La Casa Blanca acusó a más de 40 países, entre ellos Canadá, México y Japón, de ayudar a Beijing a evadir ilegalmente los aranceles de EE.UU. mediante la redirección del comercio a través de naciones sujetas a derechos de importación estadounidenses más bajos que los de China.

Esos países y la UE estaban facilitando la evasión de aranceles por u$s 60.000 millones en comercio, afirmó la Casa Blanca en un informe titulado “La gran estafa del transbordo”. El documento también citó otros informes del gobierno estadounidense y del sector privado que estimaron que el volumen de transbordo oscilaba entre u$s 40.000 millones y u$s 303.000 millones.

El informe clasifica a más de 40 países según su rol en esta supuesta red de evasión. La Argentina aparece en dos de esas clasificaciones, siempre dentro de grupos numerosos y sin un caso propio desarrollado. Integra el nivel más bajo de riesgo, reservado a economías chicas con “ventajas puntuales” —mano de obra barata, controles aduaneros débiles—, junto a otras 23 economías como Chile, Colombia, Perú, Costa Rica y Suiza. También figura entre los países que funcionarían como corredores de reexportación hacia el Pacífico y el Atlántico, junto con Brasil, Chile, Colombia y Perú.

Peter Navarro, jefe de la oficina de política comercial y manufacturera de la Casa Blanca que emitió el informe, dijo que China había recurrido a métodos “extremadamente sofisticados” para practicar el transbordo desde que Donald Trump impuso por primera vez aranceles al país en 2018.

La práctica continuó, ya que los gravámenes que el presidente estadounidense impuso a distintos países el año pasado generaron diferenciales de tasas entre países que incentivan la redirección del comercio.

“Durante años, la gran estafa del transbordo le permitió a la China comunista lavar sus exportaciones a través de más de 40 países, robarle decenas de miles de millones de dólares a nuestro Tesoro y robarle el sueldo a los trabajadores estadounidenses”, dijo Navarro.

El informe se conoce seis semanas antes de que se espera que el presidente Xi Jinping realice una visita recíproca a Washington, tras haber recibido a Trump en Beijing en mayo. Las tensiones comerciales entre ambos países se mantienen elevadas pese a la tregua de un año que los dos líderes alcanzaron en Busan, Corea del Sur, en octubre pasado.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo recientemente que él y el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, habían planteado en una llamada con su principal contraparte, el viceprimer ministro He Lifeng, preocupaciones porque China no estaría cumpliendo su compromiso de no frenar la exportación de tierras raras a EE.UU.

China está molesta por las nuevas medidas de seguridad nacional de EE.UU., entre ellas la prohibición de la Comisión Federal de Comunicaciones a la importación de robots chinos.

El informe se conoce seis semanas antes de que se espera que el presidente Xi Jinping realice una visita recíproca a Washington, tras haber recibido a Trump en Beijing en mayo.
El informe se conoce seis semanas antes de que se espera que el presidente Xi Jinping realice una visita recíproca a Washington, tras haber recibido a Trump en Beijing en mayo.

Navarro dijo que la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza estaba empezando a utilizar un sistema con inteligencia artificial llamado “Detective Border” para determinar con mayor precisión la composición de las exportaciones y garantizar el etiquetado correcto a efectos arancelarios. Sostuvo que el esfuerzo le generaría al Tesoro de EE.UU. decenas de miles de millones de dólares en recaudación arancelaria y crearía “miles de empleos más para los estadounidenses”.

Greer incluyó disposiciones para reducir el transbordo en muchos de los acuerdos comerciales que negoció con distintos países desde que Trump desató, el año pasado, sus aranceles mundiales del “día de la liberación”. Sin embargo, la agencia comercial todavía está trabajando en definir las “reglas de origen” necesarias para evaluar dónde se fabrica un producto y así determinar el nivel arancelario correspondiente.

“La agenda comercial del presidente Trump incluye acuerdos y pactos arancelarios y los beneficios de esos acuerdos deben ir a los países que los suscribieron”, dijo Greer. “El transbordo es una forma de aprovecharse gratuitamente de los acuerdos del presidente Trump, y es perpetuado por exportadores de mala fe que muchas veces son la verdadera razón por la que tenemos aranceles en primer lugar”.

El informe de la Casa Blanca señaló que otros países que fueron golpeados con aranceles más altos de EE.UU. estaban copiando el modelo de transbordo chino. “A medida que imponemos aranceles más altos a otros países —India, Vietnam, y así sucesivamente—, también van a intentar este transbordo”, dijo Navarro.