En esta noticia
- Por qué cada vez nacen menos argentinos
- Por qué la baja natalidad preocupa al sistema jubilatorio
- ¿Es posible jubilarse solo con el sistema estatal?
- Cuánto dinero habría que acumular para jubilarse
- En qué invertir para construir un fondo de retiro
- Los errores que pueden dejar a una persona sin fondos para jubilarse
Un nuevo informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina encendió las alarmas sobre una transformación demográfica que avanza a gran velocidad: cada vez nacen menos argentinos. Según los datos suministrados, la tasa global de fecundidad cayó a 1,2 hijos por mujer en 2024, muy por debajo de los 2,1 hijos que se consideran necesarios para el reemplazo poblacional.
La caída de la natalidad ya no es una proyección a futuro, sino una realidad que atraviesa a todo el país y que podría tener consecuencias directas sobre el sistema jubilatorio en las próximas décadas. Si en el futuro habrá proporcionalmente menos personas en edad de trabajar y aportar y más adultos mayores, sostener las jubilaciones será cada vez más complejo.
En este contexto, economistas consultados por El Cronista coinciden en que la planificación financiera personal será cada vez más importante y recomiendan construir un fondo de retiro para no depender únicamente de una jubilación estatal.
Por qué cada vez nacen menos argentinos
El informe elaborado por el UNFPA en Argentina y Voices! muestra que la caída de la natalidad no puede explicarse simplemente por una falta de interés en formar una familia. Por el contrario, existe una amplia brecha entre la cantidad de hijos que las personas desean tener y los que finalmente tienen.

Los resultados muestran que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años todavía no alcanzó la cantidad de hijos que le gustaría tener si no existieran limitaciones de ningún tipo. Además, el modelo familiar de dos hijos continúa siendo el ideal más extendido, elegido por el 34% de los encuestados.
Entre los factores que explican la caída de la natalidad aparecen principalmente las dificultades económicas. El informe destaca que las limitaciones financieras, la inseguridad laboral y los problemas para acceder a una vivienda representan el 62% de las razones por las cuales las personas terminan teniendo menos hijos de los deseados.
A eso se suman otros fenómenos como la postergación de la maternidad y la paternidad, el retraso en la formación de parejas estables y los cambios culturales que llevaron a que la maternidad deje de ser vista como un mandato social. De hecho, entre las mujeres de 18 a 24 años, dos de cada diez afirman que no desean tener hijos.
La salud, la seguridad económica, la vivienda propia y el desarrollo profesional aparecen por encima de la maternidad y la paternidad entre los aspectos considerados necesarios para alcanzar una vida plena.
Por qué la baja natalidad preocupa al sistema jubilatorio
El problema previsional aparece cuando esta transformación demográfica se proyecta hacia las próximas décadas. Un sistema de reparto necesita que exista una cantidad suficiente de trabajadores activos que realicen aportes para financiar las prestaciones de quienes ya están jubilados.

El desafío es que la relación entre activos y pasivos viene reduciéndose. Para Nahuel Bernués, economista y asesor financiero, el sistema previsional fue diseñado bajo una estructura muy diferente a la actual.
“El sistema fue diseñado hace décadas pensando en una cantidad de 4 trabajadores activos por cada jubilado (pasivo) y hoy esa relación es de aproximadamente un 1,5 activo por cada pasivo”, explica.
A la caída de la natalidad se suman otros factores que agravan la situación. “Hoy nacen cada vez menos chicos, la población vive más años y, al mismo tiempo, no fuimos capaces de generar el empleo formal necesario para sostener ese cambio demográfico”, advierte el abogado previsional Christian D’Alessandro.
En la misma línea, Blas Díaz Saubidet considera que el escenario actual vuelve cada vez más difícil pensar en una jubilación sustentada exclusivamente por el Estado. “El sistema no cierra hace años: cada vez menos aportantes y más jubilados. Por el momento no parece cambiar la tendencia”, sostiene el economista.
Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que la planificación financiera de largo plazo y la construcción de un fondo para el retiro ganarán cada vez más importancia a medida que la población envejezca y continúe reduciéndose la cantidad de nacimientos.
¿Es posible jubilarse solo con el sistema estatal?
“Depender únicamente del sistema previsional estatal para sostener la calidad de vida en la vejez es una apuesta, y es justamente lo que menos se busca para esa etapa”, afirma Bernués.

