A pesar de las críticas del presidente Javier Milei a la tesis de la economía en K, la tendencia se ratifica: hay sectores que crecen y sectores que no lo hacen, e incluso caen. Es allí donde está la explicación sobre algo novedoso para la economía argentina, como lo es la suba del PBI con pérdida de empleo y del poder adquisitivo.

El Gobierno confía en que la actividad acumulará un crecimiento del 20% punta a punta. En los últimos dos años, la economía registró una recuperación del 8,9%, según estimó el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires. “El producto bruto en precios constantes llegó a un récord, aunque continúa 8,9% debajo del máximo de 2011 al medirlo por habitante”, marcaron.

Esa recuperación estuvo fuertemente explicada por la suba del consumo privado, que incluye, además del masivo, factores como el gasto en tarifas. Este pasó de representar el 65% del producto al 69%, con la contracara de una reducción de la inversión.

El mayor dinamismo se dio en los sectores con mayor salida exportadora o perfil financiero. La minería tiene un nivel de producción un 41% superior a su registro de 2022. La intermediación financiera está un 19% por encima del promedio de 2022, mientras que el agro está un 17% por encima. Los tres sectores representan el 16% del valor agregado bruto, pero solo el 9% del empleo registrado, y crecieron hasta 17% en el último año.

A pesar del mayor dinamismo, estas actividades también tuvieron pérdida de puestos de trabajo: en el caso de minas y canteras, tuvieron una caída del 6% de los puestos de trabajo, mientras que en intermediación financiera la contracción fue del 4%. Solo el agro marcó una suba, con un 1%.

En el sentido contrario, los sectores de peor desempeño son los que tienen todavía mayor participación en el PBI y que generan más puestos de trabajo. Industria, comercio y construcción explican el 38% del valor agregado bruto y el 44% del empleo registrado. Si bien mostraron mejoras en los últimos meses, en particular la construcción, en el último año marcaron caídas de hasta 3% y están hasta un 13% por debajo de sus niveles de 2022.

Esta dinámica se tradujo en la pérdida de 328.000 puestos de trabajo de asalariados respecto de agosto de 2023. El 77% de esta caída se corresponde con pérdidas de empleo en el sector privado, que se redujo 4%, explicaron desde el IIEP.

De mantenerse la tendencia, anticipan una reconfiguración de la economía, con mayor peso de las actividades extractivas y menor de las industriales, que cambiaría la matriz productiva del país con efectos sostenidos en el empleo.

Es que, a pesar de que tengan salarios en promedio superiores a los del resto de la actividad, su peso limitado en el total del empleo impactaría en los ingresos totales.

“La pata floja de la nueva composición productiva sigue siendo la laboral. Mientras el crecimiento siga concentrado en pocos sectores, será difícil que se perciba un repunte de los ingresos laborales”, analizaron.

Esto se anticipa en un marco en el que los salarios privados todavía titubean en su recuperación. En mayo, el salario privado registrado prácticamente empató con la inflación, mientras que los empleados públicos volvieron a perder, informó el lunes el Indec.

El índice general de salarios aumentó 2,2% durante mayo, por encima del IPC nacional de 2,1%. Sin embargo, el resultado estuvo impulsado principalmente por el fuerte incremento que mostró el sector privado no registrado (3,5%), un indicador cuestionado por los economistas por la metodología utilizada para su estimación y el rezago con el que se construye.

Aumentan los salarios y el mínimo de todos estos empleados subirá a $ 2.300.000: está es la razón por la que tienen tan buenos sueldos 
Fuente: Shutterstock
Aumentan los salarios y el mínimo de todos estos empleados subirá a $ 2.300.000: está es la razón por la que tienen tan buenos sueldos Fuente: Shutterstock

Si se observa únicamente el empleo formal, los salarios registrados crecieron 1,8% en el mes. Dentro de ese universo, el sector privado registrado tuvo una suba de 2%, apenas una décima por debajo de la inflación de mayo, mientras que los salarios del sector público avanzaron solo 1,5%, lo que implicó una nueva pérdida de poder adquisitivo frente al IPC.

En el acumulado de los primeros cinco meses del año, los salarios del sector privado registrado aumentaron 12,3%, mientras que los del sector público subieron 13,7%. En ambos casos quedaron por debajo de la inflación acumulada del período, que alcanzó el 14,9%.

En la comparación interanual, el salario del sector privado registrado avanzó 29,3%, por encima del 27,4% que registró el sector público.

Según el economista Nadin Argañaraz, contra noviembre de 2023, los salarios reales privados registrados se encuentran 3,6% debajo, los públicos nacionales 36,5% y los provinciales 9,8%.

El economista de CEPA Hernán Letcher marcó que en 8 de los últimos 9 meses el salario formal perdió contra la inflación. “Si ajustamos el índice de salarios registrados por inflación utilizando la canasta de consumo de la ENGHo 2017/18 que el INDEC no aplicó por intervención del Ministerio de Economía, la pérdida del poder adquisitivo entre noviembre 2023 y mayo 2026 alcanza el 18,7%”, agregó.