s 790.023 millones en 2029.
El banco identificó tres riesgos principales para esa tesis:
- una desaceleración de la inversión en infraestructura de IA,
- la pérdida de participación frente a nuevos competidores
- y un deterioro de los márgenes por la mayor intensidad competitiva.
Aun así, Goldman consideró que el guidance confirma la solidez del gasto en inteligencia artificial. También señaló que el balance deja una lectura favorable para otras compañías de semiconductores digitales, entre ellas Broadcom, AMD, Marvell, Arm e Intel.
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