En ese sentido, el economista sostiene que la mejor estrategia es desarrollar un patrimonio propio que funcione como respaldo y reduzca la dependencia de un sistema previsional.
Díaz Saubidet comparte esa visión. “Cada persona debería pensar en armarse su propia jubilación asumiendo que el Estado no va a serle muy útil en ese sentido. A lo sumo será un complemento, pero no hay que tomarlo como base”, señala.
Los especialistas destacan que el factor más importante para alcanzar ese objetivo es comenzar a invertir cuanto antes. Si bien no existe una edad ideal, el tiempo juega un papel determinante, ya que permite aprovechar el efecto acumulativo de los rendimientos.
“Idealmente desde el primer ingreso. No porque exista una edad determinada, sino porque el tiempo es la herramienta más poderosa que tiene un inversor”, explica Bernués.
Díaz Saubidet coincide con esa recomendación y subraya otra ventaja de empezar temprano. “Tenés el tiempo a favor y, lo más importante, margen para equivocarte”, afirma.
El motivo es el interés compuesto: los rendimientos obtenidos se reinvierten y comienzan a generar nuevos rendimientos. De esta manera, el capital puede crecer de forma acumulativa a lo largo de los años.
Según Bernués, este fenómeno explica por qué una persona que empieza a los 25 años con aportes relativamente modestos puede terminar acumulando más que otra que comienza a los 40 y necesita realizar aportes mucho mayores para alcanzar el mismo objetivo.
Cuánto dinero habría que acumular para jubilarse
No existe un monto universal porque el capital necesario depende del nivel de vida que cada persona quiera mantener, la edad de retiro, la expectativa de vida, la capacidad de ahorro y el rendimiento de las inversiones.

Bernués plantea un ejemplo concreto. Una persona de 30 años que pretende jubilarse a los 65 y vivir hasta los 90, con gastos de aproximadamente u$s 1.400 mensuales, necesitaría acumular alrededor de u$s 220.000 al momento del retiro, suponiendo que ese capital continúa invertido a una tasa del 6% anual en dólares.
Para alcanzar ese objetivo, debería invertir alrededor de u$s 160 por mes desde los 30 años. Si comenzara a los 40, el aporte necesario subiría a unos u$s 325 mensuales.
La diferencia muestra el impacto que tiene el tiempo sobre el ahorro. No se trata únicamente de cuánto dinero se puede aportar, sino de durante cuánto tiempo ese capital puede permanecer invertido.
En qué invertir para construir un fondo de retiro
Los especialistas no recomiendan concentrar todo el capital en un solo instrumento. La estrategia debería adaptarse al perfil de riesgo, el horizonte temporal y el objetivo de cada inversor.
Bernués plantea una cartera diversificada que puede incluir bonos, preferentemente en dólares y a largo plazo, obligaciones negociables de empresas de primera línea, acciones y Cedears.

Díaz Saubidet también habla de una combinación de activos. Entre las alternativas menciona fondos, obligaciones negociables, Cedears, acciones, metales, además de vehículos específicos de retiro.
“La cartera se define por perfil y objetivos: cuanto más conservador, más renta fija; cuanto más agresivo, más renta variable”, señala.
Los errores que pueden dejar a una persona sin fondos para jubilarse
Uno de los principales errores es postergar el inicio del ahorro. Cada año que pasa no solo implica un aporte menos, sino también menos tiempo para que actúe el interés compuesto.
Bernués también advierte contra guardar el dinero sin una estrategia de inversión. “Confundir ahorro con inversión. Solo acumular capital y hacer que ese capital genere más capital son cosas distintas”, explica.
Otro error es no considerar la inflación al calcular los montos. “Lo que hoy parecen gastos razonables en 20 o 30 años pueden requerir un capital muy superior si no se ajusta”, indica.
Para Díaz Saubidet, más que seguir una regla rígida de ahorro, lo importante es sostener una conducta en el tiempo y buscar mejorar la capacidad de generar ingresos.
“A fin de cuentas, lo más importante es tener una conducta y sostenerla en el tiempo. Y obviamente asumir que el Estado probablemente no te va a resolver la jubilación”, concluye.
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