

El equipo económico de Javier Milei consolida su frente financiero y festeja la desaceleración inflacionaria, pero la gran incógnita de las empresas y del sector privado sigue siendo el ritmo de reactivación de la economía real.
Lejos de las proyecciones iniciales que auguraban una rápida salida de la recesión, los indicadores de consumo y actividad muestran un escenario mucho más chato, donde la caída parece haber encontrado un piso, pero el impulso alcista no termina de arrancar.
En este contexto, el economista y director de la consultora FMyA, Fernando Marull, trazó una radiografía de los principales semáforos de la economía, descartó de plano una recuperación vertiginosa, y dividió la coyuntura entre las variables que traccionan en verde y las métricas de la calle que continúan mostrando números rojos.
A la hora de evaluar el poder adquisitivo, Marull reconoció una leve mejora en los ingresos, aunque todavía muy lejos de compensar el derrumbe previo al programa de estabilización.
“El salario en abril estuvo bien, en mayo empató y junio parece que empatará o apenas ganará”, detalló el economista, para luego sintetizar el movimiento de los sueldos: “Venían cayendo siete meses seguidos y rebotó en abril, en mayo ahí y en junio quedaron ahí, un rebotín, para decirlo de alguna manera”.

Esta dinámica salarial, sumada a un consumo masivo que se mantiene estancado, configura un panorama que aleja las proyecciones más optimistas del oficialismo sobre un repunte rápido. Para explicar la aparente contradicción entre algunos sectores que muestran mejoras y la apatía general, el titular de FMyA precisó que la economía simplemente se aplanó al tocar su piso.
“La conclusión es que mayo y junio fueron estables. Cayendo no está cayendo, rebotando no está rebotando”, diagnosticó. Así, dejó en claro que la actividad frenó su desplome, pero todavía carece de una curva ascendente fuerte.
Como contrapeso a este letargo de la economía real, apuntó a la incipiente reactivación del crédito impulsada por la fuerte liquidez del sistema bancario y el nuevo esquema de política monetaria dispuesto por el Palacio de Hacienda.
“Hay 40 mil millones de dólares en los bancos a tasa cero y Caputo te paga el cinco. Entonces es una cuestión de que esto es por plata”, explicó, y consideró que en el actual escenario de financiamiento más accesible, las empresas que no toman crédito “están mal asesoradas”.
Finalmente, el economista abordó una de las mayores paradojas financieras del momento: la disociación absoluta entre los sondeos de opinión pública, que empiezan a mostrar alertas para el Gobierno frente a figuras de la oposición, y el sostenido optimismo de los inversores.
“Las encuestas están diciendo gana Kicillof y el mercado está diciendo gana Milei, literalmente”, advirtió Marull, y concluyó de manera contundente sobre los precios de los títulos soberanos: “Si le creés a las encuestas no tenés que tener bonos argentinos, porque bajo esa lectura están carísimos”.














