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Cada vez más argentinos llegan a la conclusión de que la jubilación estatal, por sí sola, difícilmente alcance para sostener el nivel de vida que tuvieron durante sus años de trabajo. El desafío ya no es únicamente cuándo retirarse, sino cómo generar los ingresos necesarios para mantener la independencia financiera cuando llegue ese momento.
Los especialistas coinciden en que depender exclusivamente de la jubilación pública implica asumir un elevado nivel de incertidumbre. Frente a ese escenario, crece el interés por construir un fondo de retiro propio que permita complementar los ingresos futuros.
¿Por qué no alcanza con la jubilación estatal?
“Depender únicamente del sistema previsional estatal para sostener la calidad de vida en la vejez es una apuesta, y es justamente lo que menos se busca para esa etapa”, advierte Nahuel Bernués, fundador y CEO de Quaestus Advisory.
El sistema fue diseñado en un contexto en el que había aproximadamente cuatro trabajadores activos por cada jubilado. Hoy, esa relación cayó a cerca de 1,5, lo que genera una presión creciente sobre los recursos disponibles.

“El resultado es un sistema que reparte entre muchos lo que aportan pocos”, explicó el especialista. En ese marco, quienes buscan previsibilidad y estabilidad en el largo plazo deben apoyarse en una estrategia de ahorro e inversión propia.
¿A qué edad hay que empezar a planificar la jubilación?
“El tiempo es la herramienta más poderosa que tiene un inversor”, sostiene Bernués. Para él, planificar el retiro cuanto antes y en lo posible, desde el primer ingreso, es la clave.
El concepto detrás de esta afirmación es el interés compuesto, que permite que los rendimientos generen nuevos rendimientos con el paso de los años, potenciando el crecimiento del capital de forma exponencial.

En términos concretos, alguien que comienza a los 25 años con aportes modestos puede terminar acumulando más capital que una persona que empieza a los 40 con esfuerzos mucho mayores.
De todos modos, el especialista aclara que nunca es tarde para empezar: “Los 40 o incluso los 50 años no cierran la posibilidad de construir un fondo relevante, simplemente exigen más disciplina de ahorro y una gestión más activa”.
¿Cuánto hay que ahorrar para jubilarse tranquilo?
A pesar de no existir una cifra única, existen ejemplos concretos que permiten dimensionar el objetivo. Según Bernués, una persona de 30 años que aspire a jubilarse a los 65 y mantener un gasto mensual de u$s 1400 durante 25 años necesitaría acumular alrededor de u$s 220.000 al momento del retiro, suponiendo un rendimiento del 6% anual en dólares.

Para alcanzar ese objetivo, debería ahorrar aproximadamente u$s 160 por mes. Si la misma persona comenzara a los 40, el esfuerzo se duplicaría a unos u$s 325 mensuales.
“Por eso, más allá de la cifra objetivo, lo que define el resultado es la consistencia del aporte mensual y la eficiencia con la que ese dinero está invertido”, remarcó.
Las reglas que usan los expertos para calcular el retiro
Una de las reglas financieras más conocidas es la regla del 4%, que, tal como explicó Bernués, “propone que en el primer año de jubilación podés retirar hasta el 4% del capital acumulado, ajustando ese monto por inflación cada año siguiente”.
De esa misma lógica surge la regla del 25x, que simplifica el cálculo desde el inicio. “Tomar tus gastos anuales, multiplicar por 25, y así obtener tu capital objetivo”, explicó Bernués.

Otra referencia habitual es la regla del 80%, que se enfoca en el nivel de ingresos necesarios en la etapa pasiva. Según este criterio, al jubilarse se necesitaría aproximadamente el 80% de los ingresos que se tenían en actividad. “La lógica es que en la jubilación desaparecen ciertos gastos —como transporte, aportes o ropa de trabajo—, aunque otros, como los vinculados a la salud, pueden aumentar”, detalló Bernués.
Por último, aparece la regla del 15%, más vinculada al proceso que al resultado. Se trata de una guía que propone destinar al menos el 15% del ingreso mensual al ahorro para el retiro durante toda la vida laboral.
Sin embargo, Bernués advierte que estas fórmulas deben usarse con cautela: “Son reglas que, por simples, ayudan a tener una idea, pero no necesariamente dan con la exactitud de una ecuación que incluye mantener el capital invertido”.
Los errores más comunes que pueden arruinar el retiro
Finalmente, Bernués advierte sobre una serie de errores frecuentes que pueden comprometer el objetivo de largo plazo:
- Creer que “todavía hay tiempo”: mientras cada año no solo es un año menos de acumulación, sino que también es un año menos de interés compuesto.
- Ahorrar en pesos y sin estructura: guardar en caja de ahorro o en plazo fijo tradicional en Argentina tiene un historial muy pobre de preservación de valor real a largo plazo.
- Confundir ahorro con inversión: solo acumular capital y hacer que ese capital genere más capital son cosas distintas. La diferencia entre ambas puede ser el doble o el triple de capital al momento del retiro.
- No considerar la inflación al calcular los montos: lo que hoy parecen gastos razonables en 20 o 30 años pueden requerir un capital muy superior si no se ajusta.
- Asumir que los aportes al sistema estatal alcanzan como base: el sistema tiene topes y estructuralmente no está diseñado para reemplazar ingresos altos.
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